Debut de alguien llamado a ser estrella, “Bitter End” es el debut del cantante, compositor y multiinstrumentista Frank Mastra. Para este primer paso Mastra cuenta con la producción de Ian Fitchuk (Maggie Rogers, Kacey Musgraves , Leon Bridges). Fitchuk, Mastra y el ingeniero Jon Estes se encargan de casi todos los instrumentos. Encontramos colaboraciones de Jon Green, Paul Butler y Sarah Buxton, entre otros. Charlie Coffeen es el productor de “Hangin’ On”.
Escucha “Bitter End” de Frank Mastra aquí:
Franklin Mastrangelo lleva queriendo ser músico prácticamente desde que nació en Orient Point, Nueva York. Mastra ya empezó a hacer sus pinitos con el piano cuando tenía tres años, poco antes de empezar con el saxo. Sus influencias abarcan desde Ray Charles y Bill Withers hasta Van Morrison. Mientras estudiaba Industria Musical en la universidad, comenzó a publicar covers en redes sociales, obteniendo millones de reproducciones. Eso llamó la atención de Mercury Records, que le ofreció un contrato para desarrollar su carrera. Para ello, se desplazó a Nashville, donde, desde hace varios meses, es conocido como “the next big thing”.
Su música bebe de sus influencias sin encajar perfectamente en un solo género. Hay mucho soul, pero también ecos de los cantautores de finales de los 70s como Billy Joel. A pesar de su juventud, Frank desborda carisma y seguridad en si mismo. Con 21 años, ofrece canciones profundamente personales que parecen escritas por alguien mucho más veterano. Su voz, que parece venida de otro tiempo, está llena de soul y posee la fuerza justa para emocionar. Ha sido comparado con Van Morrison, pero su timbre se acerca más al de los grandes cantantes de soul.
Abre el disco la que es posiblemente la pieza mas cercana al sonido del león de Belfast, “Good To Be Alive”. Con una sección de vientos omnipresente, una melodía contagiosa nos recuerda que, a pesar de todas las dificultades, es hermoso estar vivo. “Man I’ll Never Be” es una balada que se acerca a sonidos más tradicionales, con Sam Cooke como referencia. Una canción de desamor, de esas que se escriben cuando reconoces que, aunque lo hayas intentado, no eres el hombre ideal para una supuesta princesa. “Show Me How” explora la idea de que lo que sientes no siempre es acorde a la realidad. La canción discurre con unos sonidos que recuerdan al gran Barry White.
“Hangin’ On”, a medio camino entre Billy Joel y Bill Whiters, es una de las grandes joyas del disco. Cuenta la típica historia de un amor mal entendido. “¿Cómo puedo abrazarte si apenas logro sostenerme?/ ¿Cómo puedes extrañarme si siempre he estado ausente?” Viviendo en una fantasía que solo puedo fingir”. “This Heart Of Mine” es un claro reflejo de su gusto por sonidos country soul, el género en el que mejor podríamos enmarcar este gran debut. “Was It Love” se acerca al gran Michael Kiwanuka. Frank entiende la música de manera mu parecida al británico. Extremadamente delicada, la instrumentación de Ian Fitchuk demuestra su buen gusto para los arreglos.
“How We’ve Grown” es una balada que no esconde nada. Tiene todos los tópicos del soul. La estrofa, un estribillo listo para ser devuelto por el público y una historia de nostalgia. El disco, de apenas media hora, se cierra con la preciosa “Beyond The Blue”. En la mejor tradición de artistas como Leon Russell o Joe South, Frank firma una melodía atemporal con homenaje a “Amazing Grace” incluido.
Hace unos meses, Frank Mastra fue uno de los elegidos para abrir el concierto de John Fogerty en el Radio City Music Hall de New York. Señal de la apuesta de su discográfica por hacer de él un artista importante en los próximos años. Su primer paso es más que satisfactorio. Un talento que esperemos ver crecer en los próximos años.
