Nicole Atkins y “Italian Ice”(2020) : melodías desencadenadas

Como en la tenística parábola de la muy Alleniana “Match point”, la línea que separa el éxito del fracaso, el sí pero no, es muy fina. Es el caso de “Italian ice” , la última entrega discográfica de la siempre intensa y vital Nicole Atkins. En la primera escucha me dejó un poco frío, con la sensación de que había vuelto a perder la oportunidad de trasladar al estudio toda emoción y fuerza que y transmite encima del escenario, unos discos demasiado deudores del sonido retro 60’s. Pero la maceración del álbum después de sucesivas escuchas me deja con la sensación de que el (gran) momento de Nicole está llegando.

Grabado en los míticos Muscle Shoals Sound Studios de Alabama (sobran presentaciones), y con la colaboración de verdaderas leyendas de la música americana como David Hood y Spooner Oldham, el disco posee un doble carácter conceptual: por un lado las historias de amor ,miedo, esperanzas y locura diarias que se pueden palpar al pasear por los muelles de New Jersey(Asbury Park, ¿os suena? ), y por el otro el viaje sónico que nos propone, un flashback que va desde finales de los 50´s a mediados de los 80´s .

Escucha el nuevo disco de Nicole Atkins “Italian Ice” (2020) :

En “AM Gold” la banda se muestra perfectamente engrasada, rebosante de groove y soul, con sección de vientos y metales, y Atkins cantando como nunca. Carl Broemel de  My Morning Jacket ayuda a “modernizar” el sonido de “Mind Eraser”, resaltando las guitarras y un muro del sonido de armonías vocales. No resulta extraño que “Domino” sea el escogido como uno de los singles del álbum: sonido 70´s de una canción que podría dominar las ondas radiofónicas, susurrando al principio en modo Donna Summer para desembocar en un estribillo henchido de seguridad y chulería.

“Forever” (ecos de la Kate Bush más 80’s) y “Captain” (Beatles time) gravitan entorno al amor, mientras que “Never Going Home Again” (escrita a cuatro manos con Jim Sclavunos) se destapa como una asombrosa canción de swamp rock en que la sección de cuerda no desentona en absoluto. Jackie DeShannon y Dusty Springfield son el punto de partida de “St. Dymphna” y “Far From Home”, y “A Road to Nowhere”, la única versión del álbum  (del infalible dúo Carole King /Gerry Goffin), es tratada con tanto cariño que se la acaba haciendo suya.

“These Old Roses” suena a las The Shirelles o The Ronettes, esas pequeñas píldoras de opera pop de menos de 3 minutos donde se expresaba tanto en tan poco tiempo, y en “In the Splinters” Atkins realiza un último tour de force, cantando con rabia desatada, poniendo énfasis en cada palabra declamada. Aún con la sensación de que lo mejor está por llegar, la decidida obertura estilística de Nicole la catapulta a una nueva dirección, más libre y personal, una apuesta ganadora colmada de ilusión y muy, muy buena música.

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