The Cavemen, The Hip Priests y Deaf Devils consagraron una legítima fiesta de rock and roll

The Cavemen Madrid 2024
The Cavemen Madrid 2024

The Cavemen, The Hip Priests y Deaf Devils fueron los encargados de clausurar el XVI aniversario del sello discográfico Ghost Higway Recordings. Tres formaciones provenientes de lugares dispares pero con un denominador común, el rock and roll. La dosis de música en directo del día 18 de Mayo tenía lugar y protagonistas exclusivos. Uno de los templos del punk rock madrileño, la sala Wurlitzer Ballroom, fue testigo de una noche de Rock and Roll salvaje y sin concesiones. Desde Valencia asaltaron con todas las de la ley Deaf Devils, apostaron todas sus cartas a una y salieron triunfadores. Desparpajo juvenil se mire por donde se mire bajo la etiqueta de «death-punk-rock». Ataviados de punta en blanco y con el pentagrama invertido como divisa hicieron lo que les vino en gana poniendo el listón muy alto para las bandas posteriores. Provocadores, enérgicos, impredecibles, firmes en su forma de entender y ejecutar el rock and roll. 

Fueron capaces de trasmitir esa fiereza entre las primeras filas desencadenando un baile agresivo. No se anduvieron por las ramas y desde los primeros instantes fueron dueños y señores de la sala. El escenario de la «Wurli» se les quedó pequeño y no dudaron en apropiarse de la barra, plantarse en mitad de la multitud con batería incluída y tocar para las últimas filas… Que el guitarrista tiene sed?? No hay problema simplemente alarga el brazo y pilla el primer vaso que tenga a mano ante la mirada atónita de su tenedor… esto es rock and roll chaval… dos calles más abajo hay un garito de moda, quizás te equivocaste de lugar. Toda la furia juvenil se manifiesta con composiciones propias como «Tonite», «Dancing With The Devil», «Getaway/Lost Control»… «Lucyfer», «The Deal», «Nightstalker»… 

Escupitajos, cuerdas rotas, cerveza, punk rock convulsivo, no se les pone nada por delante… igual se arrastran por los suelos como una lagartija que vuela entre las cabezas del público saliendo airosos de cualquier situación. Sangre punk rock renovada con Lucyfer a las voces, Pipe Dead a la guitarra, Kuba al bajo y Eric a la batería se fundamentan en diferentes bandas de rock que les sugiera curiosidad y utilizan cualquier artimaña para acuñar su sello personal. Tras la frenética y singular actuación de Deaf Devils desde el Reino Unido regresaban The Hip Priest para despedirse de sus seguidor@s. Lástima que su carismático cantante Nathan Von Cruz no estuvo presente por motivos personales, ejerciendo el papel vocal por el bajista Lee Love. Tarea que tuvo que desempeñar a pesar de sus molestias vocales, tras luchar con los problemas de laringe el bajista solventó el papel vocal.

El día anterior tuvieron que cancelar su actuación en Logroño y gracias al reposo, medicación y otros brebajes el público madrileño pudo saborear el poderío de una banda que ha sabido, desde 2006, hacerse un hueco en la escena punk rock.  Defendieron un repertorio con ponderación limitándose al interés sonoro arrancando con «Best Revenge», «Stand For Nothing», «Sha Na Na Na Nihilist», «Instant Delinquent», «Shakin´ Ain´t Fakin´». La ausencia de su cantante se notó con creces y si la formación anterior destacaron por la vistosidad de su puesta en escena, los británicos lo hicieron por su buena ejecución instrumental. Repaso a dieciocho años de trayectoria interpretando temas como «Young Savage», «Cheers To Me», «Jesus Died So We Could Ride», «Can´t Abide With Me», «Juiced Up ´N´ Loose».

Un delirio retumbante y veloz donde el doble juego de guitarras afiladas ejecutadas por Austin Rocket y Gentle Ben cobraron especial protagonismo. La recta final vino de la mano de «Pissed On Power», «Chains», «Loose», «Motherfucker Superior», «Zero Fucks Given» y «Just To Get By» cantado por Paul, vocalista de The Cavemen. Desde Nueva Zelanda cerraban el evento The Cavemen, encima de la tarima Nick, un bajista con mirada poseída, Paul un cantante anfetamínico, Jack un guitarrista con índole macarra y Jake un batería más serio que un suegro en la pedida de mano de su hija.

Los chicos perfectos para que a tu mamá le entren escalofríos cuando vayan a comer a tu casa un domingo. Un auténtico hervidero de rock insolente y arrogante compuesto por temas cortos, divertidos y directos. Cuatro cretinos insolentes descargando garage punk rock visceral en versión original regado con sudor y cerveza. Sin tregua alguna sonaron «Concrete», «Fuck For Hate», «Lust For Evil», «Can´t Remember Your Name», «Nigth Of The Demon», «Snakestin», «Boyfriend»… «Hanging Up»… «Booze, Ciggies´n Drugs», «Janey»… «Drug Man», «Speed Of Death». Su indómito cantante no tuvo dificultad de cantar en volandas, incluso en ocasiones llegando a rozar el suelo.

Conexión directa con el público que auxilió cada tema entre empujones desmedidos, una auténtica algarabía dejando el medio de la pista para l@s más intrépitd@s. Juego estilístico que huye de la diversidad y amparan los tejemanejes de su cantante, representación fundamental para que la ebullición de esta banda no merme en ningún momento. La vehemencia del rock se vio reflejada en tres bandas dando todo de sí encima de un escenario. The Cavemen, The Hip Priests y Deaf Devils consagraron una legítima fiesta de rock and roll.

 

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