EXISTEN DISCOS IGUAL DE BUENOS QUE “GOODBYE TIGER” DE RICHARD CLAPTON, PERO NO MEJORES…

Richard Clapton tuvo una infancia agitada. Su padre, de origen chino, le abandonó a los dos años. Su madre, enfermera con serios problemas mentales, se suicidó cuando él tenía apenas 10 años. Así, acabó en un internado de Sidney del que escapó en cuanto pudo. Pasó varios años en Europa, a caballo entre los 60s y los 70s, aprendiendo el oficio de músico (en grupos de garage, pop, kraut,…). En 1973, regresó a su Australia natal, dispuesto a desarrollar una carrera artística. Su primer éxito llegó con “Girls on the avenue”,  una de las canciones más notables jamás producidas en Australia. Richard Batchens, el productor, insistió en superponer meticulosamente las guitarras de Clapton y el músico de sesión Red McElvie para crear un elaborado muro de sonido. Fue duro, pues Richard recuerda que su destreza instrumental todavía era bastante limitada. 

Aunque había empezado a girar por Europa, su repercusión era bastante pequeña. Pero fue en Dinamarca, atrapado en una tormenta de nieve, donde escribió la mayor parte de lo que se convirtió en su cuarto álbum de estudio, Goodbye Tiger.

Las producciones de sus trabajos seguían la tónica habitual de la época, al estilo californiano. Pero con este disco todo cambió. La relación de Richard Clapton con su compañía discográfica había llegado a un punto de difícil retorno. Frustrado por las limitaciones de la escena del rock australiano, que todavía estaba lejos del esplendor de los 80s, Richard estaba además empezando a abusar de la bebida.

“Recuerdo las sesiones de Goodbye Tiger como uno de los peores momentos de mi vida. Es irónico pensar que, posiblemente, de allí saliera el disco por el que se me recordará para siempre” Richard Clapton.

Las sesiones para el álbum fueron muy tensas y cargadas de tensión. Pero, afortunadamente, Richard había llevado al estudio una extraordinaria colección de nuevas canciones que fueron grabadas con la rabia que emanaba de la situación personal de Clapton. Como recuerda, décadas después, fueron “muchas emociones negativas, canalizadas para crear algo muy positivo”. Su banda de acompañamiento para Goodybe Tiger fue la habitual: el bajista Michael Hegerty y Gunther Gorman en la guitarra, Kirk Lorange en la slide, Diane McLennan en los coros, Cleis Pearce en la viola y Greg Sheehan en la batería.

Goodbye Tiger fue mucho más que el mejor álbum que Richard Clapton había hecho hasta la fecha: fue el primer gran álbum de rock & roll australiano, una de las piedras filosofales básicas en la evolución de la música australiana. 

El tema de apertura “Down in the Lucky Country”, canción alegre que pretendía ensalzar las virtudes de la vida sencilla en el paraíso austral, escondía una mordaz crítica ante la ingenuidad política y los impulsos materialistas que sustentaban la vida australiana en los años 70. Al igual que “Born in the USA” de Bruce Springsteen unos años después, fue un anti-himno que se adoptó por error como himno por muchos seguidores.

Pero sin duda era “Deep Water” es el mejor momento del álbum. Ambicioso musicalmente, con un cierto deje a Elliott Murphy, fue una de las canciones que se coló en el imaginario colectivo australiano para siempre. La primera mitad de la canción es un hermoso recuerdo de tiempos pasados, un recuerdo nostálgico de una Sydney que hace mucho tiempo desapareció. Después de un largo interludio instrumental, la pista parece desvanecerse y, de repente, Clapton regresa en un estado completamente diferente: borracho, enfadado y perdido, en un final épico y emocionante.

“Goodbye Tiger”, la canción que da título, es una balada de country rock melancólica y engañosamente simple, que hubiera encajado perfectamente en el repertorio del Neil Young de la época. Curiosamente, fue escrita después de una borrachera en Sidney junto a Hunter S. Thompson y sus amigos beats, que apodaron a Clapton como “tiger”. Es la única canción de su carrera que escribió del tirón. “Representa algo así como el final de nuestra inocencia”, dice Richard. 

Otra favorita es “Wintertime in Amsterdam”, maravillosa balada dominada por el piano, algo poco habitual en su carrera. Destaca el cálido saxo que domina la segunda parte del tema con maestría. El espíritu del Phil Lynott más romántico sobrevuela en una de las grandes canciones que nos deja este disco y que sigue formando parte del repertorio habitual del músico australiano. 

Todo fluye, sin una sola canción despreciable, en un disco casi perfecto. A pesar de mantener su espíritu folk, hay espacio para momentos más rockeros como “Out on The Edge Again” o “Highway One” , incursiones en el northern soul como “Wild Child” y momentos que nos acercan al mejor Bowie como en “Babe Rainbow”, tema que cierra el disco. Lanzado en agosto de 1977, se convirtió en su trabajo más célebre, un álbum lleno de rock rico, melódico y accesible con un sabor claramente australiano. Aunque no pasó del número 11 en las listas de éxito, convirtió a Clapton en uno de los compositores australianos más importantes de la década de 1970 y le llevó a ser considerado uno de los padres del rock australiano. De hecho, ejerció como tal y, por ejemplo, apadrinó en sus comienzos a bandas como INXS.

Escucha (parte) de Goodbye Tiger aquí:

 

Después de Goodbye Tiger, con las relaciones rotas con su discográfica y el ego un poco subido, el cantante se fue a Los Ángeles para cumplir su sueño: grabar con reputados músicos de sesión de la escena californiana. El álbum que salió de allí, Hearts on the Nightline, funcionó bastante bien pero no llegó a los niveles de su obra maestra. 

Richard Clapton siguió grabando hasta nuestros días, en una carrera que abarca casi 50 años. Ha sobrevivido a todo: mánagers, drogas, deudas, impuestos, tragedias personales y mil conciertos en garitos inmundos. Y ahí continúa, como una de las figuras más entrañables del rock australiano, a pesar de ser bastante desconocido más allá de sus fronteras.

rclaptonM

NO MUSIC. NO LIFE. PLAY IT LOUD, MUTHA! FUCK YOUR SPEAKERS. MAKE ART NOT FRIENDS. MUSIC IS MEDICINE

 
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