Jeff Tweedy, el crepúsculo de los dioses

Jeff Tweedy en la sala Joy Eslava de Madrid, miércoles 11 de febrero de 2026

Puede decirse que cada vez que el maestro Jeff Tweedy pisa este país se convierte en un acontecimiento. Aunque son frecuentes las visitas del músico por estos lares, ya sea acompañado por Wilco o en otros formatos, como el que tuvimos el honor de disfrutar el pasado miércoles en la sala Joy Eslava de Madrid, con la joven banda con el núcleo esencial formado por la familia Tweedy.

Aun sin saber cuál iba a ser el repertorio elegido por Jeff Tweedy para la ocasión, el cartel de “sold out” llevaba ya un par de meses anunciando el lleno total de la sala.

Puntuales, a las ocho y media y con una escenografía tan austera como efectiva para la ocasión, la banda abordó “One tiny flower” una suave apertura, que es también como comienza Twilight overdrive, el triple álbum que Tweedy acaba de estrenar hace escasos meses. Fue una declaración de intenciones. El repertorio navegó por varios discos de su carrera en solitario, primando ese último de 2025, del que pudimos degustar al menos doce de sus preciosas piezas… Caught up in the past, Sing of life, Forever never ends, This is how it ends… También hubo pequeños bocados de otros álbumes de su carrera en solitario como World away y Flowering de “Sukierae”, o Family Ghost de “Warm”… Todo elaborado siempre con la más pulcra precisión.

Jeff Tweedy en Madrid 2026

Todas y cada una de las canciones que sonaron gozaron de una perfecta comunión de las voces de los músicos, creando unos coros más propios del sonido del Laurel Canyon de los años sesenta que de este presente en el que la sencillez suele quedar aparcada.

Desde el escenario, varios contrastes, por un lado esa sencillez del atrezo del escenario que ya hemos mencionado y por el otro, la complejidad de unos paisajes musicales que no dejaban de crecer y hacer gala de esa ejecución perfecta y medida al milímetro.

Ya en el apartado de los bises y subiendo alguna que otra revolución una sorprendente concesión, una versión de “Fat bottomed girls” de Queen, que entre el público alguien decía “seguramente esa se la pidieron los hijos”, quién sabe. Fue un auténtico momento festivo tras esas casi dos horas de un intimista viaje a lo más profundo del alma humana.

La banda venía formada por Sammy Tweedy, que en algún momento saltó al centro del escenario agarrando las riendas del concierto, Spencer Tweedy, Liam Kazar, Sima Cunningham y el precioso violín de Macie Stewart, quien también había hecho unos momentos antes las funciones de telonera con su propio repertorio.

El sonido en la sala fue perfecto, el clima inmejorable, y el repertorio, una auténtica joya.

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