En una época dominada por producciones milimétricas y capas infinitas de estudio, Ken Pomeroy ha optado por el camino más arriesgado: tocar las canciones y dejar que respiren. Su nuevo EP, Tonight’s News, se lanza el 21 de agosto y fue grabado en un solo día en The Loft, el estudio de Wilco en Chicago, junto al productor Tom Schick, y el resultado suena exactamente a lo que promete: una banda reunida en círculo, interpretaciones en directo y ni una sola sobregrabación.
A sus 22 años, la cantautora de Oklahoma se ha convertido en uno de los nombres jóvenes más observados de la nueva escena folk y americana. Tras el impacto de “Cruel Joke”, sus giras constantes y sus trabajos para cine y televisión, Pomeroy vuelve ahora la vista atrás para rendir homenaje a las canciones que moldearon su manera de escribir y cantar.
El EP se abre con “Look at Miss Ohio”, el clásico de Gillian Welch y Dave Rawlings, despojado aquí de cualquier barniz innecesario. La voz de Pomeroy se sitúa en primer plano y la tensión emocional nace de la interpretación, no de la producción. Esa filosofía recorre los seis temas del disco, donde también aparecen canciones asociadas a Woody Guthrie, John Denver, Bob Welch y Jackson Browne, junto a “Bound to Rain”, composición propia que ya había sonado en la serie de televisión The Lowdown.
Grabado en un día, se escuchan respiraciones, silencios, miradas musicales y pequeñas imperfecciones que convierten la grabación en algo cercano y tangible.
Lejos de intentar reinventar estos clásicos, Pomeroy los utiliza para trazar un mapa de influencias. El disco funciona casi como un cuaderno de notas sonoro donde se reconocen las raíces folk, el country de autor y una sensibilidad narrativa marcada tanto por la experiencia personal como por su identidad indígena.
“Tonight’s News” no pretende ser un gran manifiesto ni un giro radical en su carrera. Es algo más sencillo y, quizá por eso, más valioso: un documento honesto de las canciones que la formaron y una defensa silenciosa de la interpretación en directo en tiempos de perfección digital. Un EP pequeño en duración, pero enorme en verdad.