La banda italiana Crazy Party publicó su primer álbum de estudio en el último trimestre de 2025, sin embargo es ahora cuando el disco ha llegado a nuestros oídos, y lo cierto es que nos ha resultado lo suficientemente divertido para que, a pesar de no tratarse de una novedad del ejercicio presente, hayamos considerado que no lo podíamos dejar pasar por alto.
Naturales de Cagliari, el conjunto presenta que podíamos llegar a calificar de ¿conceptual?, no, nos lo creemos, pero sí de una estupenda colección de canciones dentro del género del hard rock, devolviéndonos a sonidos que son tan comunes como familiares para toda oreja que alguna vez se acercara al rock de los 70 y 80 del siglo pasado. El grupo se formó a raíz de la pasión por el rock clásico de sus componentes, Luca Piras (voz), Federico Pilia, (guitarrista) Giorgio Marras (guitarra rítmica), Alessandro Ledda (bajo) y Sara Pintus (batería).

En el ábum, de título Dramscape Odissey, ha sido lanzado con píldoras de singles a través de CPT Records, se percibe una actitud contundente, y los riffs son demoledores, como también lo son los coros, que vienen a recordar a aquellos muros de sonido vocales que tan presentes estuvieron en los períodos antes mencionados.
El disco comienza con una invitación, Let the party begin on this crazy night…los riffs que siguen a la intro y la potente voz Piras atrapa desde la primera escucha, y ya te ves moviendo los pies sin querer. Fantástico comienzo.
Todos los elementos están presentes en el combo, la cerveza, el fin de semana, el whiskey, la noche y la locura generalizada, a lo largo de diez canciones y cuarenta y ocho minutos de rock sin cortapisas, que hacen que incluso la portada del álbum, con un Ford Mustang que parece huir de un amanecer fantasma tras una noche en la que se han cubierto las pasiones, muchas de esas en el interior de un vehículo, resulte más que apropiado. The moonlight shows our road before the sun burns the city down.
El disco está concebido desde un magnífico trabajo de producción dejando espacio suficiente para lucimiento tanto de la voz de Piras como la guitarra principal y los solos de Pilia. Encontramos la colaboración del maestro Derek Sherinian al teclado para uno de los momentos favoritos del disco con ese Rain in Paradise. Sherinian parece que no dudó al aceptar participar, y su aportación es verdaderamente brillante, como casi todo en lo que participa el talentoso músico estadounidense.

A Candle’s Night, la balada del álbum, representa el contraste con el resto del disco, y a pesar del cambio de concepto sonoro, es bastante disfrutable, solamente su solo de guitarra la hace del todo disfrutable.
En definitiva, un disco divertido de principio a fin, que si eres seguidor del rock clásico en general a buen seguro disfrutarás. Sube el volumen!