Jessye DeSilva tiene nuevo disco, “Glitter Up the Dark”. Producido por Aaron Lee Tasjan y grabado en The Cabin Studio en East Nashville, ha sido editado por Nine Athens Music. En el disco encontramos a Jessye DeSilva (voz principal, piano, Wurlitzer, Fender Rhodes), Aaron Lee Tasjan (coros, guitarras acústica y eléctrica, bajo eléctrico, órgano, sintetizadores) y Matty Alger (coros, batería, percusión, sintetizadores). Además, colaboraciones especiales de Butch Walker, LaFemmeBear y Adia Victoria. Ella mismo se define con tres frases: Folk-rock etéreo. Las canciones son hechizos. La alegría es radical.
Escucha “Glitter Up the Dark” de Jessye DeSilva aquí:
Este es el primer álbum de DeSilva como mujer trans, tras años viviendo como persona no binaria. Compuso este su tercer álbum de larga duración en Tennessee, un estado que prohibió los drag queen mientras ella y su productor, el gran Aaron Lee Tasjan, preparaban el disco. Teniendo en cuenta estos condicionantes, no podía salir otra cosa que un grito de libertad y resistencia. Y esto es -como indica el título- una explosión de brillantina en medio de la oscuridad.
El disco está lleno de canciones redondas y llenas de audacia. Se nota que Aaron Lee Tasjan está al mando de las operaciones. Empieza aportando “The Real”, un inicio potente que funciona como declaración de intenciones. Mezclando una especie de blues rock con una melodía pegadiza que reivindica a la gente común y celebra la autenticidad. Es una apertura expansiva, diseñada para enganchar desde el primer momento y marcar el tono combativo del disco. “No hay nada marginal/En quienes somos/Porque nena, en este momento eres una maldita superestrella”. A destacar el gran solo de guitarra que aporta Tasjan, que siente este disco como si fuera suyo.
Otra de las composiciones de Tasjan es la enorme “Punk Rock Joy”. Una canción muy en la línea de sus últimos discos que en manos de Jessie consigue canalizar la actitud rebelde en clave festiva. Con influencias noventeras, la aportación de Butch Walker la convierte en una de las joyas del disco. El contraste llega con temas como “Glitter Up the Dark”, donde el ritmo se relaja y aparece una sensibilidad más introspectiva. Aquí, la instrumentación más contenida —con protagonismo de guitarras y piano— acompaña una letra que reflexiona sobre encontrar luz en medio de la adversidad. Es una de las piezas más emotivas del álbum. Compuesta por DeSilva, sigue la línea de su anterior trabajo, el fantástico “Renovations”.
“Fringe”, por su parte, comienza con unas guitarras de aire country para ir mutando poco a poco en algo mucho más funky. Coescrito por artista y productor, demuestra la enorme valía de esta colaboración, que nos deja más canciones. Por ejemplo, la reivindicativa “Forever in Drag” o la emotiva “Jar of Fireflies”, dos medios tiempos deudores del soft rock setentero. “Life on Earth” sigue también esa línea, con la colaboración en la escritura de Jeffrey Trott (compositor habitual de Sheryl Crow).
“Eldritch” cierra el disco aportando un tono más oscuro y atmosférico. La canción evoluciona desde un tono casi inquietante hacia una explosión más intensa, dejando una sensación de profundidad y misterio que contrasta con los momentos más luminosos del disco. Adia Victoria con sus coros y Butch Walker con un preciso solo de guitarra acaban de redondear un final que coquetea con el folk psicodélico.
Uno de los mayores aciertos del disco es su capacidad para transformar la dureza del contexto en algo esperanzador. Lejos de recrearse en la oscuridad, DeSilva propone poner luz y encontrar belleza incluso en los peores momentos. Aaron Lee Tasjan, un gran amigo suyo, le ayuda para lograr escribir el mejor álbum de su carrera. Frente a la deriva que está apartando a las personas diferentes, ellos han escrito un álbum que celebre la fraternidad y el amor.
