Springsteen inicia su gira con Trump entre ceja y ceja

Springsteen amplifica su mensaje desde el primer minuto

Por primera vez en la historia de Bruce Springsteen & The E Street Band se han emitido los dos temas iniciales de la gira “Land Of Hope & Dreams” en streaming para todo el mundo. Salvando los matices y diferencias con aquel “Live in Barcelona” que emitieron en directo a través de la MTV, en esta ocasión el medio varía ligeramente consiguiendo una audiencia mucho más global. Ya con la composición del tema “Streets of Minneapolis” dejó bastante claro su posicionamiento ante las políticas de Donald Trump. Así que tampoco era de extrañar que usara herramientas tan potentes como las plataformas de streaming para amplificar aún más su voz y que su mensaje llegue a cualquier parte del mundo.


Un inicio cargado de intención

Así que puntual a la hora establecida ha dado comienzo la transmisión con la imagen de un escenario a oscuras sobre el que caia un solo ligero haz de luz. En penumbra, Springsteen ha ofrecido su discurso inicial reafirmando los propósitos de esta gira:

“¡Buenas noches, Minnesota! ¡Bienvenidos, Minneapolis! ¡St. Paul! bienvenidos a la gira Land of Hope and Dreams. Quiero comenzar la noche con una oración por nuestros hombres y mujeres destinados en el extranjero, deseando su regreso seguro. La poderosa E Street Band está aquí esta noche para invocar el poder justo del arte, de la música, del rock and roll en tiempos peligrosos. Estamos aquí para celebrar y defender nuestros ideales americanos, la democracia, nuestra Constitución y nuestra sagrada promesa estadounidense.
La América que amo, la América sobre la que he escrito durante 50 años, que ha sido un faro de esperanza y libertad en todo el mundo, está actualmente en manos de una administración corrupta, incompetente, racista, temeraria y traicionera. Esta noche os pedimos a todos que os unáis a nosotros para elegir la esperanza frente al miedo, la democracia frente al autoritarismo, el estado de derecho frente a la anarquía, la ética frente a la corrupción desmedida, la resistencia frente a la complacencia, la unidad frente a la división, y la paz frente a la guerra.”


Un arranque combativo

Acto seguido “War” llenaba el Target Center de Minneapolis cantada con una rabia que me hizo recordar a la versión de su “Live ‘75/’85” con la diferencia de años que ello conlleva. Sobre el escenario, en esta gira, la E Street Band vuelve a contar con la presencia de Tom Morello. Y con las tres guitarras aullando al viento, un Springsteen comienza el concierto con una buena forma vocal y mucha fuerza. Sin mediar descanso y ya si con su telecaster al hombro las andanadas de teclados y batería iniciales de “Born In The USA” dejan caer el segundo de los temas de este streaming oficial.

Durante las últimas giras la canción ha ocupado un sitio habitual en los bises, destinados a lo más conocido y comercial de su carrera. Pero parece que para esta gira, el tema vuelve a tomar ese cariz político que quedaba más escondido al estar metida en ese final. Pero parece que este va a ser el inicio escogido para mostrar el lado más combativo posible. No hubo ninguna concesión más que unos segundos de audio del tercer tema “Death To My Hometown”. Y hasta aquí la emisión oficial. Está claro que a esta gira y al tema de las entradas para la misma se le puede sacar más de un pero y algún tirón de orejas al músico de los trabajadores. Pero lo que nos ha hecho llegar hasta aquí es necesario y debería ser replicado en mayor número de ocasiones por otros artistas.


Más allá de la emisión oficial

¿He dicho la oficial? Pues sí, porque a poco que dieras una vuelta por la red por alguna de esas redes sociales que ahora parecen obsoletas podías encontrar algún streamer improvisado que compartía el resto del concierto. Así, mientras iba dando forma a este texto, tenía de fondo en directo el resto del concierto. “No Surrender” y “Darkness on The Edge Of Town” han sonado durante el impass hasta encontrar la emisión de casualidad y lo único que puedo asegurar es que Tom Morello ya no estaba en el escenario. Ha estrenado en directo con la banda “Streets of Minneapolis” y con “The Promised Land” ha cerrado el primer bloque con más aire político.


Equilibrio entre celebración y denuncia

“Out In the Streets” y “Hungry Heart” han rebajado la seriedad inicial por unos minutos para no olvidar que también hay espacio para la alegría. “Youngstown”, “Murder Incorporated” y “American Skin (41 Shots)”, esta última con Morello de nuevo, han vuelto a dar el tono profundo y rabioso de la gira. “Long Walk Home” y su reflexión sobre la identidad colectiva dentro de una América fracturada parece que también va a ser fija en el repertorio. Con Springsteen solo en el escenario acústica en mano el concierto ha seguido con “House of a Thousand Guitars”.

Y con el colchón de teclados que hace reconocible a “My City In Ruins”, Springsteen se ha vuelto a quedar a gusto enumerando cada uno de los actos que están pasando actualmente en las calles estadounidenses y los conflictos que Mr MAGA está provocando con sus decisiones políticas. El show ha continuado con “Because The Night”, “Wrecking Ball”, “The Rising” y con la versión eléctrica de “The Ghost Of Tom Joad” de nuevo con Morello aportando su particular estilo. El primer setlist finalizó con “Badlands” y “Land Of Hope & Dreams”, algo que tiene toda la pinta de ser difícilmente variable.


Un cierre entre clásicos y reivindicación

Para los bises pocas sorpresas iniciales: “Born To Run”, “Bobby Jean”, “Dancing In The Dark” y “Tenth Ave Freeze Out”. Pero debía ser inevitable estar en Minneapolis y no recordar a Prince y su “Purple Rain”. Y con “Chimes Of Freedom” y un último recuerdo a los Derechos Humanos, a Renne Good y unas palabras a la esperanza que se escondería si se diera un giro de timón en la política concluye este primer concierto. Mientras los músicos abandonan el escenario Woody Guthrie y su “This Land Is Your Land” suena por la megafonia.

Si nos ponemos exquisitos, podría haber mostrado aún más esa faceta combativa. Pero es solo el inicio de la gira y todos sabemos que a Springsteen le gusta cambiar los repertorios. Lo que es innegable es que aunque hayan quedado atrás los maratonianos conciertos, con las carreras y los excesos físicos, Springsteen aún es capaz de ofrecer un show de rock sólido y consistente de dos horas y media largas sin apenas descansos. Difícilmente esta gira se extienda más allá de su último show en Washington, pero espero que ese tren que es capaz de llevar a todo el mundo haga de otros lugares ese país de esperanzas y sueños.

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