El músico estadounidense Cooper Kenward lanzó su cuarto álbum de diez canciones, titulado “Call Me The Knife”, tras “haha, now I’m sad” a través de Soggy Anvil Records.
“Call Me The Knife” explora a lo largo de su media hora larga temas como la reconexión consigo mismo y con quienes lo rodean. El álbum se grabó a principios de 2026 en los estudios Altamira de California en tan solo seis días de sesiones de estudio en directo.
Un auténtico discazo de Cooper Kenward relajado para escuchar junto a una fogata, pero con suficientes toques de guitarra y pedal steel, juntos con ruido de grillos y pianos que asoman entre las melodías más melancólicas para mantener el interés donde se obtiene una gama bastante decente de diferentes sonidos y enfoques. Cooper parece haber creado este álbum como una mirada serena, nostálgica pero también orgullosa a la sobriedad y a la madurez, explorando tensiones similares entre el humor y la vulnerabilidad, la familiaridad y la incertidumbre, y el deseo de reconectar con uno mismo y con la gente que nos rodea.
Cooper Kenward optó este nuevo trabajo por un enfoque crudo y enérgico con su banda de siempre, priorizando las interpretaciones espontáneas sobre la elaborada producción de estudio. El álbum se inspira en el rock noventero y sobre todo el colorido alt-country, fusionando cálidos elementos acústicos con el optimismo melancólico. Estas texturas elevan las canciones a otro nivel, y creo que esto ayuda a que el álbum no suene repetitivo.
No se trata solo de su consistencia en “Call Me The Knife”, donde cada de una de sus composiciones es hermosa de principio a fin, inteligente, divertida, introspectiva, melancólica, nostálgica, lo tiene todo. Discazo.