Bob Weir nos ha dejado a los 78 años, y con su marcha se extingue de manera definitiva la llama de The Grateful Dead, la mejor y más excitante banda que alumbró el planeta Tierra.
Como miembro más joven del grupo su aportación inicial de frescura e intensidad fue clave para aumentar y expandir el sonido del combo, partiendo de la psicodelia para abrazar (casi) todos los palos de la música americana.
Guitarrista rítmico excepcional, sus interacciones y sinergias con Jerry García nos hicieron tocar el cielo con la punta de los dedos a todos sus seguidores, unos “deadheads” que ahora sí nos quedamos huérfanos del mayor Big Bang de creación musical parido por el ser humano.
Fare thee well Bobby…
