Breis está de vuelta con “Hoy es mañana”, lanzado este pasado 16 de enero. Una revisión y regrabación de su cuarto trabajo de estudio “Siempre es mañana” lanzado en 2010, grabado y masterizado en Sweet Song Records el año pasado donde Fernando Rubio vuelve a tocar la armónica como hace 16 años, y Germán Consetti a los coros de “Vino y rosas de equipaje” sustituye la voz de Ana.
El murciano dos años después de “Viejos discos, antiguos mitos”, le apetecía revisar, repasar y enmendar, reinterpretando las once canciones de “Siempre es mañana” en distintos tonos, como si de celebración se tratase alrededor de un fuego, y ese calor y luz son todas esas canciones amadas de un tiempo antiguo que perviven en escuchas y reinterpretaciones, con ruido, furia, delicadeza y atmósfera y eso se nota.
Breis, el ayer es historia, el mañana es un misterio, el hoy es un regalo, por eso se llama presente con esta fenomenal revisión en “Hoy Es Mañana”, sin reformar algo, a pesar de su forma de cantar, Manolo quería solamente estar dentro de las canciones y cambiarlas. Es posible este proceso de cambio fuese necesario y urgente e incluso se podría considerar como un imperativo ético.
Lo que nadie sabe es hacia dónde irá “Hoy Es Mañana”, en este mundo nuestro. Quizás “Hoy es mañana” quiere poner las bases para el futuro que ha de venir para Manolo Breis que confirma que su búsqueda no se detuvo afilando su lenguaje sonoro como esa espina clavada como un cuchillo en su cabeza a través de beats más melódicos, pulsos de americana, o del Jersey sound heredados de la narrativa social y resilencia en una estructura de canciones directas, casi como ráfagas.
El disco estará alojado en el Bandcamp de Breis de forma gratuita. El autor no contempla la opción de hacer ninguna edición física, ojalá los oyentes lo lleven a cambiar de opinión.
“Hoy Es Mañana” es, en definitiva, un disco que mira hacia afuera y hacia adentro al mismo tiempo. Un trabajo donde la abstracción no es un escape, sino una forma de clarificar. Breis vuelve a demostrar que sostiene la curiosidad en su obra. Tenía que hacerlo, por él.