La búsqueda de nuevas formas de belleza es una constante en la existencia del melómano, pero resulta muy cansada. Es un camino largo, una travesía del desierto plagada de promesas que no conducen a ningún lado. Por eso se agradece un recital como el que ofreció el trío británico Go Go Penguin el pasado 18 de febrero de 2026 en el Auditori de Barcelona. En este oasis sonoro que fusiona con habilidad jazz y música electrónica, el principal aliciente fueron las canciones de su último álbum, “Necessary Fictions” (2025), cuyo título me remite a esas ficciones que nos hacen la vida más llevadera.

Antes que ellos, irrumpió sobre las tablas el cantautor anglo-ugandés Daudi Matsiko para ofrecer una breve actuación acompañado de su sinuosa voz, un gran sentido del humor y una guitarra acústica. Apareció muy tímidamente, casi pidiendo perdón por su presencia, pero al abandonar el escenario su sonrisa dejaba entrever que se guardaba un as en la manga.

En contraste con su predecesor, los protagonistas de la velada conquistaron el escenario sin que les temblara el pulso. Con solo apoderarse de sus instrumentos, Chris Illingworth, Nick Blacka y Jon Scott transmitieron esa seguridad que solo poseen aquellos que mezclan sentimientos y virtuosismo sin que uno se percate de la proporción exacta de cada ingrediente. No en vano el grupo de Manchester lleva en activo desde 2012 y la infalibilidad de su fórmula es la causa de que posean una nutrida y fiel legión de seguidores.

Como mencioné anteriormente, su recién estrenado trabajo fue el eje de la velada. Al igual que su compatriota Nubya García, los ingleses acompañaron su propuesta de una delicada elegancia que se combinó, cuando fue menester, con ese elemento visceral que mantiene siempre en vilo al respetable. Respondiendo a ese último aspecto, el endiablado ritmo del contrabajo de Blacka en “Umbra” ya marcó su propio territorio mientras que Illingworth usaría el piano y el teclado para liderar a la banda a través de la melodía de “The Turn Within”. Junto a ellos, Scott se sirvió de la batería para optar por la contundencia o esos detalles propios de un discurso que hace del minimalismo una de sus señas de identidad.


Pero no se trató de un concierto donde cada músico se alternaba continuamente con sus compañeros exhibiendo su talento, sino que a la vez los tres sonaron como una unidad. También aprovecharon la ocasión para repasar cortes de trabajos anteriores, como la maravillosa “Ascent” perteneciente a su EP “Between Two Waves” (2022).


No contentos con haber maravillado a los presentes usando únicamente sus instrumentos amén de un sintetizador Moog Grandmother y un clásico bajo eléctrico, Matsiko regresó en los bises para unirse a sus amigos como vocalista. Juntos interpretaron “Forgive The Damages” regalándonos un último trago de sensibilidad que personalmente me dejó saciado. Ignoro cuál será la próxima etapa en este periplo interminable del que os va informando un servidor, pero sin duda estos artistas volverán a cruzarse en mi camino.
Fotos Ramón Hortoneda.
