Nat Simons triunfa en la  murciana sala REM en una noche inolvidable en su gira “CHICAS FUERTES TOUR”

La música en directo, imprevisible, a veces nos obliga a cambiar el guion. Y es que la gran Aurora Beltrán no pudo acompañarnos por motivos de salud, una ausencia que todos sentimos, y desde aquí, mandamos toda nuestra energía a Aurora para su pronta recuperación. La hora de autovía hacia la sala REM se hizo más larga de lo habitual tras el bajón por la ausencia de la rockera navarra.

Pero teníamos la certeza que si alguien sabe convertir la adversidad en buenas vibraciones es: NAT SIMONS. Y su banda, una apisonadora emocional, no iba a dejar caer la noche. ​Tuvimos la suerte de contar con Carlos Vudú,  tan querido por el público murciano, quien supo recoger el testigo con brillo y carisma.

El sábado de los Enamorados del  Rock (14 febrero) prometía sensaciones fuertes…que vamos a  contar. Apenas veinte minutos después de la hora prevista, y con la sala casi llena pese al vendaval que azotaba Murcia, Nat apareció enfundada en traje azul, lista para incendiar el escenario. Abrió con “Delorean”, adelanto de su próximo trabajo, Pregúntale a Sarah Connor: un viaje eléctrico entre la nostalgia ochentera y la urgencia del ahora. Sin tregua enlazó con “Macabro plan”, de Felina, arenga rockera que llama a la resistencia y que terminó de encender a un público ya entregado. Con “Alain Delon”, tercer single del nuevo álbum, desplegó su faceta más icónica y bailable, con aroma a rock clásico y groove contagioso. “Ley animal” y “Extraña religión” confirmaron que la noche iba en serio: guitarras endiabladas, rabia bien canalizada y una Nat desatada, contoneándose con el pie de micro, buscando cada mirada, cada palma, cada grito.

El espacio reducido del escenario limitaba sus movimientos, pero no su actitud. Y entonces llegó el homenaje a la ausente Aurora: “La noche es” (Because the Night).” La sala entera saltó al unísono en un momento de comunión absoluta entre banda y público. Fue uno de esos instantes que justifican kilómetros de viaje. La sorpresa continuó con la aparición del artista local Carlos Vudú con su guitarra.  Carlos es un  amigo y cómplice habitual en los conciertos de Nat y viceversa.

 Juntos reinterpretaron “Learning to Fly” de Tom Petty con un aire propio, y rescataron “Ain’t No Blues” de Home on High, donde la armónica y los ecos sureños envolvieron la sala en un clima country-rock irresistible. Hubo también espacio para temas inéditos como “Nieve en el desierto”, a dúo con Carlos, “Haces que mi mundo sea mejor” y “¿Quién lo impide?”, que dejaron claro que el nuevo material viene cargado de intención y sentimiento rockero. De Pregúntale a Sarah Connor sonaron además “Llamas de dragón”, impulsada por el riff demoledor de Laura Solla y un estribillo coreable, y “Especie en extinción”, retrato generacional de sueños aplazados y rebeldía latente.

La recta final fue un no parar. Con “Call Me” de Blondie la sala  volvió a convertirse en pista de baile. “Finale” sacó el lado más glam y transgresor de Nat, y “Déjalo ser” puso el broche a casi ochenta minutos de descarga eléctrica.  La banda se retiró a los camerinos. Pero les quedaban dos píldora más   directas  al cerebro de la gente por lanzar.  Tras el amago de despedida, regresaron con “No me importa nada” de Luz Casal, coreada con fuerza, y cerraron con un explosivo “Big Bang” que dejó claro que Nat Simons cuando sube al escenario   no se guarda nada.

La banda fue un bloque sólido: Laura Solla regaló riffs con sus seis cuerdas y coros muy precisos. A su lado   Jaime Hortelano en la guitarra rítmica, como un pegamento sonoro, dando cuerpo y textura al sonido con sobriedad y personalidad y Pablo Rodas al bajo mantuvieron una base instrumental de   cemento armado, permitiendo   que   todo el  combo se asentara con una naturalidad pasmosa. Y   una imponente Mariana Pérez a la batería, precisa y arrolladora, demostrando que la contundencia también tiene nombre de mujer. Pocas artistas se atreven a cantar muy bien y   darle a las baquetas. ¡Impresionante Mariana!  Una banda sin fisuras.  Nos agradaron mucho la presencia de Laura y    Mariana . No estaban allí para cumplir ninguna cuota de género; estaban allí porque son músicos sobresalientes que demostraron su valía por puro mérito propio. Nada sobraba, nada faltaba. Todo sonaba en su sitio, compacto y con una riqueza vocal que envolvía la sala.

Nat Simons, una artista de los pies a la cabeza: humilde, cercana y con una femineidad arrolladora sin artificios para llenar el escenario. Su manera de conectar con el público desde la sencillez conquistó a la sala. El repertorio fue un viaje equilibrado que nos mantuvo pegados al escenario de principio a fin. Al terminar, Nat aún tuvo tiempo para firmar vinilos y charlar con el público durante media hora. Porque si algo define a esta artista no es solo lo que ocurre sobre las tablas, sino el respeto y el cariño con el que cuida a quienes la acompañan.

Se echó de menos a Aurora Beltrán, sí. Pero la noche fue un homenaje implícito a esa hermandad rockera que sostiene el “Chicas Fuertes Tour”.

En Murcia no solo hubo concierto: hubo celebración de resistencia, complicidad y rock femenino sin concesiones. Salimos de la sala con esa sensación gratificante de haber visto un show honesto, donde el talento fue protagonista.

Texto María Moes y fotos Vicente Zurita.

More from Equipo de redacción de Dirty Rock Magazine

LA  GRIPE Y TÚ siguen llenando por donde pasan en su gira Platero y Tú

El pasado sábado 22 de noviembre los bilbaínos de “LA GRIPE Y...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.