Desde Riverside (California, EE. UU.) reaparecen Fantasy Lane con su nuevo trabajo discográfico, «HWY 38». Toda una declaración de intenciones que no pretende otra cosa que unificar punk rock, heavy metal y rock and roll, aderezados con buenas dosis de actitud macarra, desparpajo y socarronería. Jesse Santana y Raymond Alonzo Newton a las guitarras, Andrew Yomen al bajo, Ricardo Aguilar a la voz y Patrick Lujan a la batería dan forma a un nuevo capítulo en la trayectoria de la banda. Si lo que buscas es un disco de rock and roll sucio, pegadizo y capaz de sacarte de la butaca para ponerte a emular a tu músico favorito frente al espejo, no te lo pienses… dale al “play” y sube el volumen. Diez años de trayectoria y un tercer álbum en su haber avalan una propuesta que no va dirigida para quien busca melodías edulcoradas y arreglos elaborados. Esto es rock and roll rabioso y visceral.
Guitarras afiladas, una sección rítmica contundente y enérgica y una voz rasgada y provocadora que imprime carácter marcando el rumbo de cada composición. “HWY 38” desprende un inconfundible aroma callejero, envuelto en una actitud desafiante y ese carisma canalla e insolente tan ligado al espíritu punk. Culminan su trabajo homenajeando al trío alemán punk Jaws y al influyente músico de blues estadounidense Jim Reed, reflejando de esta forma sus influencias. Sencillez descarnada, pero cargada de encanto y gancho. Nada de florituras, artificios ni adornos innecesarios. Los riffs de guitarra vienen cargados de distorsión, mientras la voz se aleja de la afinación perfecta. Su registro áspero y descarado parece el reflejo de una noche de juerga que se resiste a terminar. Los ritmos acelerados invitan al movimiento desenfrenado, con esa sensación de pisar el acelerador a fondo y no levantar el pie hasta que el motor comience a echar humo. Fantasy Lane apuestan por la naturalidad y la energía sin domesticar. Rock directo a la yugular, concebido para sudar, sacudir la cabeza y dejarse llevar por el instinto más primitivo.