Lucifer en Barcelona

UN ATAÚD CON MELENA RUBIA: EL GLAMOUR ESOTÉRICO DE LUCIFER ARRASÓ EN LA SALA UPLOAD DE BARCELONA.

Un despampanante sold out -a pesar de que era noche de lunes- hacía presagiar otra noche memorable en una de las salas con mejor acústica de la capital catalana: la emblemática Upload.

El clamor generado por una actuación, previa al arranque de su gira por Sudamérica, que tuvo lugar allí, no estuvo exento de especulaciones entre el público. La gran duda era: ¿actuará finalmente Rosalie Cunningham con la banda? La dupla que cubrimos el evento, Desi Estévez y yo, Manuel Cova, indagamos con los organizadores. Estos, enigmáticamente hablaron de una sorpresa que tendríamos que adivinar, dándonos una jugosa pista: “Se trata de un músico de la escena local. Y era lógico, ya que Rosalie estaría ocupada con sus proyectos personales mientras ocurría el show.

Pero en nuestras quinielas había un firme candidato. Cuando en medio de la neblina roja -que me recordó al inmenso océano de sangre del reciente film “Iron Lung”-de la luminotecnia de la sala vimos desfilar a la formación, descubrimos en primer lugar al batería alemán Kevin Khun (recientemente incorporado), que acometió los primeros compases de lo que sería una actuación solvente; a la guitarrista Coralie Baier a continuación; a la pletórica Claudia Haze bajista (con minifalda y chaqueta alusiva a la iconografía de la banda) y, por fin…al guitarra sustituto: el virtuoso músico suizo Max Eriksson, de la banda Mothercrow.

WHAT THE DEVIL IN ME”

Tras la irrupción de los músicos, la estrella de la formación, Johanna Sadonis, aparece rotunda como una carroza funeraria fabricada con diamantes; viste negro riguroso y, en el centro, un luminoso colgante desprende brillos aulladores como los colmillos de un arcano vampiro egipcio: el símbolo de Anubis ( el mismo que porta Claudia en la espalda de su chaqueta y en el cordón de su bajo). La banda acomete un tema ‘ ad hoc’: el single de debut que, en 2015, lanzarían a través del mítico sello Rise Above (hogar del mejor occult rock internacional). “Anubis”, con su magia ominosa que describe el inframundo esotérico, constituye uno de los grandes leitmotivs de la banda; el más allá de las momias, la Cinópolis de la gran deidad antropomórfica funeraria…. ¡ Y es tal impacto de las fuerzas combinadas de la banda y Johanna, que toda la sala ruge de placer! En pocos instantes, cuando llega el estribillo “cuál es el demonio que está en mi interior”, Lucifer ya ha conquistado al público que abarrota la Upload.

UN ESPECTÁCULO GENIAL PERO MUY BREVE

La función continúa con el tema “Ghost”, que consolida el engranaje técnico de los músicos, que a lo largo de la noche va a desgranar momentos intensos por parte de Claudia y Coralie, sumados a los vibrantes solos de Max , que llegan oportunos en los interludios vocales de Johanna.

Y a continuación, uno de los momentos estelares de la cantante:

El tercer tema es “Crucifix”, el track que logra reproducir sónicamente el impacto visual de los diseños gráficos que muestran a una Johanna Sadonis sensualmente crucificada. Apoteosis lúbrica de una cantante excepcional que comparte frases en francés como una reina de la belleza de ultratumba. Pero tanto Claudia como Coralie le van a la zaga, ya que ambas resultan rutilantes tanto técnicamente como a nivel estético. Por un momento echo en falta a Rosalie Cunningham, aunque esto se mitiga observando el buen hacer de Max.

El espectáculo continúa con uno de los grandes perigeos de la noche, acercando aún más si cabe a la banda a un público ya de por sí cautivado. Y la tónica que sigue va en sintonía con la plenitud de los músicos: riffs pesados a mayores gloria de Black Sabbath, momento de psicodelia oscura hard rock y esos monumentos de solos que logra Max. Johanna como una nube de carmín sexy, y las exultantes Claudia y Coralie brillantes como los faros solares de un extraño carrusel extraterrestre.

Llegamos al tema “At The mortuary” que destacó como un edificio con forma de ataúd y poco después… ¡LA DESPEDIDA! ¡Habían transcurrido apenas unos escasos 50 minutos!. Afortunadamente, el estupor se mitiga con los bises. ¡Brutal la interpretación de “Fallen Angels”. En definitiva, otra noche legendaria en la sala Upload bajo la maravillosa gestión de Rock Sound. ¡Qué vuelvan pronto! Ojalá con Rosalie! Pero que Max tampoco quede lejos!

Fotos Desi Estévez.

More from Manuel Cova Tenard

King Crimson – Islands (1971)

Cuando King Crimson tuvo la osadía de ir más lejos que nadie...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.