Hermano Lono presentaron en el Barracudas Rock Bar su primer EP, Time, publicado el pasado 16 de febrero, un puñado de temas que pretenden ser una auténtica declaración de intenciones.
Para calentar el ambiente actuaron como invitados Cadáver de Cabra, una criatura que condensa el sonido más pestilente llegado directamente desde el inframundo. Combinan sludge metal y stoner doom. Afinaciones graves, fuzz y muchos decibelios. Sonidos densos y eléctricos para los amantes del rock más pesado y envolvente. Dicen que les gusta el Blues…Kath estuvo al bajo, Dani a la guitarra, soberbio en los punteos, Aston en la voz y guitarra y Juan Carlos a la batería.
Tras un respiro, saltan al escenario arropados por un público entusiasta Hermano Lono. Brindan juntos con un chupito y se nota el cariño que les une. Arrancan con una intro que resume de dónde vienen. Partiendo de una base de rock psicodélico coquetean con el garaje, el funk, el stoner o el punk. Su directo es muy potente. David “Tóxico” Aragonés, Iñaki García y Polo Menárguez construyen y crean letras y músicas que salen desde las vísceras.
“Hay cierto espíritu de juego, de pasarlo bien, de hacer música de una manera pasional. En ese sentido, hay algo de búsqueda también, pero porque esa búsqueda es lo que nos llena y nos divierte.”
- El disco suena a muchas cosas a la vez: garage, psicodelia, funk, afrobeat, punk… ¿Eso es un plan o es que simplemente no os ponéis de acuerdo en nada?
Nos ponemos de acuerdo en componer de corazón, y no de cabeza. Si uno compone realmente desde un impulso, desde la intuición, no existen los géneros musicales. El género es una etiqueta periodística o comercial que debería ser ajena al músico, en realidad. También hay cierto espíritu de juego, de pasarlo bien, de hacer música de una manera pasional. En ese sentido, hay algo de búsqueda también, pero porque esa búsqueda es lo que nos llena y nos divierte. En la sala de ensayo funcionamos mucho por instinto. La canción nace de un impulso muy irracional de tres músicos conectados por algo visceral sobre el que luego vamos construyendo la estructura. En realidad, esa es la magia de la música frente a otro tipo de expresiones artísticas.
Pero en realidad, es bonito cuando uno juguetea con los géneros pero al final, todo suena a lo mismo. Es la energía la que cose y une todo, y la búsqueda de un sonido que basa su identidad en esa energía.
- “Time” habla de escapar, triunfar en la ciudad y volver derrotado al pueblo… ¿Hay mucho de autobiográfico en esa letra, o es más universal de lo que parece?
La letra de “Time” habla de la eterna insatisfacción del ser humano. De cómo ansiamos lo que no tenemos, y cuando por fin lo alcanzamos, el tiempo lo jode todo y nos devuelve de nuevo a la casilla de salida. Todas las personas vivimos varias vidas en una, y a veces tengo la sensación de que echamos de menos la vida anterior y a la vez ansiamos o tememos la siguiente. La noción del tiempo es enemiga del presente, que en el fondo es lo único real.
- “Kill Them All” suena a frustración muy real hacia los que juzgan sin haberse mojado nunca. ¿A quién va dirigida exactamente esa canción?
Es una canción sobre el fracaso. Y sí, es una canción un poco despechada. Hablando de mezclar géneros, podría ser una ranchera, una ranchera grunge. Y el fracaso del que habla es un tipo de fracaso jodido, en realidad. Es el fracaso del que ama lo que hace pero no encuentra delante la ansiada respuesta del público. ¿Qué hace uno, entonces? ¿Abandonar o seguir sin obtener nada a cambio? También vivimos un momento en el que el creador se expone a la crítica de manera feroz. Todo el mundo tiene algo que decir, y lo dice poniéndose a la altura del creador, perdonándole o endiosándole. La polarización ha llegado al arte. O lo amas o lo odias. Desde ese despecho, y desde cierto resentimiento también, yo como vocalista me quedo a gusto cantando “sometimes I just dream to kill them all”. Imposible negar que esta canción es un sucio desahogo. Aquí hablo como letrista de la banda, y reconozco que quizá algún día me avergüence de haber escrito esta canción. Hoy me sienta de puta madre cantarla, es terapéutico.
- El disco está currado “del primer ruido al último” por vosotros mismos, sin dejar que nadie meta mano. ¿Eso es una declaración de principios o simplemente no había otra opción?
El disco está grabado en Estudios California y su productor y técnico, Víctor Saíz, nos ayudó mucho a encontrar el sonido. Sería injusto decir que nadie ha metido mano. De todas formas, en el momento que estamos, creemos que es bueno que la banda busque su identidad, su sonido, sin que nadie lo moldee de forma externa. Sigue siendo un proceso de búsqueda para alcanzar a un trabajo más grande y más maduro que está por llegar. Desde que grabamos, en la sala de ensayo ya hemos crecido, afinando sobre todo las atmósferas y las dinámicas, y lo interesante es que aún nos queda mucho camino por delante para afinar el sonido que queremos. “Time” es un bonito reflejo de nuestra identidad embrionaria.
- El álbum cierra con “Too Late”, que es casi un grito de rabia pura. ¿Es el final de algo o el principio de otra cosa?
Que caiga el meteorito y volvamos a empezar. Eso es “Too late”, una celebración del pesimismo. Una especie de necesidad de sacudirse el miedo, un tipo de miedo que produce ansiedad. En los años sesenta parecía que el mundo estaba a punto de reventar. En ese contexto se produjo la mayor explosión cultural del siglo. ¿Viviremos algo parecido ahora que, de nuevo, parece que todo se va a ir al carajo? Cuando uno pierde el miedo al fin del mundo, se libera de algo. Si ya es demasiado tarde para la esperanza, como dice la canción, entonces solo queda pegarle fuego a todo y reírse del final. En ese sentido, la canción pretende ser liberadora. Parece contradictorio, ¿no? Liberarse a través del pesimismo. No es un mensaje muy educativo, pero como dice la canción, también, “for education is too late”.
- Si tuvierais que convencer a alguien en 30 segundos de que le dé al play… ¿qué le diríais? A mi por ejemplo…
Hermano Lono está ahí para quien busque encontrarse con ese sonido crudo y garajero que revitalizó la psicodelia en los noventa y los primeros dos miles. Para quién quiera ver nacer a una banda juguetona y rabiosa que huye de la solemnidad con cierta malicia. Pero sobre todo, tenemos un directo imbatible y bailongo que conecta y usa la complicidad del público para empaparlo de atmósferas y sensaciones, y esa quizá sea nuestra mayor ambición.