Crónica de la tercera jornada de Rock Imperium Festival 2026 que se celebró en Cartagena el pasado domingo día 5 de julio.
Todo lo que empieza tiene un final (decía una canción), y el Rock Imperium 2026 no iba a ser ninguna excepción. Lo que no sabíamos era que lo que íbamos a presenciar era un final apoteósico, acorde con lo que habíamos presenciado en las dos jornadas anteriores.
Las bandas elegidas para participar en el último día de festival, por orden cronológico de actuación, fueron:
HAGANE (Escenario: Estrella Levante).
Primera vez que las japonesas Hagane traían su Power Metal a España. La banda dio un recital de precisión, pulcritud en la ejecución y velocidad digno de recordar. Conectaron con el público enseguida, incluso pronunciando alguna que otra palabra en español y enseñando al respetable como decir correctamente la palabra japonesa “arigato” (gracias). Nagi (voz), Sakura (guitarra), Sayaka (bajo) y Junna (batería) realizaron un corto repaso por su discografía, desde la inicial “Start our Journey” hasta la final “Heart Scream”, pasando por “Tengagoken” y “Kagome”, entre otras. Esperemos que vuelvan a España, porque es un grupo al que vale la pena seguirle la pista.
ESTRELLA NEGRA (Escenario: Rocking Bitch).
Los malagueños (de Torremolinos) fueron los encargados de inaugurar el escenario de arriba en esta tercera y última jornada del festival. Cristóbal Rivera (Voz), Baldo Martín y Tony Triano (guitarras), Manuel de la Chica (bajo) y Félix Claros (batería) desplegaron todo su poder y veteranía para regalarnos un concierto de buen Heavy Metal sin concesiones. Había entre el público un nutrido grupo de personas con camisas del grupo que coreaban sus canciones, lo que deja patente que cuenta con una amplia base de seguidores, a pesar de que para el gran público sean unos desconocidos. Es una banda a la que prestar atención, y no se entiende como con la calidad que tienen y su larga trayectoria, no se les haya prestado más atención y no tengan el reconocimiento que sin duda se merecen. Temas como “Magia Negra”, “Brujas de Salem”, “La Profecía”, “La Doncella de Orleans”, “Cabalgando Sobre el Infierno”, “30 Monedas” y la final “Andalucía” (donde ondearon la bandera autonómica con una estrella negra) son auténticos himnos del Heavy Metal nacional. Una gran banda que espero que logren en breve el reconocimiento que, sin duda, se merecen.
DOGMA (Escenario: Estrella Levante).
Dogma es una propuesta musical muy atractiva en lo visual y en lo musical. Lilith III (voz), Lamia IV y Abrahel III (guitarras), Rusalka II (bajo) y Nixe II (batería), saltaron al campo, perdón, salieron al escenario con camisetas de la selección Española de fútbol. Lo que a priori parecía ser un gesto con el cual ganarse de entrada el favor del público, resultó ser (al parecer) una solución ante el problema de la pérdida de parte de su equipaje en el que se encontraba el grueso de su atuendo. Su repertorio estuvo conformado, entre otras canciones, por “My First Peak”, “Made Her Mine”, “Father I Have Sinned”, la versión del clásico de Madonna “Like a Prayer” y “Pleasure from Pain”. Los acólitos de la banda estaban encantados con el show.
DOBLE ESFERA (Escenario: Rocking Bitch).
Sin duda alguna, el concierto de los murcianos Doble esfera fue uno de los puntos fuertes en el escenario Rocking Bitch. Con un sonido perfecto, descargaron un repertorio de alto octanaje, compuesto por temazos como “Rock Duro del Siglo XXI”, “Fuera de Control”, “Doble Esfera”, “El Baile de los Necios”, “2030”, “La Momia”, “La Nueva Era del Rock” y “Ricky Rock” (que cerró la actuación). No sólo era la música, sino que la puesta en escena y la actitud de Eladio Ruipérez y Moi Dante de Amo (voces), Antonio Elzaurdia (guitarra), Cristobal Rodríguez, alias Won Bassman (bajo) y Patricio Jiménez (batería) hicieron que una carpa repleta de seguidores se rindiera a la banda, y que los que no la conocían (entre los que me incluyo), apuntaran el nombre para seguirles la pista.
QUEENSRYCHE (Escenario: Estrella Levante).
El calor seguía apretando fuerte cuando los de Seattle tomaron el escenario. Ya había bastante público congregado y las mangueras cumplían la misión de refrescar al respetable de cuando en cuando. Queensrÿche es una de esas bandas que es capaz de resurgir de sus cenizas cual ave fénix ante las adversidades. Actualmente, de la formación original solamente quedan Eddie Jackson (bajo) y Michael Wilton (guitarra), siendo ésta completada por Todd La Torre (voz), Casey Grillo (batería) y Mike Stone (guitarra). Como era de esperar, se repertorio se basó en su discografía “clásica” entre 1983 y 1990, a excepción de la canción “Behind the Walls”, perteneciente a su más reciente disco de estudio hasta la fecha, Digital Noise Alliance. Comenzaron con “Queen of the Reich”, de su E.P. de debut, a la que siguieron “Operation: Mindcrime”, “Walk in the Shadows” y “Speak”. Cabe destacar que la puesta en escena incluía la proyección de vídeos que apoyaban la temática de las canciones que iban desgranando. El show continuaba con “Warning”, “NM 156” y “Neue Regel”. A estas alturas ya nos habíamos dado cuenta que la banda estaba en plena forma y que Todd La Torre es un vocalista excepcional. Tras la ya nombrada “Behind the Walls” llegó el turno de “Take Hold of the Flame” (con ese mítico salto de voz hasta el mi de la quinta octava, que a día de hoy sigue helando la sangre y poniendo los pelos de punta al personal), seguida de “Screaming in Digital”. Tiempo para volver a su álbum conceptual de 1988: Operation Mindcrime con su obertura, formada por las canciones “I Remember Now”, “Anarchy-X” y “Revolution Calling”. El fin de fiesta fue reservado para “Empire”, y como no, “Eyes of a Stranger”.
CRAZY LIXX (Escenario: Rocking Bitch).
Si hubieran dado un premio a la banda con mayor público en el escenario Rocking Bitch, éste habría sido para los suecos Crazy Lixx. La carpa y su exterior estaban abarrotados de gente entregada a Danny Rexon (voz), Jens Lundgren y Chrisse Olsson (guitarras), Jens Anderson (bajo) y Robin Nilsson (batería). Tal era la afluencia de gente que bajo la carpa se creó una especie de efecto invernadero que aumentó la temperatura (ya de por sí alta) en un par de grados, daba la impresión de que tanto sudor iba a provocar una condensación y que lloviera dentro de la carpa, y en cierto modo, así fue, llovieron riffs y Hard Rock del bueno desde la inicial “Rise Above” hasta la final “Who Said Rock ‘n‘ Roll is Dead”. Cayeron cañonazos como, entre otros, “Hell Raising Women”, “Silent Thunder” y “Blame it on Rock” y temas más melódicos como “Girls of the 80´s” o “Hunt for Danger”, y hasta una versión de la banda Bonfire: “Sword and Stone”. Sin duda alguna, un concierto que superó con creces lo previsto, con una banda en pleno apogeo y con una actitud digna de un escenario más grande.
TRIVIUM (Escenario: Estrella Levante).
Ya llevábamos unos cuantos “highlights” en cuanto a conciertos, pero ahora se acercaba el momento para una de las bandas que está destinada a ser una de las grandes bandas que tomen el relevo a las bandas veteranas que, tristemente, vamos a ver jubilarse de aquí a unos años. Menos mal que hay bandas como Trivium dispuestas a mantener la llama del Metal encendida. Si tuviéramos que definir esta edición del Rock Imperium con un eslogan, éste podría ser “la edición de los aniversarios”, y los de Orlando no iban a ser menos, ya que celebraban 20 años de su disco “Ascendancy”, lo que se notó en su repertorio. Empezaron fuerte con su “Pull Harder on the Strings of Your Martyr”, seguida de “Strife”, “The Sin and the Sentence”, “Down from the Sky” y “Until the World Goes Cold”. Sin tregua, les siguieron “Like Light to the Flies”, “Catastrophist”, “The Heart from Your Hate” y “In Waves” (precedida de la intro “Capsizing the Sea”). Sin lugar a dudas, el concierto de Trivium fue memorable, con pirotecnia, serpentinas, pogos y temas que se van haciendo un hueco entre los clásicos del Metal. Grandes. Por si a estas alturas alguien no los conoce, Trivium son: Matt Heafy (voz principal y guitarra), Corey Beaulieu (guitarra y coros), Paolo Gregoletto (bajo y coros) y Greyson Nekrutman (batería), y volverán a España en la gira de presentación de su nuevo disco que saldrá en breve. No te los deberías perder…
YOTH IRIA (Escenario: Rocking Bitch).
La hora de la brutalidad del tercer día del festival llegó con los griegos Yoth Iria. La banda conformada por HE (Voz), Jim Mutilator (bajo, ex-Rotting Christ), Nikolas Perlepe (guitarra), Naberius (guitarra) y Vasilis “Vongaar” Stavrianidis (batería) subió al escenario con la sana intención de no hacer prisioneros y acabar con la salud cervical de los asistentes, y lo dejaron claro desde la inicial “Dare To Rebel”. Fueron descargando su Black Metal entre ambientaciones sonoras y pogos, y así sonaron, entre otras: “But Fear Not”, “In the Tongue of Birds”, “Blazing Inferno”, “The Blind Eye of Antichrist”, “Blessed Be He Who Enters” y “I, Totem”. Para los amantes del Metal más extremo fue todo un oasis sonoro.
SABATON (Escenario: Estrella Levante).
Los cabezas de cartel de la tercera jornada fueron los suecos Sabaton. Las hordas de Joakim Brodén (voz), Pär Sundström (bajo), Chris Rörland y Thobbe Englund (guitarras) y Hannes van Dahl (batería/tanque) no lo tenían nada fácil después de lo presenciado en esta quinta edición del festival, pero salieron dispuestos a darnos una auténtica lección de Heavy Metal (y también de historia bélica). Desde el primer momento, y como si de una descarga de artillería se tratara, nos dejaron claro que íbamos a ser pasto de andanadas de pirotecnia, efectos visuales, canciones épicas y coros grandilocuentes. Lo que se dice un espectáculo donde no faltó de nada, con una banda muy bien engrasada y, al igual que dijimos con Trivium, dispuesta a convertirse en nuevos dioses del olimpo del Metal. Empezaron fuerte con “Ghost Division”, “Yamato”, “The Red Baron”, “The Last Stand Great War” y “Stormtroopers” donde la pirotecnia y la proyección de imágenes en la pantalla apoyaba a la perfección el sonido contundente y preciso de la banda. Llegaba el turno de “Christmas Truce”, basada en la tregua que soldados ingleses y alemanes se dieron en la Navidad de 1914 en las trincheras ubicadas en la ciudad de Ypres y alrededores. En este momento, hizo su aparición un grupo de coristas que permanecerían en el escenario junto a la banda. El espectáculo continuó con “Soldier of Heaven”, “Crossing the Rubicon”, “Night Witches”, “I, Emperor”, “The Attack of the Dead Men”, “Bismarck”, “Hordes of Khan” y “Templars”, durante las cuales, la banda y especialmente, Joakim Brodén se mimetizaban con las canciones con máscaras y atuendos variados. El gran final que nos tenían reservado fue apoteósico, haciendo que el público (ya entregado a la banda), se volviera aún más loco si cabe, durante “Primo Victoria”, a la que siguieron “Swedish Pagans”, “Coat of Arms” y la final “To Hell and Back”. Como toda gran banda, alrededor de Sabaton existen fans acérrimos y detractores, pero lo presenciado en el parque del Batel fue un espectáculo digno de presenciar, llevado a cabo por una de las bandas más en forma del panorama metálico actual.
LATZEN (Escenario: Rocking Bitch).
Tocaba cerrar el turno de actuaciones en el escenario Rocking Bitch, y había que cerrarlo por todo lo alto y con caña de la buena. Para lograrlo, la organización contó con los Latzen. El cuarteto de Oñati, compuesto por Aitor Uriarte (voz y guitarra), Yerko Ortiz (guitarra), Joxe Mari Azpitarte (bajo) y Gorka Lazkano (batería) fue la elección perfecta para dar colofón a las actuaciones en esta ubicación. A pesar de tocar entre Sabaton y Testament, y del cansancio acumulado, Latzen contó con bastante afluencia de público, que presenció uno de los conciertos más memorables de esta quinta edición del Rock Imperium. Desde la inicial “Txori txarrak” a la final “Ze ingo xu?”, Latzen dejó constancia de su capacidad para llevar a cabo un show contundente, compacto, técnico (a la par que orgánico), preciso y con una gran capacidad de conexión con el público, que disfrutó de sus temas. Fueron desgranando trallazo tras trallazo, “Memento Mori”, “Mezua Hil Aurretik”, “Itsutu”, “Bat Gehiago”, “Indarra”, “Dogma” y “Laztana” completaron su repertorio. Latzen salieron triunfadores del envite, y los asistentes que se quedaron hasta el final disfrutaron de un concierto con mayúsculas.
TESTAMENT (Escenario: Estrella Levante).
Un festival como el Rock Imperium merece cerrarse por todo lo alto, como ya dijimos, y la organización lo sabe. La decisión de tener a Testament como encargados de poner el broche de oro, platino y diamantes a su quinta edición fue más que acertada. Chuck Billy (voz), Eric Peterson y Alex Skolnick (guitarras), Steve Di Giorgio (bajo) y Chris Dovas (batería) salieron dispuestos a hacer que los asistentes se fueran con un buen sabor de boca y vaya si lo consiguieron. Un telón cubría la parte central del escenario mientras sonaba la canción de introducción, el himno de los Beastie Boys “(You Gotta) Fight for Your Right (To Party!)”. Al finalizar la intro y caer el telón se desató el caos entre el público con los primeros acordes de “Into the Pit”, casi de inmediato empezaron a formarse pogos y circle pit, como si Testament hubiesen insuflado al público energía suficiente para vencer el cansancio de tres días a tope de Heavy Metal, calor y escaleras. En el escenario, un monstruo (basado en el demonio sumerio Pazuzu) situado detrás de la batería con los brazos abierto mostraba los cuernos y vigilaba al respetable. Sin concesiones, fueron atronando “For the Love of Pain”, “Practice What You Preach”, “Infanticide A.I.”, “Shadow People” y “More Than Meets the Eye”. Llegó el momento del clásico “Sins of Omission” (durante el cual Chuck Billy empezó a tirar camisetas al público), al que siguió “The Ballad”, la única y auténtica “powerballad”. Siguieron su matanza destripando “Electric Crown”, “Nature of the Beast ” (seguida de un solo de batería), para finalizar con “First Strike Is Deadly”, “Low” y “Over the Wall”, dejando al público asistente con unas energías renovadas para poder llegar a casa con la sensación de haber experimentado algo que permanecerá para siempre clavado en la memoria. Testament fue la elección perfecta para dar por finalizado el Rock Imperium 2026.
Acababa así la V edición del Rock Imperium, con una jornada acorde a lo que venía siendo habitual desde el primer día, con unas bandas de primer nivel que dieron al público lo que se merecía: Metal del bueno en cantidades ingentes para saciar el cuerpo y la mente. Sólo queda decir que estamos deseando la llegada de la VI edición, en la que la organización ya ha hecho saber que contarán con Helloween, Children of Bodom, Mayhem, Venom y Eric Grönwall, entre muchos otros más que irán anunciando a su debido tiempo.
Texto: Ismael Mejías Villalobos.
Fotos: Merka Photo.
































































































































































