Matteo Mancuso, el cielo de la guitarra se toca con los dedos

Con apenas un par de discos publicados, Matteo Mancuso ya se ha convertido en uno de los nombres imprescindibles para entender la nueva generación de guitarristas instrumentales. Su paso por la sala 2 de Apolo confirmó que detrás del fenómeno viral existe un músico con técnica, sensibilidad y un lenguaje propio capaz de conectar tanto con músicos veteranos como con nuevos aficionados a la guitarra.

Da la sensación que en los últimos años y gracias a las redes sociales, el mundo de la guitarra eléctrica parece gozar de sangre renovada entre sus nombres. A instrumentistas clásicos como, Satriani, Eric Johnson o Andy Timmons se ha unido una nueva generación de guitarristas capaces de tomar lo mejor de sus predecesores y añadirle las ganas para ofrecer algo fresco. Uno de esos nombres es Matteo Mancuso, que desde hace algunos años forma parte de ese grupo de selectos músicos a los que las generaciones previas mencionan como nuevas referencias. Al Di Meola y Steve Vai lo han acogido bajo sus alas, incluso este último colabora en “Route 96”, segundo disco que el italiano vino a presentar a la 2 de Apolo.

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Mucha expectación para comprobar si lo que se muestra de Matteo Mancuso en las redes es cierto o si es alguno de esos bluffs que también han aparecido a rebufo. No fue la primera vez que el italiano pisaba este escenario barcelonés. Un par de años atrás presentó su disco debut “The Journey” y ahora ha hecho lo propio con su segundo trabajo. Pero en esta ocasión el boca oreja ha conseguido que se rozara el lleno en la sala. Como bien comentó el propio Mancuso para presentar “Spain” de Chick Corea, “no hace falta que presente este tema porque la sala está llena de músicos que lo conocen”. Y es que el público se dividía entre los sospechosos habituales de la escena y los cirujanos de fina y analítica mirada.


Virtuosismo sin artificios

Sin teloneros y con puntualidad, aparecieron en escena los tres músicos. Riccardo Oliva al bajo y Gianluca Pellerito en la batería son los escuderos de un Mancuso que en cuanto se colgó la guitarra nos ofreció todo un torrente de feeling y notas a las seis cuerdas. Su técnica de mano derecha sin púa, más cercana a la de dedos del flamenco que al tradicional fingerpicking, hipnotizó a los presentes desde la inicial “Solar Wind”. Un tema en la onda Steve Vai, colaborador en el disco, pero que de momento resulta poco representativo al estilo más jazzístico del siciliano. Algo que sí se vio en “Falcon Flight” donde los paisajes sonoros podrían tener cierto eco a los de Eric Johnson.

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Que conste que lo de los nombres es simplemente por tener una referencia sonora de esa viciada tendencia a tener que comparar con algo. Y es que Mancuso no esconde sus referentes. Dedicó “The Great Wall” a Weather Report y en el repertorio pudimos escuchar “Cause We’ve Ended as Lovers” de Jeff Beck justo después de “Silkwood”, un tema propio que podría beber de esa misma fuente si se le añadiera un toque más duro. La vena mediterránea de sus composiciones como “Fire and Harmony” tiene reflejo en el ya mencionado “Spain”. Pero su catálogo abarca mucho más. En su muestrario hay sitio para la bossanova de “Isla Feliz”, el blues en “L.A Blues One” o el heavy con tintes progresivos de “Black Centurion”.


Mucho más que un fenómeno viral

Podría parecer que Matteo Mancuso se lleve todas las miradas, pero nada más lejos de la realidad. A medida que va pasando el concierto y uno ya ha comprobado las delicatessen técnicas del italiano, la atención a los otros dos miembros se hace mayor. Mancuso ofrece espacio en sus temas para que tanto Riccardo Oliva (en el tema de Jeff Beck) y Gianluca Pellerito (en el de Chick Corea) puedan lucirse. Sendas abrumadoras demostraciones tuvieron la respuesta agradecida y unánime del público.

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Fue divertido también tratar de encontrar los pequeños guiños escondidos entre los fraseos a temas del imaginario popular como las intros de “Misión Imposible” o “Los Simpson”. Pequeños detalles que hacen que no se pierda la conexión con el virtuosismo y las cascadas de notas.


El futuro de la guitarra está en buenas manos

Con un último homenaje a Jaco Pastorius y su “Chicken” y “Drop D”, una de las delicias con las que se dio a conocer en su primer disco, el italiano puso fin a una hora y media de show del que dudo que alguien saliera decepcionado por lo visto. Porque quien asiste a este tipo de conciertos ya sabe a lo que viene. Es posible que tanto virtuoso sin canciones comerciales pueda resultar tedioso si supera la media hora, pero a nadie le obligan a asistir.

Lo cierto es que esa hora y media fue todo un despliegue de talento que demuestra que el legado de los músicos instrumentales está a salvo con nuevas generaciones que poseen mucha calidad en sus manos. El tiempo (y la evolución de la música) dirá y pondrá de su parte para que veamos si hay un límite para un joven compositor como Matteo Mancuso. Mientras tanto, es mucho mejor poder comprobarlo lo más cerca posible.

Fotos: David Holgado

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