Lo de ayer fue tremendo. Ha pasado poco más de un año desde la última visita de Redd Kross y la banda californiana ha vuelto a poner patas arriba todo lo imaginable. Desde el arranque del concierto, con un Dale Crover de los Melvins en la batería rellenando con sus baquetas un hueco en apariencia vacío y acto seguido dando comienzo al concierto como si fuera un puro trámite… ¡Pero no con desidia! Sino más bien todo lo contrario, dejando claro que ése iba a ser uno de esos shows memorables… Es como si simplemente nadie hubiera previsto lo grandísima que iba a darse la velada…
La de anoche era la última cita de esta gira española que ha dejado, sin lugar a dudas, una huella imborrable en todas sus paradas: Valencia, Zaragoza, Granada, Barcelona…
Los hermanos McDonald asaltaron el alma de todo el público subiendo las pulsaciones hasta unos niveles casi incompatibles con la vida. Desde el primer acorde, con esa reconocible línea de bajo, de un “Peach Kelly pop” arrasador, la deriva musical fue únicamente al alza. Por supuesto, ya en la secuencia de hits siguiente nadie pudo dejar de corear esos inconfundibles estribillos provocando un mar de voces alzándose al grito de “you better stay away from downtown” o “you look so fine, but are you too old too be the first in line”, entre otros.
Las melodías amables y envolventes de Redd Kross, salpicadas con las poderosísimas frases de guitarra que arrancaban Jeff McDonald y Jason Shapiro no dieron apenas respiro al respetable, que, por no poder, no podía más.
Las mareas humanas no dejaron de sucederse continuamente, jaleadas con el furioso estruendo que emanaban los cuatro músicos, uniendo en una sola generación a toda la sala. En un momento dado, Steve McDonald nos recordó su larga trayectoria… 45 años dando guerra, y lo dejó claro con la pregunta de si alguien había asistido a aquel primer concierto en España en el año 94’, teloneando a los Stone Temple Pilots… Alguna voz se escuchó por encima de todas con su orgullosa contestación afirmativa.
No tengo ni idea de cuánto duró el concierto. Creo que todos perdimos la noción del tiempo una vez hubieron empezado a encadenar un tema tras otro. “Annie’s gonne”, con Jeff McDonald con la cabeza cubierta como un fantasma tras un pañuelo. “Enmanuelle insane”, con la implacable colaboración del público. Una potentísima y divertida versión del “It won’t be long” de los Beatles, y por supuesto, el momento en que creíamos que de ahí no salíamos vivos de la sala Copérnico, “Jimmy’s Fantasy” con todo el público volcado en una única pieza.
Aunque haya relatado toda esta parrafada como si fuera la primera vez que veo a Redd Kross, se trata en realidad de la cuarta… No lo sé… Tengo la sensación de que cada vez que los veo, es aún mejor que la anterior.




















