El huracán del slide aterriza en Valencia. El blues abrasivo y sin concesiones de Eric Sardinas tomó el escenario de 16 Toneladas el pasado jueves 12 de febrero con una descarga eléctrica que confirmó por qué el guitarrista de Florida sigue siendo uno de los grandes referentes del blues-rock contemporáneo. Acompañado por su poderosa banda Big Motor, Sardinas presentó Midnight Junction ante una sala completamente llena, en una noche marcada por la intensidad, la técnica y una entrega total.

Desde los primeros compases de “Treat Me Right”, el ambiente se cargó de electricidad. Sardinas, fiel a su inseparable guitarra resonadora, desplegó ese sonido áspero y ardiente que lo ha convertido en maestro del slide. “Down To Whiskey” cayó como un mazazo, con un riff contundente y un groove que hizo vibrar cada rincón de la sala. El contraste llegó con el más reposado “Ramblin’ Blues”, donde el guitarrista mostró su faceta más emocional sin perder un ápice de fuerza expresiva.

La banda funcionó como una maquinaria perfectamente engrasada. Big Motor sostuvo el pulso con solidez, dejando espacio para momentos de lucimiento individual, incluidos solos de bajo y guitarra que elevaron la temperatura del concierto. “I Wonder Who” brilló especialmente por el inconfundible fraseo de slide, que parecía desgarrar las cuerdas con una mezcla de técnica y pura visceralidad. La energía continuó en ascenso con “Wonderin’ Blues”, demostrando que el repertorio nuevo convive con naturalidad junto a sus composiciones más celebradas.

El bis fue una declaración de principios: una incendiaria versión de “Back Door Man”, popularizada por Howlin’ Wolf, conectó directamente con las raíces más crudas del género. “If You Don’t Love Me”, reforzada por los coros de la banda, y el cierre arrollador con “Can You Feel It” dejaron al público sin aliento, en una recta final sin tregua.

Más allá del virtuosismo, lo que distingue a Sardinas es su capacidad para convertir cada concierto en una experiencia física y emocional. En Valencia volvió a demostrar que el blues, cuando se toca con honestidad y fuego, sigue siendo un lenguaje vigente y demoledor. Como broche perfecto, el músico se mostró cercano y generoso tras el concierto, firmando discos y compartiendo momentos con los asistentes.

Una noche colosal que confirmó que, en directo, Eric Sardinas no solo interpreta blues: lo incendia.
Texto Alex Ruiz. Fotos Sergio Lacedonia.
