Está claro que la banda de los hermanos McDonald se ha convertido en un referente para el público del estado español. Poco más de un año hacía de su última visita a Barcelona, y eso no ha representado impedimento ninguno para que esta vez colgaran el cartel de agotadas las localidades en la sala Upload.


Muchas ganas de Redd Kross había en el ambiente, pero antes le tocaba la vez a la banda pamplonica Geminiss; nuevo proyecto de Olaia Bloom, ex de Las Culebras y The Mani-las. Media hora escasa tuvieron, pero supieron aprovecharla con una mezcla de punk, melodías pop y también acercándose en algún momento al hard rock. Destreza y desparpajo escénico que culminó con una resultona versión en castellano del «Haircut And Attitude» de Dictators/Manitoba.

Sala ya en ebullición cuando salieron poquito después a escena los protagonistas de la noche. Con sonido potente pero no estruendoso (como en su última visita) poco les costó ponerse al público en el bolsillo a base de carisma y canciones pluscuamperfectas.

Un repertorio que supieron renovarlo un poco vista la poca distancia de su último recital en Barcelona. Seguían presentando su homónimo y rojo último disco del cual cayeron las estupendas «Stunt Queen», «Candy Colored Catastrophe» o «I’ll Take Your Word For It». Pero también supieron escoger delicias menos habituales del nivel de «Lady In The Front Row», «Jimmy’s Fantasy» o «It’s Getting Uglier».

Y si la labor escénica de Jeff y Steven McDonald fue impecable, mucho ayudo a sostenerla esa bestia parda a los tambores que es Dale Crover (Melvins) y un Jason Shapiro que técnicamente y a nivel escénico ninguna pega se le pueda poner, a pesar de que a nivel estético estaba más cerca de un tertuliano de Intereconomía que de la imaginería power pop.

La recta final se iba encarando con una coreadísima «Mess Around» y una extensa y psicodélica «Emmanuelle Insane» con Steven McDonald saltando a la platea y rockeando desde el suelo.

No se hicieron esperar mucho para los bises, y vaya dos bises. Una esperadísima «Pretty Please Me» en la que a Jeff McDonald el espíritu de Lennon le salía por todos sus poros, y la inevitable y sentida revisión del «Deuce» de KISS. Ochenta minutos en un paraíso melódico donde Jeff y Steven McDonald dan rienda suelta a toda su fantasía pop (por popular). Que no cambien nunca, pero a estas alturas de la película difícil lo veo.


Fotos Desi Estévez.