Steve Vai pone un broche de oro a su gira europea

El festival Guitar BCN acogió en el teatro Tivoli la ultima fecha del tour europeo de Steve Vai antes de volver a USA.

Y quién dice USA, podría decir planeta lejano. Porque Steve Vai es, de largo, el más marciano de los guitarristas virtuosos de rock clásicos que suelen visitarnos. Normal que alguien como Frank Zappa se fijara en aquel delgado guitarrista para cobijarlo bajo sus alas y que formase parte de su banda. Han pasado más de cuarenta años desde aquel momento hasta la presentación de su último trabajo “Inviolate”. Una excusa perfecta para que Vai y su banda se embarque de nuevo en una gira tras los últimos dos años en el dique seco. El enclave escogido fue el Teatro Tívoli, que se quedó muy cerca del sold out. 

La primera sorpresa de la tarde fue la de encontrarme sobre el escenario a la banda Nicolas Meier World Group. Y digo sorpresa porque nadie tenía conocimiento que iban a haber teloneros en el concierto, algo que habría estado bien saber. Por suerte pude disfrutar de cuatro de sus temas. La riqueza de matices que eran capaces de extraer a sus instrumentos resultaba embriagador. Como curiosidad, en el último tema se les unió Jeremy Colson a la batería bajo la atenta mirada de Dave Weiner desde un palco. Una interesante combinación de música étnica con tintes progresivos que dejaron un buen sabor de boca a los pocos que llegaron a tiempo.

Poco a poco el teatro se fue llenando de incondicionales que querían reencontrarse con el guitarrista cinco años después de su última visita. Las luces se apagan y de fondo se oye el seco sonido de una guitarra muteando las cuerdas y unos leds azules recorriendo un mástil. Y con la ovación de bienvenida, “Avalancha” sirve de entrada triunfal y primera muestra de “Inviolate”. Y como si no hubiera pasado el tiempo de nuevo estaba nuestro marciano de las seis cuerdas de nuevo expresando en su rostro cada nota que sonaba de su guitarra. 

Porque Steve Vai es un espectáculo en sí mismo. A falta de canciones que cantar, es su rostro el que acompaña cada fraseo, son sus poses imposibles frente al ventilador y es la manera de transmitir. Para “Giant Balls Of Gold”, dejó ver la ultima evolucion de sus guitarras con un elegante modelo Pia en negro. Mientras tanto los guitarristas presentes (practicantes o al aire) no quitaban ojo del movimiento de sus dedos por el mástil.

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El catálogo de guitarras del que dispone para cada uno de los temas se acerca un gran expositor de Ibanez. Con una guitarra de semicaja, nos mostró “Little Pretty” otra pequeña pincelada de su reciente trabajo acompañado de un video donde pudimos ver como era de niño. Ese fue el momento en que aprovechó para saludar y mostrarse agradecido con los que llenábamos el teatro por la acogida. Presentación de la banda y la promesa de que habría algo suave. Y así llegó uno de sus grandes clásicos. Armado con su modelo EVO blanco, las notas de “Tender Surrender” fueron aumentando su intención hasta el clímax final del tema, que desató la primera gran ovación de la noche.

La banda que acompaña a Vai es una vieja conocida de los últimos años. En la batería Jeremy Colson, apoyando guitarras y teclados Dave Weiner y al bajo Philip Bynoe, que demostró en “Lights Are On” su sitio en la banda. Un tremendo duelo bajo-guitarra y un solo funky vitaminado fueron sus cartas de presentación. Aparentemente su siguiente tema “Candle Power” puede resultar un tema sencillo, pero en la forma hay mucho más. En ella huye de distorsiones, sustainers, palancas con las que torturar una y otra vez la tensión de las cuerdas y toca sin pua. Algo que sirvió para comprobar una vez más la fina técnica que tiene y la creatividad compositiva cuando se autoimpone retos.

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El solo de Weiner sirvió a Vai para tomarse un respiro antes de “Building The Church” y de mostrar su particular visión de un blues con “Greenish Blues”. Muy adecuada para enlazarla con las imágenes que se proyectaron de la película “Crossroads”. En ella un joven Vai se reta a duelo guitarrero con Ralph Macchio, en la que ya apareció el inicio de “Bad Horsie”. Ese fue el siguiente tema del repertorio, donde volvió a sacar su Ibanez con leds en el mástil del principio del show.

La banda se tomó un respiro para que Vai tocara él solo “I’m Becoming” como previa a uno de esos temas que ponen la piel de gallina. En “Whispering a Prayer” el guitarrista consigue que su instrumento llore, ría y grite. En definitiva, que transmita emociones que se van calando hasta los huesos con cada nota que sale de ella. Con toda la banda de nuevo en escena para llevar la canción a su clímax, siguieron con “Dyin’ Day” una primera visita a “Fire Garden”.

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Turno ahora para lucimiento de Jeremy Colson. Con un solo más comedido pero igual de contundente a lo que nos tiene acostumbrado, esta vez no hubo el número con el kit portátil y su calavera. “Zeus In Chains” fue el último tema de “Inviolate” que sonó aquella noche para tristeza de los que esperaban ver a Hydra, la guitarra de tres mástiles que aparece en la portada. Imagino que un modelo único como ese no es para ir llevándolo de gira. Para la siguiente canción, Vai nos invitó a cantar si sabíamos la melodía de “Liberty”, ese tema con aspecto de himno que abría su obra maestra “Passion And Warfare”.

Tras dirigirse de nuevo al público y presentar de nuevo a la banda, Vai hizo salir al escenario a Dani G (miembro de la banda Last Days Of Eden y productor musical). Tras presentarle y darle las gracias por llevar la gira, Dani G acompañó cantando unos versos en forma operística la primera parte de “For The Love Of God”. Por la reacción del público, hubo una gran mayoría que lo disfrutó. En mi caso, me pareció una curiosidad, una rareza… pero me sobró totalmente. “For The Love Of God” es uno de esos temas a los que no les falta nada y mucho menos una voz. Es una opinión totalmente personal, pero si no se repite nunca más algo así, mejor. 

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Con eso terminó el show antes de comenzar los bises. Reapareció para dar las gracias a todos los que forman parte de la gira, incluyendo a su hijo Fire y a sí mismo antes del gran final. “Fire Garden Suite IV – Taurus Bulba” se ha convertido en un cierre clásico en los conciertos de Steve Vai. Lo que ninguno esperaba en el teatro Tívoli es que el guitarrista bajara a la platea para tocar desde allí. Y mucho menos que le cediera la guitarra a un chaval de 13 años, que tardó medio segundo en subir al escenario a disfrutar de su momento. Mientras, un despreocupado Steve Vai miraba con orgullo y admiración la escena desde la platea. El chico en cuestión es Dan Jimenez, un aventajado alumno de una prestigiosa escuela de guitarra. Está claro que alguien como Vai no deja su EVO más preciada a cualquiera.

Con todo el público en pie y agolpado en el escenario, Vai volvió a recuperar su guitarra para terminar el tema con su grito de “One more note!!”. Esa última nota que ponía punto y final a dos horas de virtuosismo instrumental. Visiblemente emocionado, Vai terminaba así lo que podría ser su última gira mundial según él mismo ha declarado. Yo espero que aún quede una vez más, en la que recupere todos los gadgets y marcianadas estéticas que lo diferencian del resto de guitarristas de su target. Porque ese punto de espectáculo es lo que hace que sea algo más que un músico tocando mil notas en el mástil de una guitarra.

Fotos: Desi Estévez

                    




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