Holy Holy, los supervivientes de la era Ziggy Stardust celebran una era irrepetible

Holy Holy, la banda encabezada por Woody Woodmansey, el único superviviente de la Arañas de Marte, se presentó en la sala Joy Eslava con un repertorio muy especial: calcando el set list de la última gira de Bowie como Ziggy Stardust. Aunque destaca de manera sobresaliente la presencia de Tony Visconti, el productor de los grandes trabajos de David Bowie (al bajo), este grupo es mucho más que una banda tributo. La presencia de dos hachas a la guitarra que consiguen revivir con frescura todos los riffs del inolvidable Mick Ronson no es nada desdeñable. Tal vez, por poner un pequeño pero, Jessica Lee Morgan, hija de Visconti, no llega al nivel de sus compañeros de banda, y hace pensar que esté ahí por ser la hija del jefe.

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Con una buena entrada, llena de fans irredentos del duque blanco, el grupo salió con medio partido ganado y, con semejante repertorio, es imposible no meterse al público en el bolsillo desde el primer momento. Uno tras otro, fueron cayendo los hits de aquel mítico tour, interpretados de manera fabulosa. Five Years, Soul Love, Moonage Daydream, Starman, … uno detrás de otro, cantados de manera personal por Glen Gregory (Heaven 17), que consigue introducir nuevos matices a los temas sin perder el espíritu original. James Stevenson, guitarrista de gran currículo, calcó uno detrás de otro todos esos riffs inolvidables, además de aportar varios duelos de guitarras con Paul Cudderford, habitual colaborador de Ian Hunter.

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Mención especial a la secuencia que comenzó con Ziggy Stardust (cantado por Jessica), Suffragette City y R’N’R Suicide, que enlazaron con el medley que hacía David en aquella gira, en la que sonaba All The Young Dudes, tema que cedió a Mott The Hoople.  Life on Mars, canción infinita, elevó todavía más la emotividad entre el público y la banda encaró la recta final del concierto, que finalizó tras una veintena de canciones. Para los bises Time, de Aladdin Sane y Heroes, posiblemente el momento más flojo de la noche. El Bowie de Berlín ya era otra cosa, y no es fácil de recrear en directo, menos por una banda genéticamente tan rockera.

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Acabado el concierto, Woody Woodmansey (increíble durante toda la noche a las baquetas) dio un paso al frente y nos pidió, emocionado, un aplauso para el gran David Bowie antes de despedirse. Una gran sonrisa se dibujó entre los asistentes, que habían podido disfrutar de un repertorio único que pertenece a, sin lugar a dudas, nuestra época favorita de Bowie. Podremos discutir sobre la legitimidad o no de que estos músicos sigan girando con este repertorio, (aprovechando nuestra nostalgia por Bowie), pero en lo musical la velada fue impecable y nos hizo revivir una época que nunca volverá…

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