Courtney Marie Andrews: “Valentine”

Nuevo disco de una de las cantautoras más deslumbrantes del momento, “Valentine” fue coproducido con Jerry Bernhardt (Ron Gallo, Yola) y grabado en Los Ángeles. El álbum incluye diez canciones con influencias de Lee Hazlewood, “Third” de Big Star” y Fleetwood Mac era “Tusk”. El resultado es un sonido exuberante, disciplinado y profundamente humano; nunca perfecto pero siempre vivo. En la grabación solo tres músicos, la propia artista, el productor y multi instrumentista Jerry Bernhardt, y Chris Bear (Grizzly Bear) a la batería. El disco está editado por Thirty Tigers (en España, Everlasting Records).

Escucha “Valentine” de Courtney Marie Andrews aquí:

Escrito durante un período de finales profundos y nuevos comienzos, este nuevo trabajo muestra a la artista nacida en Phoenix y residente en Nashville transformando el sufrimiento en una fuerza luminosa. Grabado en cinta en los Valentine Studios de L.A., es el disco más exploratorio de Andrew hasta la fecha, irradiando resiliencia mientras explora el terreno entre el dolor y la renovación. Valentine es “un disco en busca del amor”, dice , “pero resulta que el amor es mucho más de lo que creía”. A lo largo de estos temas, Andrews captura tanto la fragilidad como la ferocidad de la conexión humana, firme y vulnerable en su búsqueda.

El disco resuena como un testimonio de transformación: un retrato de Andrews emergiendo del dolor y la pena, y permaneciendo en su sabiduría al otro lado. “Estaba en uno de los períodos más oscuros de mi vida, y las canciones eran la única forma de afrontarlo”. Las canciones surgieron durante un capítulo oscuro en el que Andrews lidiaba con la casi muerte de un ser querido. Además, estaba viviendo la transición entre el final de una relación importante y la intensidad de un nuevo enamoramiento. En lugar de retirarse, volcó su agitación en la composición y el arte, creando música que es a la vez devota y desafiante. También poeta y pintora, Andrews aporta una nueva luz a su canto en “Valentine”, canalizando color, textura y precisión emocional.

“Estaba en uno de los períodos más oscuros de mi vida y las canciones eran la única forma de afrontarlo. Me sentía maldecida y la única cura mental parecía ser componer y pintar”.

El disco comienza con un ligero aire en el ambiente al “Sympathy For the Devil”. Es “Pendulum Swing”, una excelente canción que enseguida muta en algo mucho más oscuro con ciertas reminiscencias a Lee Hazlewood. Nos podemos imaginar a Nancy Sinatra cantando esta canción que habla de lo cambiante que es la vida. “Keeper” es uno de los singles y es uno de los momentos álgidos del disco. Muy cercana al sonido de Laurel Canyon, es la constatación de que Courtney buscaba alejarse del folk rock que la hizo famosa. Le sigue otra maravilla. Una canción que podría haber cantado Joni Mitchell. “Cons & Clowns”, una balada acústica acerca del enamoramiento. “En un mundo aterrador lleno de estafadores y payasos / mucha gente mala que te derribará / yo no, de ninguna manera / solo quería que jugaras…”.

Andrews no olvida su sonido clásico. “Magic Touch” es una canción de amor arrebatadora con su sello personal aunque con ciertos toques innovadores como ese solo de guitarra que nos recuerda que es una guitarrista muy dotada. “Little Picture of a Butterfly” tiene el lastre de comenzar recordando en exceso a un clásico de Kriss Kristofferson -los buenos aficionados sabrán a cuál me refiero-, aunque luego despega con una luz que hace que sea difícil quitártela de la cabeza. Los toques de flauta le dan un aire experimental que hace que lo que parecía un tropiezo se convierta en algo para el recuerdo.

“Outsider” tiene ese aire melancólico de su buen amigo Andrew Combs. Canciones que, a pesar de su sencillez, te ponen la piel de gallina con su emoción y franqueza. Preciosa. “Everyone Wants to Feel Like You Do” es una balada que me recuerda a la mejor Jenny Lewis, con una letra que dice mucho con poco y un aire de himno a medio camino entre el country y el soft rock. “Only the best” es una de las piezas más experimentales, usando los sintetizadores para resaltar la emoción de unos sentimientos que, quizás van demasiado deprisa. “Estoy orgullosamente herida, me estoy enamorando demasiado rápido de ti” .

Para cerrar el disco, dos de las mejores canciones. “Best Friend” es una arrebatadora balada donde muestra la desolación de no poder tener a nadie a quien llamar “mejor amiga”; alguien a quien contarle todos los secretos, con quien tener bromas privadas y pasar el fin de semana. La canción de cierre, “Hangman”, se convierte en uno de los himnos más grandes de la ya larga carrera de Courtney Marie. “No soy una heroína, no soy un antiheroína/ Solo soy un ser humano con mi propio deseo sagrado”, canta antes de un crescendo que acaba con ese “Te he amado desde el principio” que puede resumir mis sentimientos acerca de su magnífica discografía. Este disco es un paso más de una colección inmaculada de una de las mejores escritoras de canciones de esta generación.

Courtney-Marie-Andrews

Escrito por
More from Javier Casamor

Wilder Woods: “Curioso”

El tercer lanzamiento en solitario de Bear Rinehart como Wilder Woods, explora...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.