Idle County debutan con el fenomenal “Long Gone Saviors”

El álbum debut de Idle County titulado “Long Gone Saviors”, originarios de Carolina del Norte, encaja a la perfección. Alt-country, con ese toque country, pero con suficiente rock pegadizo para engancharte con un ritmo contagioso, hacen de estas diez canciones, un excelente debut sobre el que construir. Un detalle, MJ Lenderman, colaboró en los inicios de la banda.

Hay discos que nacen bajo la presión del reloj y otros que simplemente suceden. El debut de Idle County pertenece a la segunda categoría. Porque cuando Ben K. Lochen y su banda, Clayton Gibb al bajo, Caelan Burris a la guitarra, Will Elliot al pedal steel, Zoë Eshan al violín y Eli Whitlow a la batería entraron en Drop of Sun Studios, el estudio dejó de ser ese lugar donde cada minuto cuesta dinero para convertirse en el refugio perfecto donde unos amigos dieron forma a las canciones que llevaban años respirando juntos. Con Lawson Alderson al otro lado de la mesa de mezclas, la química hizo el resto.

El resultado es “Long Gone Saviors”, un estreno que destila honestidad de principio a fin. Un puñado de canciones construidas entre honky-tonk polvoriento, potentes baladas, canciones de punk-country, guitarras que crujen, acero oxidado y personajes marcados por las cicatrices de la carretera. Un álbum que recupera el espíritu del alt-country de los noventa sin caer en la nostalgia vacía, transportando al seguidor a esos bares de mala muerte donde la cerveza está caliente, el humo se pega a la ropa y las historias se cuentan con más heridas que orgullo.

Ese es precisamente el mayor acierto de Idle County: sonar como una banda de verdad. Sin artificios, sin postureo y sin la obsesión por la perfección clínica que domina tantas producciones actuales. Aquí todo respira de forma natural. Hay imperfecciones, sí, pero son precisamente las que convierten estas canciones en algo vivo. Se nota que detrás hay amigos tocando para amigos, una complicidad que rara vez sobrevive cuando la música empieza a funcionar más como una empresa que como una necesidad.

Las influencias están ahí y no intentan esconderse. La voz áspera y desgastada de Ben K. Lochen inevitablemente traerá a la memoria a Jay Farrar, mientras que el espíritu de Uncle Tupelo, Son Volt o los primeros Wilco sobrevuela buena parte del disco. Pero “Long Gone Saviors” no vive del pasado. Lo utiliza como punto de partida para demostrar que todavía queda espacio para escribir canciones honestas sin recurrir al manual de la americana contemporánea. Discazo.

 

More from Carlos Pérez Báez

Jorge Pardo Premio Nacional de las Músicas Actuales en España

Jorge Pardo galardonado con el Premio Nacional de las Músicas Actuales en...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.