No sé exactamente en qué momento Toundra se convirtió en una de mis bandas, pero sí recuerdo que fue un amigo quien me llevó a verlos por primera vez, en Joy Eslava, en 2013. Después volví a encontrármelos en el Palacio de Deportes, acompañados por una orquesta, en 2016, y desde entonces he estado allí prácticamente cada vez que han tocado cerca de Madrid.
También recuerdo lo que me han hecho sentir sus discos, aunque sigo siendo incapaz de elegir uno por encima de los demás. I tiene esa crudeza, típica de “debut” que me encanta, con sus pequeñas imperfecciones; en II parece que ya saben perfectamente quiénes quieren ser, y III contiene algunas de esas canciones que te remueven por dentro. Todavía recuerdo la primera vez que escuché “Requiem” sin saber qué estaba a punto de sonar ni tener la menor idea de lo que me esperaba. Aquel solo de guitarra, las cuerdas, todo lo que iba creciendo sin necesidad de una sola palabra… Casi me hizo llorar. Y eso que me considero una tía dura.
Ha sido una especie de análisis de toda nuestra discografía y de cómo ha evolucionado nuestra manera de construir canciones. […] Es una de las cosas que hemos querido recuperar en SIETE: aquella forma de componer y ese espíritu inicial, adaptándolos a la técnica y a la experiencia que tenemos ahora…
Después llegó IV, justo cuando la banda estaba creciendo como nunca, y en lugar de ir a lo seguro se metió en un terreno mucho más experimental, lleno de atmósferas, lluvia, pájaros y guitarras que a veces parecen avanzar despacio y otras se precipitan como si algo las persiguiera. Con Vortex, Das Cabinet des Dr. Caligari y HEX, volvieron a explorar otros caminos, desde una colección de canciones hasta una banda sonora y un disco con una carga conceptual muy marcada (con cortometraje incluido). Toundranunca han sido una banda de quedarse quieta, y eso también forma parte de lo que me gusta de ellos.
Revisitar esa forma de componer nos ha venido muy bien para este nuevo trabajo. Nos ha permitido relajarnos y escribir de una manera más orgánica…
Por eso, cuando escuché “Rapier”, el primer adelanto de SIETE, me descuadró un poco. Sonaba a Toundra, claro, pero también a una banda que estaba buscando otra manera de avanzar, con una energía casi optimista que no esperaba. “30960” en cambio, me hizo el efecto contrario: fue como si alguien hubiera abierto la puerta y hubiera dejado entrar a la Toundra de la que me enamoré. Ahí estaban esa sección rítmica inquebrantable, las guitarras que reconocería en cualquier parte y una melodía que sigue ahí incluso cuando todo empieza a subir de volumen. No quiero que vuelvan a hacer III una y otra vez. Lo que me gusta es comprobar que, después de tantos cambios de formación, de sonido y de rumbo, sigue habiendo algo en su manera de tocar juntos que los hace inconfundibles.
Cuando tienes que aprender todas las canciones […] empiezas a ver las estructuras, profundizas en lo que hace cada instrumento y descubres detalles que quizá antes te pasaban desapercibidos. Es como redescubrir la música…
Publicado el 9 de octubre, SIETE abre una nueva etapa con Jorge García incorporado a las guitarras. Jorge no era precisamente un desconocido en el universo Toundra: llevaba años formando parte de él desde su vertiente visual, una de las cosas que más me flipan de la banda. Pero conocer ese mundo desde fuera y meterte dentro de sus canciones son dos cosas muy distintas. Aprender un repertorio construido durante tantos años y empezar a hacerlo tuyo también puede cambiar la forma en que los demás músicos lo escuchan.
Al aprender los temas, me he dado cuenta de la importancia del bajo de Alberto. Tiene muchísimo peso y, aunque a veces no te fijes conscientemente en ello, está sosteniendo y definiendo una parte muy fundamental de la música.
Me interesaba saber qué había descubierto Jorge al enfrentarse a esas canciones desde dentro, no solo como fan, y qué podían haber redescubierto Alberto y el resto de la banda al escucharlas a través de sus oídos.
De eso hablamos con Alberto y Jorge, pero también del papel del bajo y la batería en una música que no necesita una voz para contar una historia, de la intuición que te dice cuándo una canción necesita crecer y cuándo es mejor quitar cosas, y de cómo construir melodías que se te quedan dentro incluso cuando la música se vuelve enorme. Porque buena parte de la magia de Toundra está, para mí, en cómo encajan todos esos elementos: en esa conversación entre músicos, en lo que sostiene y empuja las guitarras y en lo que una canción puede hacerte sentir sin explicarte qué deberías sentir.
Me ha hecho pensar que esa relación que tenemos [Álex] y yo, tanto musical como personal, forma parte de la personalidad de Toundra.
La propia banda ha señalado III como una referencia durante la grabación de SIETE, pero no creo que la pregunta sea si han vuelto a sus orígenes. Han pasado demasiadas cosas como para volver exactamente al mismo sitio, y tampoco tendría mucho sentido intentarlo. Me interesa más saber qué ocurre cuando una banda que ha explorado tantos caminos vuelve a encontrarse con algo que siempre había estado ahí.
…con el tiempo desarrollas ciertos mecanismos y maneras de componer que te ayudan a construir canciones. Pero, creo que tienes que mantenerte muy abierto a todo lo que pueda influirte y a las cosas que vayan surgiendo a lo largo de tu vida musical.
Al fin y al cabo, cuando todo encaja, Toundra sigue teniendo esa capacidad de tocarte la fibra sin decir una sola palabra.
ENTREVISTA ENTERA EN YOUTUBE Y ABAJO EN TEXTO:
JESS: Para mí, una de las grandes alegrías del año pasado fue la vuelta de Toundra. Este octubre habéis regresado con SIETE, un disco que presenta un sonido algo diferente y abre una nueva etapa para la banda. Después de Hex, hablasteis que teníais algo de miedo de que todo se acabara un poco, porque ya no estabais tan unidos físicamente por la pandemia. Sin embargo, salió Hex, y vosotros, más fuertes que nunca. ¿Cómo habéis vivido este nuevo periodo desde la marcha de Esteban?
ALBERTO: Ha sido un proceso de reorganización y reflexión. Tuvimos que plantearnos cómo quedaba la banda, si queríamos continuar y de qué manera hacerlo. Poco a poco volvimos a tocar juntos y nos dimos cuenta de que Toundra seguía teniendo sentido. También vimos que sería bueno contar con otra guitarra, alguien de confianza con quien nos sintiéramos cómodos. El nombre de Jorge surgió enseguida. Había tocado con Maca en otros grupos durante años, así que era la opción más lógica.
JESS: ¿Llegasteis a plantearos si tenía sentido seguir llamándoos Toundra o si, con esta nueva formación, estabais creando algo parecido a un supergrupo?
ALBERTO: No fue algo que habláramos de manera demasiado explícita, aunque cada uno tenía su opinión. Yo, por ejemplo, era algo más reticente y acabé dejándome convencer por los demás. Lo de llamarnos ‘supergrupo’ me hace gracia, porque recuerdo cuando era un crío, con unos 20 o 19 años, e iba a ver a ADRIFT en directo, y flipaba con ellos. No paraba de pensar “qué buenos son”. Y pasan los años y ahora, está aquí Jorge tocando conmigo. O sea, es un poco sueño cumplido. Una fantasía.

JESS: Qué bueno. Y Jorge, ha pasado como un año y medio desde tu primer concierto con Toundra, en Bilbao. Ya te has aprendido las canciones, ¿no? (risas)
JORGE: (risas) Sí, ahora empiezo a sentirme mucho más tranquilo y suelto cuando toco. Ha habido un proceso de aprendizaje y, poco a poco. Ahora lo tengo mucho más asimilado e interiorizado.
JESS: Aprender un repertorio tan extenso tiene que ser muy distinto de escucharlo como oyente o fan. ¿Has descubierto algo nuevo de la música de Toundra al tener que estudiar las canciones, nota por nota? ¿Hay alguna canción que hayas entendido de una manera completamente distinta al aprenderla que cuando simplemente la escuchabas?
JORGE: Cuando tienes que aprender todas las canciones, las estudias de otra manera. Empiezas a ver las estructuras, profundizas en lo que hace cada instrumento y descubres detalles que quizá antes te pasaban desapercibidos. Es como redescubrir la música, porque al final tienes que estudiarla y entenderla desde dentro. También supone un reto tocar canciones que otra persona interpretaba a su manera. Ha estado guay. Me ha permitido comprender mejor el grupo y encontrar detalles que me gustan especialmente. A veces les señalo cosas de las canciones antiguas o nuevas que quizá ellos ya tienen tan interiorizadas que han dejado de percibirlas. Todo eso también puede servir para aportar ideas de cara a los próximos discos.
JESS: Me encanta que ya estéis hablando de futuros discos cuando acabáis de publicar este. (risas) ¡Hay futuro para Toundra! ¡Qué guay! (risas) ¿Ha habido algún tema en el que hayas sentido que podías hacerlo tuyo, especialmente, sin dejar de respetar su esencia?
JORGE: No sabría decirte cual, la verdad. He intentado ser bastante fiel a cómo suenan las canciones y respetar lo que ya estaba ahí. No quería llegar e imponer mi manera de tocar ni cambiar cosas que funcionan. Sí que puede haber algún pequeño ajuste en un arreglo o en el pedal o la distorsión para darle otra intensidad a una parte, pero, en general, he procurado mantenerme bastante continuista.
JESS: Soy de Michigan y aprendí castellano utilizándolo, así que suelo hacer preguntas que a veces obligan a la gente de mi entorno a reflexionar sobre aspectos de su propio idioma que antes daba por sentados. Pensando en mi caso personal, me pregunto si el proceso de Jorge de estudiar vuestro repertorio os ha ayudado también a vosotros a comprender mejor vuestra propia música. Alberto, ¿habéis descubierto algo de vuestra música al escucharla a través de los oídos de Jorge?
ALBERTO: Pues sí, ha sido una especie de análisis de toda nuestra discografía y de cómo ha evolucionado nuestra manera de construir canciones. Al volver a los primeros discos, te das cuenta de que las composiciones eran más sencillas, pero también muy efectivas. Es una de las cosas que hemos querido recuperar en SIETE: aquella forma de componer y ese espíritu inicial, adaptándolos a la técnica y a la experiencia que tenemos ahora, que son mucho mayores, obviamente. Creo que esa combinación nos permite hacer una música más grande sin necesidad de complicarla en exceso.
JESS: ¿Hay algún disco de vuestra trayectoria en el que identifiques especialmente ese espíritu de Toundra?
ALBERTO: Creo que todos tienen algo de él. Los dos primeros discos tienen una manera de componer quizá más compleja en algunos aspectos, mientras que III era mucho más directo. En aquel álbum recurríamos a estructuras y repeticiones que no utilizábamos tanto en el segundo. Revisitar esa forma de componer nos ha venido muy bien para este nuevo trabajo. Nos ha permitido relajarnos y escribir de una manera más orgánica, sin preocuparnos tanto por que todo sea extremadamente progresivo o técnicamente complicado. También hay que pensar en el directo y en cómo se interpretan las canciones sobre un escenario. En ese sentido, III ha sido una referencia importante durante la composición de SIETE.
JESS: Pues III es probablemente mi disco favorito de Toundra, aunque, al repasar vuestra discografía, tengo la sensación de que cada álbum explora una faceta diferente de lo que puede ser “Toundra”. El primero, como casi todos los debuts, tiene un sonido crudo y auténtico; II me parece una continuación de ello, pero más elaborado; III es intenso emocionalmente; IV es más aventurero y experimental. Vortex me suena a una colección de canciones muy “TOUNDRA”, HEX, sobre todo en “El Odio”, es muy complejo técnicamente…
JORGE: Creo que hemos intentado recuperar precisamente lo que comentaba Alberto: ciertas maneras de componer que teníamos antes, cuando las canciones eran más directas, sencillas y pausadas. Es algo que ya estaba presente en las ideas que iban surgiendo durante el proceso de composición de SIETE. Personalmente, también me siento cada vez más cómodo tocando estos temas en directo. No necesariamente porque sean más sencillos, sino porque hay algunos que tienen otro flow. Así entendemos mejor cómo funcionan y cómo encajo yo dentro de ellos.
JESS: Hay algo que me llama mucho la atención de vuestra música: la batería y el bajo, aparte de ser la base que apenas ha cambiado a lo largo de los años, mantienen una identidad muy marcada. No se limitan a simplemente “sostener las guitarras”, sino que tienen un papel fundamental en la fuerza física y emocional de las canciones. ¿Puede la sección rítmica marcar el rumbo de un tema tanto como las guitarras, o incluso más?
ALBERTO: Creo que este disco demuestra que la sección rítmica sigue conservando una personalidad muy definida después de tantísimos años. Es la prueba de que, efectivamente, da mucho carácter a Toundra. Este fin de semana, por ejemplo, tocamos en Berriz, en un concierto muy particular, en el que el público estaba alrededor de la banda. Al tocar con Alex, con quien llevo tocando desde hace más de dieciocho años, sentí una conexión muy especial. Era como mantener una conversación con él mientras tocábamos: estábamos muy compenetrados, todo era muy compacto, nos sentíamos cómodos y, al mismo tiempo, todo tenía una energía explosiva. Me ha gustado mucho. Me ha hecho pensar que esa relación que tenemos él y yo, tanto musical como personal, forma parte de la personalidad de Toundra.
JORGE: Desde fuera también, al aprender los temas, me he dado cuenta de la importancia del bajo de Alberto. Tiene muchísimo peso y, aunque a veces no te fijes conscientemente en ello, está sosteniendo y definiendo una parte muy fundamental de la música. Además, Alex tiene una manera de tocar muy personal que contribuye enormemente a la identidad del grupo. Hasta Santi García, quien nos graba, nos lo decía. En plan, «ostia, escucha los redobles y las cosas que hace Álex, y ya sabes que estás escuchando a Toundra».
JESS: Totalmente de acuerdo. Fíjate, lo dicho, probablemente me gusta más III, pero en el II o IV, en “Magreb”, por ejemplo, está la esencia de Toundra ahí claramente. Otra de las cosas que más me gustan de Toundra es vuestra capacidad para transmitir una emoción muy concreta sin necesidad de recurrir a voces ni letras. Recuerdo la primera vez que escuché “Requiem”, no sabía ni cómo se llamaba la canción ni conocía su contexto, pero me emocionó tantísimo que casi lloro. (risas) De verdad – es que tiene una melancolía tan brutal. O sea, una respuesta emocional de la hostia llegó, antes que cualquier narrativa. Y me ha pasado después con otros discos y canciones también. ¿Cómo lo hacéis? ¿Hay decisiones musicales —una melodía, un cambio armónico, una pausa o una variación rítmica— que utilicéis para cambiar el peso emocional de un tema?
ALBERTO: Pues la verdad es que lo hacemos de forma muy consciente. Pero sí es verdad que cuando estás componiendo y tocando una canción, te das cuenta de lo que te hace sentir. En el caso de “Requiem”, nos dimos cuenta de eso de forma muy inmediata. Una de las cosas que más me gustan de ese tema son los comentarios que la gente deja en YouTube. Lees las historias que les inspira la canción, los recuerdos que les despierta y las emociones que les provoca, y muchas veces son super emocionantes. Es muy bonito.
JORGE: Sí. Creo que hay mucho de intuición. Cuando compones música instrumental no tienes una voz que vaya guiando al oyente ni una letra que le indique qué debe sentir. Puedes hacer un poco lo que quieras, pero tienes que aprender a manejar la emoción a través de la propia música. Con el tiempo desarrollas una intuición que te ayuda a saber qué camino seguir y qué decisiones tomar mientras construyes una canción. Lo que funciona y lo que no. Se nota enseguida, de hecho. Aprendes a reconocer cuándo un añadido no dice nada. Y eso fuera, inmediatamente.
JESS: Pero Jorge, en tu caso, tiene que ser un poco más complicado para ti. Efectivamente, Toundra es una de esas bandas instrumentales cuya música NO parece una jam sin más. ¿Tenéis patrones? O sea, cuando construís un crescendo largo, ¿qué instrumento lidera, cuál responde y cómo cambia esa relación a lo largo de una composición?
JORGE: Pues la verdad es que estoy bastante acostumbrado a componer música instrumental. Con otros grupos que tengo o he tenido. Por ejemplo, he tocado con Maca en El Páramo, instrumental igualmente, que trabaja en ese terreno. Con la experiencia vas desarrollando una intuición que resulta difícil de explicar. Aprendes qué armonías funcionan, qué recursos puedes utilizar y cómo conseguir que los distintos elementos encajen. También influye el estilo de cada músico y su manera de entender la composición. Cada uno tiene sus trucos. En Toundra, solemos partir de una idea que trae alguien o que surge espontáneamente durante un ensayo. La ponemos en común y, entre todos, vamos dándole forma. A partir de ahí empiezan las decisiones, los cambios y los pequeños debates hasta que la canción encuentra su camino. Es bastante difícil de explicar, la verdad.
JESS: O sea, simplemente surge la magia, ¿no? (risas)
JORGE: Sí, básicamente. (risas) Aunque también depende mucho del estado de ánimo y del momento vital de cada uno. Eso influye en lo que acabamos creando y marca bastante el carácter de las canciones.
JESS: Claro. Normal. Otra de las cosas que siempre me han gustado de Toundra son vuestras portadas. Una pasada. La de SIETE es bastante diferente de las anteriores. ¿Qué nos podéis contar sobre ella?
JORGE: A mí me gusta mucho el trabajo de Mercedes Bellido, que pinta increíble. La seguía, ya conocía algunas de sus ilustraciones y tenía colegas que tienen originales suyos. Y no sé, desde el principio nos pareció que encajaba muy bien con lo que queríamos hacer. También nos apetecía probar algo distinto respecto a las portadas anteriores, aunque es cierto que Hex también tenía una portada algo diferente… Cada una tiene lo suyo, en verdad. Partimos de la idea del mito de Hera, de la discordia, y de conceptos como la destrucción y la reconstrucción, y de aquello que vuelve a brotar después. Le contamos un poco la historia y ella supo sintetizarla perfectamente. Nos gustó mucho el resultado porque tiene un carácter más pictórico y está realizado completamente a mano, sin elementos digitales. Muy guay.
JESS: ¿Soléis tener en mente el concepto visual del disco mientras componéis o el trabajo artístico llega después, cuando la música ya está terminada?
JORGE: Normalmente, o sea, en este caso, el arte llega después, cuando ya tenemos una idea de lo que hemos hecho y de lo que queremos transmitir con la portada.
ALBERTO: Mientras componemos estamos centrados en las canciones. Pero el concepto visual puede surgir en cualquier momento del proceso. No es algo que necesariamente tengamos decidido desde el principio. A veces aparece cuando el disco empieza a tomar forma y podemos entender mejor el resultado global.
JESS: También tengo curiosidad por los títulos de las canciones. ¿Suelen aparecer cuando la música ya está terminada o influyen en la composición desde el principio?
JORGE: A veces surgen durante la composición y terminan convirtiéndose en una referencia para el título definitivo.
ALBERTO: Al principio, muchas canciones tienen apodos en lugar de títulos. Algunos un poco en broma, pero poco a poco les vamos cogiendo cariño y acabamos adaptándolos hasta encontrar algo que pueda funcionar como título definitivo. En otras ocasiones, los nombres hacen referencia a la portada o a cosas que hemos estado leyendo, viendo o descubriendo últimamente, que nos inspiran de alguna manera y conectan con el espíritu de la canción.
JESS: Claro, y por supuesto, si aplicamos la intención de encontrarla, se puede ver una lógica en ellas. Pero es cierto que en vuestra música hay un abanico cultural enorme de referencias. O sean, desde el catecismo romano en III [“Ara Caeli”, “Cielo negro”, “Requiem”], la mitología rusa y celta [‘Belenos”], los referentes globales [“Qarqom” (Irán), “Viesca” (Asturias/Cantabria), pasando por “Magreb”, “Zanzíbar”, “Bizancio”,]… ¿Creéis que los oyentes nos sugestionamos por los títulos o la música comunica de forma independiente?
JORGE: Sí, sí.
ALBERTO: Creo que pasan las dos cosas, un poco.
JORGE: Sí, creo que un título siempre te sugiere algo y puede condicionar ligeramente la manera de escuchar una canción. Pero después cada persona interpreta la música a su manera, y eso es precisamente lo interesante. Cada uno puede encontrar sus propias ideas y asociaciones a partir de lo que escucha. No creo que haya una única interpretación correcta de nuestras canciones. No tenemos letras, pero siempre estamos comunicando ideas, ¿no?
JESS: Bueno, menos a través de los títulos, ¿verdad? (risas) Es que los títulos de los discos de Toundra suelen ser bastante ‘minimalistas’. (risas)
JORGE: Sí, bueno. Creo que hay cosas que no se pueden explicar del todo con palabras. A veces son muy nuestras, muy internas. Al final tienes que ponerles un título a las canciones, pero no siempre necesitas que ese título describa exactamente lo que estás escuchando. Si haces un disco conceptual sobre un tema concreto, puede tener sentido utilizar nombres que sigan una misma línea narrativa. En nuestro caso, los títulos suelen funcionar más como referencias o puntos de partida. Sobretodo si has leído ciertos libros o visto ciertas películas. Vas a entenderlo mejor.
JESS: Sí. Las referencias están ahí. Otra cosa que capto a menudo es lo que describiría como un aire árabe u oriental (en II o en “Kitsune” en IV, p.ej). Y eso vuelve a surgir en el cierre de SIETE con “Uniforme”. Siendo de Madrid, Cataluña y el País Vasco, ¿de dónde surge esa influencia o ese matiz en vuestro sonido? O ¿me equivoco por completo?
ALBERTO: No, no es solo una impresión tuya. Está ahí.
JORGE: Creo que esa influencia está muy presente en Toundra. Al final, en España tenemos una tradición árabe, el flamenco… Yo, por lo menos, siempre he percibido esa influencia en Toundra. Creo que también, en Toundra siempre han gustado bandas como Tinariwen; grupos de ese rollo. Además, a la hora de componer se utilizan recursos armónicos y escalas arabescas que tienen ese carácter. Al estudiar las canciones, me he dado cuenta de que aparecen con bastante frecuencia.
ALBERTO: Eso es. Desde II, que estamos experimentando con todo eso. En aquella época me gustaba yo también estaba escuchando mucho a Grails [nota de Jess: no tengo claro si Alberto se refería a este grupo o no], una banda que utilizaba ese tipo de armonías y escalas. Me gustaba el carácter que aportaban a la música, y tampoco había tantos grupos haciendo cosas parecidas. Al final, es un recurso con el que nos sentimos cómodos y que hemos comprobado que funciona muy bien dentro de nuestro sonido.
JESS: Sí, te llega un poquito más. A ver, y esto no es “encontrar las 7 diferencias” (risas) pero hay algo más que he notado al repasar vuestra discografía. Desde la calma inicial de “Bajamar” o “Tchod” hasta el arranque paciente de “Ara Caeli” o “Strelka”, da la sensación de que concebís los primeros segundos de un álbum como un umbral hacia el universo del disco. Pero en Siete, no es el caso. El segundo tema “Eina” abre más tranquilo que “Rapier”, el primero. ¿Es cosa mía, fue intencionado?
ALBERTO: Sí que fue algo intencionado. A lo largo de los años sí ha habido cierta intención de que el comienzo de cada disco funcione como, lo que dices tú, una especie de umbral. Sin embargo, cuando estábamos componiendo los nuevos temas, teníamos bastante claro que “Rapier” tenía que ser la primera canción y que el disco arrancaría directamente con ella. Nos parecía que tenía sentido empezar así y que encajaba con lo que queríamos transmitir con este álbum.
JESS: Sí. El primer sencillo me sorprendió precisamente por eso. Efectivamente, suena a Toundra, es muy contundente… Pero también transmite una sensación de movimiento y otra cosa – muy optimista, algo que no siempre había asociado con Toundra. (risas) Me gustó mucho porque me hizo preguntarme hacia dónde puede ir la banda a partir de ahora. Hablando de donde estáis… Cuando publicasteis IV, tuve la sensación de que estabais ampliando las posibilidades de vuestro sonido en vez de acomodaros en lo que ya funcionaba. Ahora vuelvo a percibir algo parecido con Siete. ¿Qué elementos de vuestra identidad musical consideráis irrenunciables? ¿Hay algo que os interese transformar o incluso dejar atrás?
ALBERTO: No diría que se trate de ni abandonar ni aparcar elementos de nuestra música, sino de transformarlos. Puedes coger algo que es cómodo, que ya forma parte de tu identidad y darle una vuelta para que suene diferente, de una manera que siga resultando estimulante. Personalmente, me obsesiono un poco con eso de repetirme lo menos posible. Es difícil, porque con el tiempo desarrollas ciertos mecanismos y maneras de componer que te ayudan a construir canciones. Pero, creo que tienes que mantenerte muy abierto a todo lo que pueda influirte y a las cosas que vayan surgiendo a lo largo de tu vida musical. No puedes cerrarte. Si eso significa transformar algún aspecto de tu sonido, adelante. Creo que puede aportar más beneficios que perjuicios.
JESS: Me parece una actitud muy valiente. Cuando una banda lleva tantos años de trayectoria, siempre existe esa duda, el riesgo de que una parte del público se enfade si deja de sonar exactamente como espera. Estáis de gira presentando el disco. Habéis estado en Barakaldo, en Berriz como comentabais, vais dentro de dos findes a Mos en Pontevedra… ¿Cómo está siendo la acogida de estos nuevos temas?
JORGE: La verdad es que está siendo bastante buena. El otro día fue super. Los conciertos están funcionando muy bien y se nota que la gente tenía muchas ganas de volver a vernos.
JESS: Claro. ¡Muchas ganas, sí!
ALBERTO: Sí. La gira anterior también nos ha dejado experiencias increíbles. Hace poco estuvimos en China y fue una auténtica sorpresa descubrir hasta qué punto hay gente que sigue a Toundra allí. Nos encontramos con aficionados acojonantes que conocían perfectamente nuestra música y que tenían colecciones de discos del grupo que nos dejaron alucinados. No sabíamos que existía una comunidad de seguidores tan comprometida. Descubrir que hay personas que llevan tiempo escuchándonos y apoyándonos desde tan lejos fue muy emocionante.
JESS: Entonces, ¿podría haber otra gira por China en el futuro?
ALBERTO: Ya nos han ofrecido algunas cosas y nos han enseñado propuestas que tienen muy buena pinta. La experiencia nos ha encantado. Fue una pasada.
JESS: Pues nosotros en Madrid tendremos que esperar hasta febrero para veros, pero antes tenéis bastantes fechas por delante. ¿Hay algún concierto de la gira que esperéis con especial ilusión?
ALBERTO: Tenemos muchas ganas del concierto de Barcelona, porque seguramente contaremos con la colaboración de Víctor, que participó en “Wispar”, una de las canciones del nuevo disco. Si conseguimos que todo encaje a nivel técnico, nos gustaría que también pudiera acompañarnos en directo.
JESS: ¡Qué bien poder volver a verlo sobre las tablas!
JORGE: Sí, va a estar guay.
JESS: Pues nos estamos quedando sin tiempo, por desgracia, pero me ha encantado charlar con vosotros. ¿Hay algo más que os gustaría añadir antes de terminar?
JORGE: Simplemente que estamos muy ilusionados con el disco y con todo lo que está pasando. Ahora toca seguir tocando y ver cómo evoluciona la gira. Estamos contentos con cómo están funcionando los conciertos: cada vez nos sentimos mejor y los temas nuevos van cogiendo rodaje.
ALBERTO: Sí, se nota que las canciones nuevas están cada vez más asentadas en directo y que vamos tocando con más soltura. Cada vez suenan mejor. Tenemos muchas ganas de estrenarlas en Madrid también.
JESS: Y nosotros a veros. Pues estaremos pendientes de las próximas fechas y novedades, y nos veremos en febrero en el Inverfest, en Madrid. Muchísimas gracias a los dos por vuestro tiempo y, sobre todo, ¡por volver!¡Nos vemos pronto!
JORGE: ¡Muchas gracias!
ALBERTO: ¡Muchas gracias! Un abrazo.
foto: Sergio Albert