Entrevista a The Sunny Birds

   Con motivo del concierto celebrado el pasado 26 de junio en la librería Big Tree Books, The Sunny Birds interpretaron versiones que van desde el blues, soul, country y reggae, sin olvidarse de los ritmos del rock. Su música pasa a través de las cuerdas del chelo de Bea, lleva la voz de Nina a límites estratosféricos y Alfon entrelaza con sus dedos punteos y acordes eléctricos que redondean la melodía. Amablemente contestaron a estas preguntas para Dirty Rock Magazine.

1000263256

1 – El origen: la tarde del flechazo y 3 – Nina y el salto a los 50

   Nina. Con el tiempo decidí regalarme un proyecto muy especial, organizar un concierto para celebrar mi cincuenta cumpleaños, que compartía con una gran amiga. Para prepararlo empecé a recibir clases de canto con Alejandra Barella, y ella me descubrió que cantar es mucho más que emitir una voz. Me enseñó que el cuerpo aprende de formas inesperadas y me hizo comprender la magia que hay detrás del canto. Además, en la escuela conocí a personas maravillosas que hicieron que aquel proyecto empezara a crecer.

La primera gran sorpresa fue conocer a Alfon. Quería participar en el concierto como regalo para nuestra amiga común y, como no podía actuar con su grupo porque tenían otro compromiso, me propuso preparar algo juntos. Sin grandes planes, pero con muchísima ilusión, ahí comenzó el nacimiento de The Sunny Birds.

Poco después nos invitaron a tocar en la inauguración del centro de coworking artístico de nuestra amiga Mayu. Ella conocía a una chelista que también iba a participar en el evento.

Así conocí a Bea. La vi improvisando una tarde y me pidió que le sugiriera un título para la música que estaba creando. Se me ocurrió decirle: Cerezos en flor en el monte Fuji. En ese mismo instante me enamoré de su forma de tocar y supe que era un pequeño tesoro. Desde entonces forma parte de esta aventura.

Lo más bonito de The Sunny Birds es que somos tres personas muy diferentes. No nos une únicamente la música o la creación artística, sino una amistad muy profunda. Nos gusta decir que somos como tres “mosqueperros” que nos apoyamos, compartimos aventuras y nos reímos de todas las anécdotas que vivimos en cada concierto.

Para mí, The Sunny birds, es de las cosas en la vida que me hacen sentir feliz.

The-Sunny-Birds.-Big-Tree-Books.260626.03

2 –  El chelo como elemento disruptivo

   Bea. El chelo forma parte de mi vida desde que tenía tres años y me ha acompañado a lo largo de toda mi trayectoria artística. Hemos evolucionado juntos y con el tiempo  he ido adaptando su sonido a mis gustos musicales y descubriendo nuevas formas de expresarme a través de él.

Su versatilidad tímbrica y la variedad de recursos estilísticos que ofrece me permiten reinterpretar las canciones desde una perspectiva diferente. Asumo con mucha ilusión el papel de aportar el elemento más disruptivo del grupo, aunque también supone un gran reto.

Me motiva comprobar que soy capaz de ir más allá de lo que aprendí en la escuela, explorar otros estilos y trasladar el chelo a nuevos terrenos con resultados tan positivos.

Mis compañeros han sido fundamentales durante este proceso de experimentación. Su apoyo me ha permitido sentirme libre para probar, arriesgarme y afrontar nuevos desafíos. Hemos podido crecer y experimentar juntos, y en todo momento me he sentido acompañada y respaldada.

The-Sunny-Birds.-Big-Tree-Books.260626.07

4 – Alfon, profesor de guitarra, el hombre de las bandas sonoras y colaboraciones con otras grupos

   Desde pequeño escuchaba música de todo tipo, aunque muy pronto me enamoré de la guitarra eléctrica. The Beatles, Pink Floyd y sobre todo, el blues fueron mis primeras grandes influencias, marcando mi forma de entender la música.

Con 18 años ya tocaba en diferentes grupos del instituto y, tras la efervescencia musical de los años 80, llegaron los maravillosos 90, una década en la que todo cambió y comenzaron a surgir proyectos muy diversos.

En aquella época formé parte de una banda de blues-rock, de un grupo de funk instrumental llamado Alcohol Jazz, con el que grabamos varios discos para el sello Subterfuge, y también de una banda de grunge profundamente influenciada por Nirvana. Poco después llegó Hechos Contra el Decoro, el proyecto con el que participamos en la banda sonora de la película Barrio, de Fernando León de Aranoa.

Hechos Contra el Decoro fue una formación con un fuerte contenido social que hoy se considera pionera del mestizaje musical en España, al combinar rap, reggae, ska y música electrónica.

Con el paso de los años, y gracias a la posibilidad de montar mi propio estudio de grabación, comencé a dedicarme a la composición para cine documental, trabajando para distintas productoras. En esa etapa también tuve la oportunidad de realizar una gira internacional con Fermín Muguruza  y de todos los destinos, Japón fue el que más me impresionó.

Con el tiempo, la vida me fue llevando hacia proyectos más personales y de formato reducido. Fue entonces cuando conocí a Nina y empezamos a dar forma a un repertorio de versiones de soul, blues y otras canciones que siempre nos habían emocionado. De alguna manera, era volver a las raíces, la música fluía sin presión y de una forma completamente natural.

El respeto mutuo y la facilidad para entendernos han sido siempre la base de nuestra manera de trabajar. Más adelante se unió Beatriz con el chelo y, desde el primer momento, mantuvimos ese mismo feeling. Su incorporación terminó de definir el sonido que hoy nos caracteriza.

No creo que exista una fórmula para afrontar los temas. Simplemente nos reunimos en nuestro pequeño local, tocamos, disfrutamos, bromeamos y dejamos que cada uno aporte lo que siente de forma espontánea. Así nacen nuestras versiones. El resultado nos encanta.

The-Sunny-Birds.-Big-Tree-Books.260626.10

 5 –  El futuro: de las versiones a lo propio

   Como comentas somos una banda de versiones que además de los temas de soul, blues o country tenemos cierta predilección por la musica de los noventa.

Ahí están versiones de Oasis, Alanis Morissette, The Cranberries o Nirvana, por citar solo algunos ejemplos.

Nuestra manera de entender las versiones se aleja de la de muchas bandas que buscan reproducir una canción lo más fiel al original. Nosotros preferimos utilizar los recursos musicales de cada tema como un lienzo y  colores que nos permiten crear una nueva propuesta artística.

Si lo piensas, las vanguardias pictóricas de principios del siglo XX hicieron algo muy parecido al reinterpretar el arte que las precedía. Del mismo modo, los músicos de jazz convirtieron numerosas canciones populares en estándares, adaptándolas a su propio lenguaje.

Respecto a lo de composiciones propias te comento que cada uno componemos música propia a nivel personal y precisamente hace unos meses hemos empezados con unos temas propios que nos están sirviendo de vía de exploración sonora.

En principio, la música formará parte de un proyecto de pódcast del colectivo radiofónico Sintonizadas, dentro de una interesante iniciativa de investigación en torno a la igualdad. La sonoridad que está surgiendo es sorprendente con  armonías vocales, toques de electrónica, guitarras, percusiones y varias capas de chelo que construyen atmósferas envolventes y melodías muy sugerentes.

Esperamos poder mostrarlo pronto y, quién sabe, incorporar estas composiciones a nuestros conciertos.

Escrito por
More from Ana Hortelano

Juan Perro: Música y realismo en un juglar del siglo XXI

Crónica del concierto de Juan Perro sexteto el 7 de noviembre de...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.