Megadeth y su canto de cisne

Con su álbum homónimo “Megadeth” (BLKIIBLK, 2026), la legendaria banda liderada por Dave Mustaine pone teóricamente punto final a más de 40 años de carrera y se prepara para una gira de despedida que, según declaraciones de Mustaine, podría extenderse hasta cinco años.

Las despedidas en el mundo de la música han ido perdiendo cualquier atisbo de credibilidad hasta el punto de mirar incrédulos cuando se anuncia alguna. Todo hace suponer que los problemas físicos que arrastra Dave Mustaine hagan de este anuncio algo irremediable. Mientras su salud lo permita seguirá girando y no descartemos que sin la presión de las giras aún sea capaz de cambiar de miembros en la banda y grabar otro nuevo disco para alegría de sus seguidores. De momento este 2026 se estrena con su disco homónimo con el que cerrar su ciclo como si siguiera enfadado de nuevo con todo el mundo.

El álbum arranca con una declaración clara con la que ha sido su carta de presentación. “Tipping Point” no pierde el tiempo y suena a thrash old school por todas partes. Riffs afilados, ritmo acelerado. ADN thrash puro. Es uno de esos temas que parecen escritos para alargar la memoria de quienes los han defendido por encima de sus iguales. “I Don’t Care” recupera el espíritu más punk de Mustaine con un tema directo a la yugular sin perder la esencia ni su lado más combativo. En “Hey God?!”, Mustaine se abre a la confesión con entre rítmicas, un riff y esas guitarras dobladas marca de la casa. Quizás sí que tenga razón en que este es un disco de despedida y deja ver su lado más reflexivo.

Pero que no se asuste nadie, Mustaine si ha de morir lo hará matando (siempre figuradamente), y como muestra “Let There Be Shred”. El intercambio de solos entre Mustaine y Teemu Mäntysaari clama a ocupar un sitio importante en los directos de presentación. Un tema enérgico y furioso que hará las delicias de sus seguidores más clásicos. Para quien echaba de menos al Mustaine más narrador que cantante de “Sweating Bullets”, la última muestra como single “Puppet Parade” es su canción. No resulta un mal tema pero el arreón inicial se pierde conforme el minutaje avanza.

Llegamos a uno de los temas más flojos del disco. “Another Bad Day” resulta un medio tempo con estribillo facilón y sin empuje. Quizás no llegue a estar entre el top cinco de peores temas de la banda, pero no se queda muy lejos. La batería de Dirk Verbeuren nos da la bienvenida a “Made To Kill” y es la encargada de ganar el pulso en este corte lleno de cambios de ritmo y de pura esencia thrash. Un vago intento de retomar la fuerza inicial situado en medio de la sección más floja del disco. Porque “Obey The Call” suena a descarte de “Cryptic Writings” pero sin aliciente alguno y “I Am War” queda en tierra de nadie.

Por suerte el cierre del disco sí está a la altura de lo que significa una despedida. Sin llegar a la brillantez compositiva de “A Tout Le Monde” de lo que podría ser un epitafio musical, “The Last Note” suena a perfecto epítome de toda la carrera musical de la banda. Es capaz de recordarte a muchos de los clásicos de Megadeth, resultando más un autohomenaje que no una falta de ideas creativa. Para el que escribe, uno de los momentos más brillantes del disco.

Un trabajo homónimo que según las palabras del propio Mustaine “cierra el círculo” con su versión de “Ride The Lightning”. Para mi gusto ese círculo ya estaba cerrado con “The Last Note”. Siempre resulta una alegría escuchar un tema como ese, pero no aporta gran cosa al original. Lo que en su momento sonó como rabia adolescente ahora sigue quedando como una nueva rabieta en su viejo contubernio con sus ex compañeros de Metallica.

Lo curioso es que tiene todo el sentido del mundo que lo haga para dejar el sello del eterno enfado que siempre ha parecido tener y al que tan buen partido le ha conseguido sacar a través de los diecisiete álbumes de su carrera. Un cierre que no pasará a la historia pero que es disfrutable. En conjunto, Megadeth no entregan un nuevo “Rust in Peace”. Tampoco lo pretenden. “Megadeth” suena a cierre consciente. A resumen vital. A banda que mira atrás sin pedir perdón y se marcha con la cabeza alta. Un disco que sin ser perfecto, resulta coherente.

Solo el tiempo dirá si realmente este es el final, pero si tan claro lo ha tenido Mustaine en su grabación, no habría sido un mal detalle con los seguidores que algunos exmiembros más clásicos de la banda hubieran aparecido en él. La actual formación de la banda está compuesta por buenos músicos, es innegable. Pero por qué sonar como Marty Friedman pudiendo contar con el guitarrista. O aprovechar para ofrecer a Ellefson el perdón de quien ha compartido con él tantos años mano a mano en la banda. Quizás lo deje para la gira de despedida. Por el momento jugaremos a las especulaciones mientras disfrutamos de un adios tan elegante e incendiario como el Vic Rattlehead de la portada.

Megadeth estará de gira por nuestro país durante el verano de este 2026. Toda la información sobre la gira aquí, en Dirty Rock Magazine

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