Sammy Brue, cantautor de Utah presenta nuevo álbum, su conmovedor y minimalista “The Journals”, sentido homenaje a Justin Townes Earle. Producido por Ben Tanner (que se está haciendo con un nombre a los controles) y masterizado por Kimberley Rosen. El álbum se editó en Bloodshot Records el 23 de enero.
Escucha “The Journals” de Sammy Brue aquí:
Todo comenzó con una canción, “For Justin”. Sammy se la envió a la viuda de Earle, Jenn. A ella le impresionó tanto que le hizo llegar un cuaderno con canciones inacabadas de Justin. Tras leer los bocetos y fragmentos de las letras, Brue tuvo una idea: “Nunca llegué a escribir una canción con Justin. Quizás podría coescribirla con él”. Al final, el proyecto se convirtió en un disco completo sobre eso. Sammy Brue y Justin Townes Earle se habían conocido alrededor de 2013, cuando Brue tocaba en las calles de Ogden y conoció a su ídolo frente al club donde tocaba, pidiéndole que le autografiara su guitarra. Un concierto al que no pudo asistir debido a su edad, pues apenas contaba con once años.
En la siguiente parada de la gira de Earle en Utah, Townes tocó en un recinto para todas las edades sólo para que su joven fan pudiera asistir. Conectaron y comenzaron una relación de mentoría que duró hasta la trágica muerte de Earle. La letra de “For Justin” es todo sentimiento: “Ojalá pudiera fumar un cigarrillo contigo/ Pero desearía poder preguntarte por qué te duele por dentro/ Tan lejos de estar vacío/ Escucha todas las campanas/ Son para Justin mientras se deja llevar”. Las demás canciones se basan en los cuadernos de Earle, ya sean musicadas a partir de alguna letra completa o escritas a partir de ideas inacabadas encontradas en ellos.
El primer tema, “Lonely Mornings”, presenta lo que va a ser el disco: una guitarra acústica y la voz de Sammy. Hay una versión de Earle cantando esta canción en un álbum póstumo, mucho más melancólica que ésta. Es curioso escucharlas para reconocer los distintos caminos que puede recorrer una misma letra. A partir de ahí, todo un cancionero respetuoso com la tradición de los grandes trovadores, siguiendo el auténtico linaje de compositores outlaw como Guy Clark, Townes Van Zandt, Rodney Crowell y Steve Earle, padre de Townes.
Hay excelentes canciones de amor, como “Love at a Glance” o “Promise To Keep”, que demuestran la exquisita sensibilidad de Townes, sí; pero también la de Sammy. No era fácil el reto que se había propuesto. Bastante más oscura es “Older Than I Ever Thought I’d Be”, donde Earle hablaba de vivir rápido y morir joven, algo que cumplió con sus propios huesos. “Nunca le pedí nada a nadie / nunca recé en mi vida / y aún tengo cicatrices en mis rodillas”. Una canción perfectamente rematada con un trémolo que crea la sensación justa de melancolía.
El mito del vagabundo huyendo de la ciudad, ya sea solo o acompañado, aparece en “One Side Town” y “Let’s Get Lost”. La tristeza más absoluta nos arrebata en “Any Old Time”, la crónica de una caída; de amores rotos y agujeros negros. “Hace tiempo me dijiste que podía llamarte a cualquier hora/ Pero esos días pasaron/ Y te fuiste/ Con mi corazón en juego”. La canción que cierra el álbum, “Lord, I’m Ready Now”, es un animado folk que se acerca a los sonidos del “Harlem River Blues” de Earle. Unos versos en los que Townes parece ser consciente de que su vida ya ha llegado a su fin tras ser vivida al límite. Lamentablemente, no vivió lo suficiente para cantarla él mismo.
Justin Townes Earle falleció a causa de una sobredosis accidental hace poco más de cinco años. Con 38 años, tenía toda la vida por delante. Este disco emerge ahora como una celebración del extraordinario talento de Earle como compositor. Sus fans estamos agradecidos a Brue por este disco, creado con respeto y veneración, y que no es solo eso: hay pequeñas joyas llamadas a perdurar y colocan en el mapa a un cantautor con muchas cosas por decir.
