La Sala Apolo 2 fue el lugar escogido por La Perra Blanco para la puesta de largo de la gira de presentación de “Lovers And Fears”, su tercer LP recién sacado del horno.
Y lo hizo por todo lo alto colgando el cartel de “Entradas agotadas” en una sala 2 que se quedó pequeña para disfrutar de los sonidos clásicos que defiende la artista gaditana. De haber estado libre la sala principal, no habría sido descabellado un cambio, pero en esta ocasión se encontraron a los catalanes Sidonie presentando su último trabajo. Tiempo al tiempo. La Perra Blanco parece destinada a perpetuar el sonido rockabilly y con mucho aroma a 50’s a lo largo de los próximos años.
Con una tremenda puntualidad estaba todo preparado para iniciar la descarga. Los vientos en primera línea esperaban sonar gracias a Gerard Verner. La aletargada presencia de un contrabajo estaba a segundos de ser levantado por un gigante como Guillermo González. En la retaguardia, batería y teclados aguardaban en calma a que Jesús López y Nelo Alfonso ocuparan su sitio. Pero solo porque estaban en el ojo de ese huracán que es Alba.
En cuanto salió al escenario ya no hubo donde esconderse de esa fuerza de la naturaleza. Una vez arrancó “Raining Love”, La Perra Blanco pisó el acelerador concediendo poco descanso al personal, que se contagió rápido de la propuesta.
Rock, blues y alma incendiaria
Con unas proporciones ideales de rock, blues y soul, las referencias sonoras a Amy Winehouse o Etta James se intuyen en el resultado: un explosivo cóctel musical al que además se le añade el componente cercano y sencillo de Alba siendo ella misma en las presentaciones.
Pero es cuando las guitarras rugen donde La Perra Blanco posee el escenario. Su cuerpo se sacude al ritmo en que arranca las rápidas notas y solos de sus canciones. El rockabilly de “It’s Fun But It’s Wrong” se coló en la primera terna de canciones de “Lovers And Fears”, que aún desprenden el calor de disco recién cocinado.
“Number One Fool” ya nos puso en aviso: el desamor es un gran catalizador de canciones, y parece que en este último disco se ha nutrido bastante del mismo.

Una banda que suma y multiplica
Resulta muy sencillo dejarse seducir por la fuerza de La Perra Blanco sobre el escenario, pero el resto de la banda aporta el grado de distracción necesario para comprobar que el conjunto funciona a las mil maravillas. Solo hace falta ver la energía que desprende Guillermo al contrabajo, la complicidad de Gerard Verner —que igual aporta con los vientos como se sienta al teclado junto a Nelo para añadir otra capa más— o las veces que tuvieron que saltar los técnicos a recolocar piezas de la batería que iban cayendo por el impulso.
Y con las presentaciones justas el viaje de La Perra Blanco seguía sin detenerse. “Down And Bound”, “Treat Me (Like a Man Should Do)” y “Why Don’t You Love Me” se iban abriendo paso en un escenario que cada vez se iba quedando más pequeño para Alba.

Duelo, furia y comunión con el público
Y es que tras “Sin Amor”, que junto a “Devil In My Bed” o “I Need Your Lovin’” confirmaron que Cervantes también permite el rockabilly de alto octanaje, y “Hold Me”, probablemente el tema más calmo de la velada, La Perra Blanco se hizo con la pista también.
Alba y Gerard se enzarzaron en un duelo entre guitarras y saxo en el que el público solo puede salir ganando. Un tremendo ejemplo de que “La Furia” bien canalizada puede llegar a dar grandes momentos aunque acabes rompiendo la correa de tu guitarra.
Si la memoria no falla, cayeron todos y cada uno de los temas de “Lovers And Fears”, mostrando un repertorio de directo muy sólido con piezas que será difícil hacer desaparecer de futuros repertorios.

Recta final: intensidad sin tregua
Pero además de repasar todos sus trabajos, también tuvo tiempo de mostrar una nueva criatura recién creada con el título “Goodbye Blues”.
“Barracuda” (nada que ver con el célebre tema de Heart) y “New Lover” se encargaron de cerrar el repertorio, con otra excursión entre el público incluida, dejándonos con ganas de más. Y es que incluso a ella se le pasó el tiempo en el escenario volando, despachando un set de 16 temas en poco más de una hora y cuarto. Directa y a la yugular.
Por suerte aún quedaría un fin de fiesta por todo lo alto con “Supersonic Lover” y “Magic Sam”. Y con el último resuello, los enésimos agradecimientos a una Sala Apolo 2 que estaba hasta la bandera por darle el arranque de gira soñado.

Sudor, tablas y futuro
Sería interesante saber lo que piensa Alba Blanco sobre la expectación que su alter ego La Perra Blanco ha sido capaz de generar entre los corrillos musicales durante estos últimos ocho años. Desde fuera, la sensación es la de tener delante a alguien que ha derramado mucho sudor en las tablas y algunas lágrimas inspiradoras que le han ayudado a crear las canciones de sus trabajos.
Pero lo que está claro es que es una curranta que no guarda esfuerzos en cuanto se sube a un escenario. Y eso, el público lo agradece y seguirá premiando a La Perra Blanco con llenos en unas salas del resto de la gira que, visto lo visto, se le irán quedando pequeñas.
Fotos: Desi Estévez
