Riastrad ya tienen circulando de manera digital su primer álbum de larga duración homónimo, una obra que se hace esperar… pero que llega con la fuerza de un auténtico ritual. La formación, procedente de Portland (Oregón, EE. UU.) está compuesta por Paige Parker a las voces, Damion Lazzara a las guitarras, Todd Dehart al bajo y Lance Paden a la batería. Activos desde 2010, han necesitado dieciséis años para culminar su primera obra completa. Se han tomado su tiempo para manifestar su identidad, con total oficio y convicción. Hasta la fecha, el grupo había dejado constancia de su propuesta con “Driving In To The Sun” (EP, 2012) y el single “The Watchtower” (2025), este último adelanto de lo que estaba por venir. Ahora, con este debut en formato largo, Riastrad demuestran que la banda está más viva que nunca.
Su música es un engendro denso y magnético que bebe de los embriones más primitivos del heavy metal y la pesadez arrastrada del doom metal, dando lugar a una simbiosis que se hunde en las profundidades del género. En sus composiciones se respira crudeza, una marcada nostalgia setentera y una oscuridad orgánica muy presente. Las guitarras, ásperas y rugosas, lanzan riffs y solos que se abren paso entre una base rítmica sólida y aplastante. Mientras la voz femenina emerge como un eco surgido desde las mazmorras. Un trabajo que encierra momentos de gran intensidad y contundencia, envueltos por un hechizo vocal que refuerza su carácter ritual. El espíritu del metal más primigenio recorre de principio a fin este primer trabajo de Riastrad arraigado a las raíces más oscuras del género.