Irati Bilbao: Scat, emoción y complicidad en el Babylon

     Irati Bilbao llega al Babylon con su  jazz de raíz y vuelo propio. El motivo es la presentación de su segundo disco “Bloom” publicado en 2024, con una evolución más madura y personal. El primero “Begin” (2020) ya reveló su gran capacidad compositiva. Nace en la localidad de Durango (Bizkaia) y siente pronto una fuerte conexión con la música. Estudia flauta travesera en la Escuela de Música y realiza estudios superiores de canto jazz en Musikene, el gran centro superior de música del País Vasco, bajo la tutela de Deborah J. Carter.

   Su voz tiene tiene madurez, delicadeza, sensibilidad y técnica. Los matices en sus arreglos son muy seductores. Utiliza la improvisación vocal y el escat con maestría, lo que le permite dialogar con el resto de los instrumentos de la banda. Durante el concierto vivimos auténticos momentos asombrosos durante esas largas conversaciones entre ellos. Voz, contrabajo, batería y piano estuvieron sublimes. Los músicos que le acompañaron son Mikel Núñez al piano, Aitor Bravo en la batería y al contrabajo Jon Carranza

“El lenguaje clásico son mi zona de confort, la raíz de todo el lenguaje. Las composiciones más modernas me hacen mirar al futuro, me llevan a nuevos lugares a los que quiero ir.”

 Temas como “Anxious”, I fall in love too easily”, “Stoner Hill”, “Hacia dónde?”… me trasportaron a la nebulosa de Orion. 

   Irati elevó el tema de “Stoner Hill” a la tragedia más bella junto a Aitor en la batería, quien le mostró la melodía en su día. Fue compuesto por el baterista, compositor y músico de sesión estadounidense Brian Blade. Irati le añadió la letra con un sentimiento trágico propio de Ella Fitzgerald. La canción aparece en su disco “Begin”

  1. Del scat al bolero. En Bloom has incluido tanto composiciones propias con ritmos contemporáneos como un bolero de Marta Valdés y una versión de Mendian Gora de Imanol.  ¿Cómo decides qué canciones tienen cabida en tu universo jazzístico? ¿Hay alguna canción que hayas descartado y de la que todavía te arrepientas?

   La verdad es que nunca pienso en estrategias de ninguna clase para decidirlo, canto canciones que me hacen sentir bien, que me dicen algo y con las que quiero decir algo. Los standards y el lenguaje clásico son mi zona de confort, la raíz de todo el lenguaje. Las composiciones más modernas me hacen mirar al futuro, me llevan a nuevos lugares a los que quiero ir. El bolero es una sorpresa que hizo que conectara con emociones viscerales al cantar y Mendian Gora es mi casa, mis raíces, mi origen. Todas ellas forman parte de mi. 

   En cuanto a lo de si ha habido descartes… solo hubo un descarte pero como yo escribo todo a mano en cuadernos esa letra no se perderá, así que nunca se sabe…

  1. Entre la tradición y la vanguardia. Has mencionado que en tu música conviven dos vertientes: una ligada al swing clásico y otra más contemporánea y de autor, con referentes que van desde Ella Fitzgerald hasta Esperanza Spalding. ¿Cómo gestionas esa tensión creativa? ¿Alguna vez sientes que el peso de los clásicos puede frenar tu propia voz?

   Lo cierto es que no. Yo interpreto los clásicos siempre desde el ahora, desde mi propia voz sin intentar recrear otra época. Por ejemplo I Fall In Love Too Easily, el standard que canto me suena tremendamente actual, una historia que cualquier cantante contemporáneo cantaría. Es cierto que tiendo más a la nostalgia que a la fusión, pero creo esa tensión que comentas convive perfectamente dentro de mi, no me supone ningún conflicto. 

  1. De Musikene a los escenarios. Te graduaste en Canto Jazz en Musikene en 2020 bajo la tutela de Deborah J. Carter, tras haber empezado a cantar a los 17 años.  ¿Qué fue lo que más te costó aprender dentro de una institución académica que la calle nunca te habría enseñado, y viceversa?

   Yo recuerdo con mucho cariño y orgullo mi paso por el conservatorio, la verdad. Fueron cuatro años inmersivos de estudio musical que los guardo como un privilegio, estar rodeada de música y de músicos todos los días, tocar todos los días con ellos ya hace que aprendas muchísimo. Es verdad que siempre que se estudia una carrera hay cosas que cuestan más o que nos atraen menos que otras y hay que pasar por el aro. Lo que más me costó fué interiorizar ciertos lenguajes que no son muy “cantabiles” per se y requieren cantar de una manera más cerebral digamos. Había ocasiones en las que tenías que cantar un repertorio totalmente alejado de tu estilo, incluso cosas que no te gustaban y a las que de otra forma nunca te hubieses acercado, pero yo considero todo eso algo muy enriquecedor en una carrera musical. Todo eso son herramientas. 

  1. El reto de vivir de la música. Has hablado de la enorme cantidad de horas que hay detrás de un proyecto musical —componer, arreglar, ensayar, viajar, gestionar redes sociales— tiempo que se roba al descanso porque vivir de la música sigue siendo un reto. ¿Qué le dirías a una joven cantante de jazz del País Vasco que está empezando hoy?

   Jajaja! Pues le diría que escuche mucha música, que estudie, que siga sus instintos, que trabaje y aprenda el oficio con humildad tocando siempre que tenga la oportunidad y que pelee también por lo que considera justo y que diga “no” cuando lo sienta. 

  1. Bloom: madurez y nueva etapa. Tu segundo disco ha sido valorado como una obra que te consagra como artista de gran madurez, donde la banda no es un mero acompañamiento sino un ente vivo que dialoga contigo. Después de Begin y Bloom, ¿hacia dónde sientes que se dirige tu música?

   Muchas gracias. Pues me gustaría seguir por este camino personal que he dibujado hasta ahora, cantando las canciones que me hacen conectar conmigo misma y con el público. Y me gustaría también escribir no sólo de manera introspectiva e íntima como hasta ahora, sentir que escribo sobre todo para mi misma y explorar otro tipo de temas. 

*La escena madrileña del jazz en Madrid cuenta con cerca de hasta doce salas y clubes con programación estable de este estilo musical. El ciclo International Jazz Day 2026 (entre el 28 de abril y el 3 de mayo), Gigantes del Jazz o el Festival de Jazz Madrid (entre octubre y noviembre), son algunos de los eventos más destacados. Otra fecha a tener en cuenta es el 30 de abril, declarado como el Día Internacional del Jazz por la Unesco. El pasado 19 de diciembre abrió sus puertas el Club Babylon, en los antiguos cines Bogart. En su tiempo fue frontón, cine y teatro. Hoy conserva todo el lustre de su solera. Paredes enteladas en rojo y amplios cortinajes con elementos decorativos muy modernos y elegantes, han convertido a este lugar en un auténtico nuevo templo del jazz. 

 

 

Escrito por
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