Glen Hansard : «Mi naturaleza sigue siendo la de un músico de calle».

Glen Hansard se embarca en una nueva gira europea para presentar su último disco “All That Was East Is West Of Me Now”. Una excusa perfecta para conversar con el músico irlandés sobre el disco, sus conciertos y la vida en general. 

Para quien no lo conozca, Glen Hansard es un músico irlandés que se lanzó con trece años con una guitarra acústica a cantar por las calles de Dublín. Con diecinueve, el director Alan Parker lo contrató para que formase parte de “The Commitments” en su primer papel cinematográfico. Los años posteriores lideró la banda The Frames, con la que consiguió cierto éxito y se hizo un rostro popular al conducir un programa musical televisivo donde se descubren talentos irlandeses. En 2006 conoce a Marketa Irglova y forman The Swell Season, un hecho que les cambiaría la vida.

Durante la preproducción de “Once”, el director John Carney se queda sin Cillian Murphy para interpretarla y nuestro protagonista pasa de ser simplemente el autor de las canciones a actor principal junto con Marketa. La película acaba siendo un producto de bajo presupuesto con toques independientes que se lleva todas las alabanzas de la crítica por mostrar a dos músicos de la calle tan cercanos con los que el público empatiza fácilmente. Tanto es así que su canción “Falling Slowly” consiguió alzarse en 2008 con el Oscar a la mejor canción original. Desde entonces Glen Hansard ha publicado cinco discos en solitario, otro con The Swell Season, varios EPs y una banda sonora junto a Eddie Vedder. 

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Lo confieso. No todos los días te levantas sabiendo que vas a hablar con un músico ganador de un Oscar por una banda sonora que se instaló sin hacer ruido como uno de esos salvavidas sonoros a los que todos acudimos en un mal día. Siempre tuve la sensación de que Hansard es un músico próximo y con los pies en la tierra. Así que no había otra opción que aceptar  la oportunidad que me brindaban desde el Festival ALMA para comprobarlo. Estos cuarenta minutos de charla lo confirman. Tras un par de preguntas cordiales, entramos en materia.

 

¡Hola Glen!

¡Hola! (en castellano)

Estamos muy contentos en Dirty Rock Magazine de poder compartir unos minutos contigo. ¿Estás preparado para volver a la carretera?

Sí, llevo un tiempo preparándome para esta nueva gira cuidando mi voz y el cuerpo. Un tour es una carrera de largo recorrido, ya sabes. Girar es la parte divertida, pero es un reto físico. Así que hay que trabajar bien todos los aspectos.

Si no me falla la memoria, la gira comienza el día 11 en Bloemendaal y la parte española tendrá cinco fechas en Valencia, Santiago, el festival Azkena, Madrid y Barcelona…

Es interesante porque será mi primera vez en algunas de esas ciudades y quiero que los conciertos salgan bien.

El primer single del nuevo trabajo es “The Feast Of St John ‘s”, y la casualidad ha querido que el concierto de Madrid sea en la víspera de San Juan…

No? En serio…  que gran coincidencia. Escribí “The Feast of St John ‘s” en Kerry, al suroeste de Irlanda en una noche de San Juan con la imagen de las hogueras a lo largo de toda la costa. Es una preciosa celebración ancestral pagana.

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Imagino que formará parte del repertorio…

La idea es presentar el disco nuevo, no sé si en su totalidad en un primer bloque y luego dedicarme a las canciones más antiguas.

Como espectador siempre me ha dado la impresión que lo de tener un repertorio fijo para todas las noches no va contigo, ¿me equivoco?

No te equivocas, es así. Y lo es por mi pasado como músico de calle. Cada día cambiaba las canciones que tocaba y ahora necesito cambiar los temas para no caer en el aburrimiento. Y eso ahora mismo lo puedo hacer porque estoy rodeado de músicos que además son mucho mejores de lo que soy. Estar en esta banda es como llevar un gran coche, conducirlo cada noche y poder dar un volantazo cuando te aburres del camino y ver que todo el mundo te sigue a una en bloque. Y si estamos todos conectados de esa manera, el público lo nota y lo disfruta. Además, nunca sabes si quién viene a verte lo hace por primera vez o cuántos conciertos llevan a sus espaldas.

¿Y que formación veremos esta vez? ¿Será un formato íntimo o una Big Band como en 2016? 

Será una banda de seis músicos. Algo más próximo a una banda de rock. Durante los últimos años he podido trabajar y disfrutar jugando con las instrumentaciones, pero llevar a tanta gente en una gira conlleva un elevado coste que hace que sea complicado que funcione económicamente. Así que he optado por un formato más clásico esta vez.

Hablemos de tu último trabajo. ¿Qué se esconde tras un título como “All That Was East Is West Of Me Now”?

Tiene que ver con la transición, con el viaje que conlleva estar vivo. Ahora mismo me encuentro a medio camino de mi vida, y la intento disfrutar de la mejor manera. Con suerte aún me quedan entre 25 y 30 años buenos. Si echas la vista atrás puedes ver como ya has vivido más años de los que te quedan por vivir. Así que lo que quieres es pasar tiempo con la familia, trabajando en lo que te gusta. Así que el título se refiere a encontrarse uno mismo y posicionarse y darse cuenta de lo cerca que estás de la orilla después de haber dejado todo un océano tras de ti. 

Al escuchar el disco, parece que cada tema está al este del oeste del siguiente. Temas muy diferentes entre sí que permiten ver varias caras tuyas pero sin perder la coherencia. Además se agradece que sean solo ocho temas y que no hayan rellenos innecesarios para que el disco sea más largo.

Gracias. Es una apreciación interesante. Está claro que todo músico quiere hacer un disco para ser escuchado entero, pero creo que tengo un defecto y es no saber estar en un género concreto. Siempre he hecho la música que he querido sin fijarme en un género determinado. Me he movido entre el rock, a veces algo más folk, otras algo más oscuro o más agradable… Nunca he pensado en mi música como algo que tenía que encajar en un solo sitio en el que la gente se pueda hacer una idea preconcebida sobre mi. 

En “All That Was East Is West Of Me Now”  cuentas con la colaboración de Warren Ellis en los violines de “The Feast of St John”, ¿Cómo se dió ese encuentro?

Conozco a Warren desde hace unos veinte años cuando él giraba con Dirty Three. Hemos sido amigos desde entonces y siempre hemos compartido nuestras creaciones. Me envió varios capítulos de su libro “Nina Simone’s Gum” antes de terminarlo o temas de sus bandas sonoras, así que cuando le envié el tema mientras estaba grabando en Italia le dije: “Dios, Warren, aquí hay algo interesante”, porque en realidad la canción nació como una improvisación. La idea inicial era hacer una canción folk, pero el tema fue tomando otro rumbo. Le envié el tema y ese mismo día me lo devolvió con su parte. Imagino que ya estaría en el estudio con Nick (risas). Fue algo muy natural. Warren es generoso y una bellísima persona y conociéndonos de tantos años, todo se hizo fácil.

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En todos estos años de carrera has compartido escenario con multitud de músicos… Daniel Johnston, Eddie Vedder, Bono, Javier Mas… ¿Te queda algún nombre en la lista de deseos?

Hay uno con el que me gustaría tocar por encima de todo y nunca le he preguntado para colaborar, pero está bien.

¿Y quién es?

Steve Shelley de Sonic Youth. Para mi es uno de los mejores baterías en directo en el mundo. Es increíble. Aunque musicalmente no tengo nada que ver con Sonic Youth, él es el batería a quien siempre he admirado. Si alguna vez pudiera tocar con él sería para mí una emoción absoluta.

A lo mejor es tan sencillo como preguntarle…

(risas) Quizás… Tenemos amigos comunes y he coincidido con él, pero nunca he hecho una búsqueda activa para tocar, pero ojalá surja en alguna ocasión.

Han pasado cuatro años entre tus dos últimos discos, pero en este tiempo no has parado. Ni siquiera durante la pandemia… (Glen hizo varios conciertos desde la cocina de su casa).

Es que si no estuviera de gira… ¡estaría tocando en un bar! Porque soy músico y esa es mi naturaleza.

En estos cuatro años, por ejemplo, te has reunido con tus compañeros de The Frames para dar algunos conciertos…

Hemos pasado grandes momentos tocando con The Frames. Incluso nos reunimos para componer nuevos temas que no hemos podido grabar por falta de tiempo. También han habido un par de tours con Marketa, he hecho un par de bandas sonoras junto a Eddie Vedder, una de ellas para la película de Sean Penn (“Flag Day”, un título que pasó desapercibido por la cartelera española), la otra para una película aún por estrenar. He estado ayudando a otros músicos con sus canciones, y tengo un par de ideas flotando para algo cooperativo que tengo en mente. Y bueno, me he casado, tenido un niño… Han sido cuatro años llenos de grandes momentos y muchas cosas… y sobre todo estos tres últimos que han convertido mi vida en un hogar feliz.

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Se acaba el tiempo y hay un par de preguntas que me gustaría hacerte…

No te preocupes, podemos continuar un rato más.

¡Perfecto, gracias! ¿Qué distancia hay entre un músico callejero y una estrella mundial?¿Que queda de los inicios y qué ha cambiado?

Realmente no veo mucha diferencia. Ambos trabajan duro para hacer lo que hacen. Quizás esto sea interesante… Una estrella trabaja mucho el rol de quién es más allá de su look, del género musical o de su sonido. Ellos salen al escenario y tocan lo que tienen que tocar casi con un guión, mientras que un músico de calle tiene que estar al tanto del tiempo que hace, del interés que despierta. Creo que es mucho más sensible a la idea de que en la vida todo pasa, ya sea un momento o una persona, y puede improvisar y cambiar su dirección, las canciones… Quizás esa sea la ventaja sobre un músico profesional o quizás no. Yo puedo entrar en una sala y llegar a percibir lo que esa sala necesita de mí y adaptar mi repertorio porque mi naturaleza sigue siendo la de un músico de calle. Un músico profesional tiene que estar más pendiente del cue, o de la parte del escenario donde deben estar porque en ese momento entran las luces o los fuegos artificiales. Es un añadido al show que te restringe más, pensando en que marca tienes que estar en un determinado momento. Y no está mal, pero no es para mí. Creo que en ese aspecto estoy mucho más próximo a alguien como Springsteen. 

Para mí, aún sigues siendo un músico de calle, pero con más recursos. Pero la esencia sigue siendo la misma…

Pero el mundo está cambiando. Y las viejas costumbres también. Si te fijas, muchos de los músicos jóvenes que tienen podcasts, son solo ellos con su guitarra y su amplificador y todo se está volviendo demasiado técnico. Hay algo en lo verdadero que se está perdiendo. Y eso lo tenéis muy presente en vuestra tradición. Los músicos de flamenco salen a la calle y solo con sus guitarras y unos versos conjuran y crean ese gran espíritu. Igual que en Irlanda. Nosotros podemos llegar a un nivel muy emocional cuando nos reunimos con los nuestros y cantamos canciones tradicionales. Es la magia de la sencillez.

Estamos viviendo en un mundo en que los chicos usan sus instrumentos para tocar éxitos pop, y está bien, pero creo que están captando muy poco esa magia y están derivando a una era más técnica e individual. En Irlanda, hay muchas sesiones en las que ni siquiera hay instrumentos, solo voces. Tenemos una expresión “Up the Bodhran”,  para cuando entramos en un bar y nos reunimos para beber unas cervezas y cantar. Es una tradición popular que considero absolutamente vital para tener una sociedad saludable. Así que, yo quiero continuar esa tradición tanto como pueda y compartirla en la medida de lo posible desde mi posición.

Y nosotros nos alegramos de que lo hagas… Hablando de músicos de calle… ¿Cómo se encuentra “The Horse”? (Es su guitarra Takamine agujereada que aparece en “Once”)

(Risas) Bien, bien. Me la llevé en la gira que hice este abril por Inglaterra y suena increíble. Gracias a Eddie Vedder conocí a un luthier de Austin, Texas que arreglaba las guitarras de Willie Nelson. Él se hizo cargo de la mía y ahora mismo está mucho mejor que alguna de mis guitarras más nuevas. Durante las giras los contrastes de temperatura afectan a los instrumentos y pueden dañar a las estructuras. Pero al fin y al cabo son las herramientas con las que trabajo y no me preocupan. Pero con “The Horse” tengo un vínculo mucho más sentimental porque es la guitarra que compré cuando rodé “The Commitments” en 1991. La he tocado desde entonces y me acompañó en “Once”, así que me une mucho a ella. Y me enorgullece pensar que las heridas de guerra que tiene han sido por estar tocando con ella en los conciertos y no por un accidente casero.

Pues esperamos verla en esta gira…

Bueno, en las giras tienes cierta limitación al número de instrumentos que puedes llevar, pero quizás me acompañe de nuevo.

Y tras esta gira, ¿Qué nuevos proyectos tienes en mente?

Pues este año de momento lo voy a tener bastante ocupado. A partir de agosto, en cuanto termine mi gira, estaré acompañando a Pearl Jam por US durante casi siete semanas, algo que es mucho tiempo para estar lejos de mi familia. Así que intentaré mantenerme ocupado sin meterme en líos, cuidarme y terminar el trabajo. Pero sí, tengo algunos proyectos para el año que viene. Si todo va bien habrá un nuevo disco con Marketa del que estoy muy contento y quizás hagamos una gira por Europa acompañados por una pequeña banda. Me gustaría volver a meter a The Frames en un estudio y poder hacer otro disco nuevo con ellos. Prefiero centrarme en The Frames y Swell Season en esos doce meses que en un disco mío. Además hay un par de proyectos con amigos en los que estoy trabajando. Así que va a ser un año muy ocupado.

Será un placer escucharlo todo. Pasemos ahora a algo más distendido… Dinos tu top 3 de discos favoritos.

Mmmmm… asi en frio… Ok. “The Hangman’s Beautiful Daughter” de The Incredible String Band, “Orphee” de Jóhann Jóhannsson y “Sticky Fingers” de The Rolling Stones.

En el día a día, ¿qué es lo que mas escuchas en casa? ¿Algo actual?

Mi hijo está obsesionado con The Rolling Stones. Los adora y casi escuchamos a todas horas “Sticky Fingers”, pero hay otra canción que le encanta a mi hijo y que escuchamos todas las mañanas. Todos los días ponemos “Do You Love Me” de Nick Cave y se lo pasa en grande cantándola (Glen canta el estribillo). Y algo actual… déjame que piense… Me encanta Gareth Liddiard. Es australiano y líder de Tropical Funk Storm. Ha hecho un disco en solitario que de verdad tienes que escuchar (Se trata de “Strange Tourist”). Muy oscuro, él y su guitarra, nada más. Pero es terriblemente bueno. Y su carrera con The Drones y los proyectos en los que ha estado involucrado en estos años es increíble. Si no lo conoces te recomiendo que te adentres en su música. 

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Apuntado. Para ir terminando una pequeña curiosidad personal. Como seguidor de Bruce Springsteen me encanta tu EP en el que versionas “Drive All Night”. ¿Cómo surgió la idea de grabarla?

Me aprendí la canción gracias a Salma Hayek. Ella se casaba con Françoise Pinaud, un tipo encantador, en La fenice en Venecia y me preguntó si podría aprenderme el tema para cantarlo durante la boda y le dije “¡Claro!”. Pasamos un muy buen rato en la fiesta con Javier Bardem, se unió Bono para cantar uno de los versos… Desde entonces esa canción ha sido muy significativa para mi porque gracias a aquella petición de Salma, a la que estaré eternamente agradecido, pude conocer a Bruce, compartir espacio y tiempo con los miembros de la E St Band… así que esa canción tiene algo casi mágico para mi. 

Para terminar, ¿podrías dedicar unas palabras al público español?

Solo tengo palabras de agradecimiento. Cuando en 2016 me embarqué con dos de mis mejores amigos irlandeses en un pequeño barco y atracamos en puertos gallegos y asturianos y sus bellas localidades, siempre nos recibían con el cariño de quien recibe a un familiar. Nos invitaban a sus casas, nos dejaban acampar en sus jardines, a compartir con ellos las noches en los bares en las que sacaban sus instrumentos y cantábamos juntos… Por eso llevo a la gente española en el corazón.  Lo repetimos durante tres años, y en ninguno de ellos nos pidieron un pasaporte o documento oficial, sólo una cálida bienvenida, su generosidad y las sidras y las tortillas. Le tengo mucho cariño al público español.

Creo que desde la audiencia ese sentimiento se percibe como recíproco a tu música. Solo me queda agradecerte de corazón este tiempo de agradable charla y esperamos con ganas tu paso por nuestros escenarios. Por mi parte estaré en primera fila del concierto de Barcelona…

¡Cojonudo! (En español) Intentaré convencer a Javier Mas para que esté en el escenario en alguno de los temas. Muchas gracias a vosotros por el apoyo que siempre he recibido. 

Fotos: Ana Hortelano y Javier Naranjo

Podremos disfrutar del directo de Glen Hansard en estas cinco fechas: 



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