Miles Kane cuando Marc Bolan importa mucho más que Oasis

Había ganas de ver en directo al británico Miles Kane, su último álbum Sunlight In The Shadows (producido por Dan Auberbach) es más que recomendable, además de que sus visitas a festivales con el proyecto The Last Shadow Puppets junto a Alex Turner de Arctic Monkees calaron bastante entre el público. Pero de eso ya hace un tiempo y la intención ahora mismo de Miles Kane parece ser la de reivindicarse como artista en solitario.

Antes del protagonista de la noche salieron a escena el cuarteto encargado de abrir la velada; The Boy From The South. Combo local, aunque ya llevan un tiempo actuando más en Gran Bretaña que su propia ciudad; Barcelona. Hicieron una buena actuación con nervio, ganas y buen sonido. Pero a nivel personal no conecté mucho con su propuesta, una mezcolanza entre el indie, el folk y algo de electrónica, de hecho a ratos me hicieron pensar en los ya mainstream Mumford & Sons. Pero lo cierto es que gustaron al público que iba entrando y dejaron un buen sabor de boca.

Con la sala ya con una buena afluencia de público pero lejos del sold out le tocaba la vez a Miles Kane. La cosa no pudo empezar mejor con la muy Marc Bolan «Electric Flower» que le hizo conectar con el público inmediatamente. El británico había venido a trabajar sin duda, ya que el concierto fue encadenando una canción tras otra, con leves interactuaciones con la audiencia. Y si Miles Kane se puso el mono de trabajo, lo mismo se puede afirmar de la banda de campanillas que le acompaña, con dos guitarristas que parecían salidos de Carnaby Street.

Esta conjunción entre líder y banda logró que el recital no decayera en ningún momento. Recital que fue capitalizado en parte por su última referencia discográfica que prácticamente fue interpretada al completo. Memorables especialmente por poner dos ejemplos bastante intensos; «Love Is Cruel» y «Blue Skies». De hecho, el concierto musicalmente fue un recorrido por la Inglaterra más glam (con mucho acento cockney) con referentes como el susodicho Marc BolanBolan, David Bowie o ese Iggy Pop que que el Duque Blanco apadrinó. Y sin duda el concierto se fue más hacia arriba cuando el cantante y guitarrista se despojó de su americana para quedarse en camiseta imperio para interpretar bailando como si la vida le fuera en ello la siempre efectiva «Lust For Life».

A partir de ahí una recta final trepidante y sin pausa con entre otras la bailable «Coup De Grace» o la garagera «Never Taking Me Alive». Ahorrando la pamema de hacer esperar para los bises llegó al final con la psicodélica tonada que da título a su último trabajo y con «Come Closer». Setenta minutos que quizás se antojan un poco escasos, pero de una intensidad más que contrastada. Se puede afirmar que actualmente Miles Kane es un valor seguro si hablamos de rock hecho en la Pérfida Albión.

Fotos Desi Estévez.

 

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