Música cerca del mar. Smile firma el mejor concierto del verano

 
   Hay conciertos que se quedan en la memoria por la música, y hay otros que además tienen la suerte de contar con un escenario que parece diseñado por la naturaleza para la ocasión. El de Smile ha sido de estos últimos, un paraje inigualable, entre colinas y acantilados, con el mar de fondo poniendo su propia percusión particular, el rumor de las piedras rodando con cada ola, como si también quisiera formar parte de la banda.
 
   Smile nació en Getxo (Vizcaya) en 2007, entre esos valles verdes y colinas rojas que tanto han marcado su imaginario sonoro. Detrás del proyecto está el músico británico John Franks, voz y guitarra, auténtico motor de un grupo que ha construido su identidad sobre un indie rock y pop soleado que mezcla surf, folk y rock con un espíritu profundamente veraniego. El nombre de la banda no es casual, es un guiño directo a Smile, el mítico álbum inacabado de Brian Wilson con los Beach Boys, y esa herencia se nota en cada acorde luminoso que sueltan sobre el escenario.
 
 
   Empezaron cantando en inglés y, con los años, fueron sumando temas en castellano, una evolución que se ha notado también en el repertorio de esta noche, con el público coreando por igual unas letras y otras.
 
   Sobre el escenario, Franks estuvo acompañado por Miguel Moyano a la guitarra, Javi González a la batería y Oier Aldekoa al bajo, con Iñigo Escauriaza cuidando cada detalle del sonido desde la mesa de mezclas, un trabajo que se notó especialmente en un enclave tan particular como este y dada la actividad del frontman que de pronto abandonaba el escenario y se subía a una pila de palets o los músicos se le unian mezclándose entre el público. 
 
   Hace unos años se inventaron el chiringuito tour y, desde entonces, no han parado. Esta gira de conciertos en enclaves junto al mar se ha convertido en su seña de identidad, y esta noche quedó claro por qué: pocas bandas casan tan bien con un atardecer frente al agua como Smile.
 

“Ahora que ya no somos jóvenes, hemos vuelto un poco a aquel espíritu de los inicios en cuanto a emociones fuertes y momentos de máxima felicidad. Estamos viviendo cosas que ni siquiera vivimos cuando éramos adolescentes.”

   El repertorio recorrió buena parte de su discografía, desde Painting the Sun One Colour (2007), su disco debut, pasando por All Roads Lead to the Shore (2011) y Out of Season (2013), hasta llegar a los dos trabajos más recientes: Rayo Verde (2023) y el flamante Chispa (2026), su noveno disco, publicado hace apenas unas semanas y que tuvo un protagonismo especial en el show.
 
   John, siempre puro optimismo sobre el escenario, lidió con los restos de una sinusitis que casí le deja en la cuneta y que le daba un punto de voz rota, casi a lo Bob Dylan. Curiosamente le sentó de maravilla al repertorio más costero guiando a un público entregado por un recorrido de luz, mar y verano.
 
   Del disco nuevo sonó el tema que da título al álbum, Chispa, con esa imagen de un corazón florecido,  abriendo los ojos del público y esa brisa que parece devolver la sonrisa a todo el mundo, dejando atrás cualquier mal momento. También hubo hueco para Cupido, uno de los momentos más coreados de la noche, con ese punto de canción de amor que no suelta la mano aunque uno se pierda, y para el tema dedicado a los surfistas, con ese guiño desenfadado de querer ser surfista y no parar nunca.
 
   La primera mitad del concierto fue subiendo de intensidad hasta un tramo central especialmente entregado, con el público volcado, las linternas encendidas, dejando que las últimas canciones planearan sobre el paisaje casi tanto como la propia música.
 
   No faltaron los himnos de siempre: Never again, con esa idea de que la vida solo merece la pena si se vive intensamente, y Fire on fire, uno de esos temas que preguntan qué harías si la vida te diera una segunda oportunidad y que bien podría estar entre las mejores canciones de este verano. El cierre llegó con una versión de Here Comes the Sun, un guiño perfecto al espíritu Beach Boys que da nombre a la banda, y con Si no estamos juntos, que puso el broche final a la noche.
1018371
 
   Hasta hubo tiempo para una anécdota curiosa entre canción y canción: la búsqueda, entre risas, del paradero exacto de Villanueva de Gumiel, un momento que arrancó las carcajadas del público y que resumió bien el tono cercano y desenfadado de toda la velada.
 
   Con la música, entre el rumor de las olas y las piedras de la orilla, Smile volvió a demostrar por qué su fórmula funciona: canciones luminosas, un frontman que transmite alegría genuina incluso con la voz tocada, y una banda que sabe leer el paisaje en el que toca. Difícil imaginar un mejor escenario, y difícil también imaginar un concierto que resuma mejor el espíritu del verano. Si hay que quedarse con uno solo de esta temporada, este ha sido.
Escrito por
More from Ana Hortelano

Una noche con Micah P. Hinson y Juan Blas “The Big Bench” en Madrid

Crónica del primer concierto en acústico de Micah P. Hinson en Madrid...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.