El chicano Joshua Josué, afincado en Portland, lanzó el año pasado su álbum debut, “Be neath The Sand”, donde al igual que sus actuaciones en directo e influencias, fusionaba la música americana con el folk latino y el rock ‘n’ roll.
El pasado mes de enero Joshua Josué lanzó “Broadcast to the Surf Ballroom” , un proyecto audaz y profundamente respetuoso, construido en torno a las maquetas inacabadas y los fragmentos que dejaron Buddy Holly y Ritchie Valens tras su última actuación en el salón de surf de Clearlake, Iowa, el 2 de febrero de 1959, apenas unas horas antes del día murieron tras estrellarse aquella avioneta junto a The Big Bopper. Joshua profundizó en la historia de cada artista y compartió anécdotas sobre su música y legado.
Josué utilizó varias canciones desconocidas e inéditas como lienzo musical para crear paisajes sonoros modernos. Algunas provenían de las maquetas de Buddy Holly grabadas en su apartamento de Greenwich Village.
Otras eran fragmentos de la discografía de Ritchie Valens, documentada y conservada por su productor, Bob Keane. Probablemente, en el momento de la muerte del artista, nadie imaginaba que un músico contemporáneo como Josué les daría una nueva vida a esas canciones tantos años después.