Bobby & The Silverbucks incendiaron la noche con una sesión vibrante de rock and roll. El ciclo de actuaciones veraniegas al aire libre de la Terraza Alsedi, en la playa del Borizu (Celorio), sumó anoche una de sus citas más contundentes con la actuación de este trío asturiano de música de raíces liderado por el guitarrista y cantante oriundo de Mieres Bobby Gonzales. Con el rumor del Cantábrico de fondo y la terraza abarrotada, la banda ofreció un directo visceral que confirmó por qué su nombre suena con fuerza en la escena del rock & roll, rockabilly, jump blues y swing clásico a nivel nacional.

Fieles al formato clásico de power trío —guitarra, contrabajo y batería—, Gonzales estuvo acompañado sobre el escenario por Pablo Souto al contrabajo y por el batería del grupo Carlos Arsuaga, sosteniendo entre los tres un sonido crudo, sin artificios, en el que las líneas de contrabajo marcaron el pulso de toda la velada. Ese “menos es más” es precisamente la seña de identidad de una banda que bebe del sonido de mediados del siglo XX y que evoca a referentes como Sleepy LaBeef o Robert Gordon, artistas con los que Bobby Gonzales ha compartido escenario a lo largo de su dilatada trayectoria.
“En un viaje a EEUU me pararon en el aeropuerto y me llevaron a la zona de aduanas. Yo no entendía nada y, muerto de miedo, cuando me empezaron a llamar Gonzales, no los corregí.”
Casi dos horas de repertorio sin darnos un respiro. El set list, con cerca de dieciocho temas, funcionó como un auténtico recorrido por la historia del rock & roll y el rhythm & blues americanos, alternando clásicos absolutos con piezas de culto para amantes del género. La banda abrió con She’s Fine, de The Paladins, y encadenó enseguida Run Me Down de Little Charlie & the Nightcats, dos temas que ya dejaron claro el nivel de intensidad con el que Gonzales encara sus directos.
A continuación el concierto reveló el gusto de la banda con versiones de Charlie Feathers (Jungle Fever) y de Chuck Willis (Feel So Bad). El público, entregado desde los primeros compases, respondió con entusiasmo a momentos de rock and roll puro que llenaron cada rincón de la terraza.
No faltaron los guiños al swing y al jump blues, terrenos en los que el trío se mueve con la misma soltura que en el rockabilly más directo, aportando variedad rítmica a un repertorio que jamás decayó en intensidad.
El armonicista escocés, Gary Parfitt se encontraba entre el público y fue invitado a participar en un par de temas. Los armonicistas siempre llevan el instrumento encima, nunca se sabe…
Una velada para el recuerdo veraniego. Con la playa de Borizu como telón de fondo y la Terraza Alsedi convertida por una noche en sala de conciertos al aire libre. Bobby & The Silverbucks certificaron por qué sus directos son sinónimo de energía y autenticidad. Un espectáculo que combinó la crudeza instrumental propia del rockabilly con la elegancia del swing y el punch del rhythm & blues, y que dejó con ganas de más al público que llenó la terraza en una de las noches más animadas del verano llanisco.