Han pasado ya treinta años desde la publicación de “Magnolia” y los Screamin’ Cheetah Wheelies lo celebran por todo lo alto con una nostalgia bien entendida, con la seguridad que da el paso del tiempo y con orgullo, mucho orgullo. Un disco seminal para entender el resurgir del rock de guitarras de mediados de los 90’s, ese que emanaba del Sur y que con compañeros de viaje como Gov’t Mule, Cry of Love o Pride & Glory por un momento nos hizo soñar (ingenuos) con que las seis cuerdas amplificadas volvieran a reinar en las ondas y estadios.
El Mirorock, un festival tan ecléctico como imprescindible y necesario nos regaló la vuelta de los Wheelies a tierras catalanas para recuperar el icónico álbum y de prólogo, unos clasicazos como Sol Lagarto que aún desprenden clase a raudales y de epílogo, los super sólidos Silverflame.

El inicio fue arrollador, con la armónica de Farris a todo trapo y el combo gustándose en “Backwoods Travelin'”, una “Gypsy Lullaby” con el vozarrón de Mike dejándonos KO y la slide de Rick White dibujando poesía y una “Hello From Venus” en que el cantante de Tennessee se colgó la guitarra para añadir más capas de intensidad a la propuesta. En “I Found Love” bajaron por un momento las revoluciones, navegando por el groove sureño antes de la tempestad hard rock, y qué decir de una “Magnolia” bigger than life.






