Cuando un artista supera las cinco décadas de trayectoria, cuando durante todo ese tiempo publica obras que terminan formando parte de la historia de la música — no solo de la electrónica, sino de la música popular en su conjunto —, resulta evidente que estamos ante alguien excepcional. Jean-Michel Jarre pertenece a esa reducida categoría de creadores capaces de trascender su propio género para convertirse en referentes universales. Este verano de 2026 ha regresado a España con una gira de cinco conciertos: dos en Madrid, uno en Ibiza, otro en Marbella — aún pendiente de celebrarse en el momento de escribir estas líneas — y el celebrado el miércoles 8 de julio en Valencia, protagonista de esta crónica.