La compositora angelina Natalie Del Carmen edita su segundo disco, “Pastures”. Con tan solo 24 años y formación en la prestigiosa Berklee School, el disco fue grabada a lo largo de ocho días a las afueras de Nashville con el colectivo de Tennessee Brunjo, viejos compañeros de estudios que hicieron también el trabajo de producción.
Escucha “Pastures” de Natalie del Carmen aquí:
Criada entre el pavimento y la radio pop de Los Ángeles, Natalie Del Carmen crea su propia geografía musical con Pastures. Es el sonido de una cantante folk moderna que estrecha su enfoque y amplía su alcance en una versión nítida y singular de la música de raíces estadounidenses.
“Pastures” no suena como la obra de un compositor de la Generación Z. Sus canciones son serenas y pastorales, llenas de instrumentos acústicos —incluido el banjo de los años 30 que heredó de su abuelo— que evocan un paisaje mucho más remoto que el sur de California. Algunos compositores crean música que refleja su entorno, pero Del Carmen toma un camino diferente, convirtiéndose en una creadora de mundos musicales. Con tan solo 24 años, ha buscado un sonido americano de su propia creación.
“He oído historias de gente que creció en pueblos pequeños y quiere mudarse a una gran ciudad”, dice. “Yo no soy así. Me encanta vivir en una ciudad, pero también me siento conectada con un sonido tradicional. Anhelo ambos”. Con “Pastures”, tiende un puente entre esos dos contrastes. Canciones como la melancólica y vals “Plans Upon Plans” y la nostálgica “Leanne” no se disculpan por sus arreglos campestres, pero sus letras cuentan una historia más universal, capturando el espíritu de la vida de los veinteañeros en todo su esplendor, encantador y contradictorio.
Al igual que sus ídolos musicales, desde Brandi Carlile hasta Gregory Alan Isakov, Del Carmen abraza sus raíces folk sin abandonar a un público más amplio, ofreciendo canciones que inspiran a la madurez y trascienden géneros y generaciones. Después de todo, navegar por los altibajos de la adultez temprana es una tarea difícil, dondequiera que vivas. Aunque el disco apuesta más por el folk, se abre con “June, You’re In My Mind”, que se acerca a los sonidos clásicos de Linda Ronsdtad.
“El Cortez” es otra de las destacadas, una mezcla entre el clasicismo de Joan Baez y el pulso contemporáneo de Brandi Carlile. Al parecer, fue escrita tras su primera visita a Las Vegas con su padre. “Pressure In The Pastures” es una balada que parece salida de un film de Morricone. Otro registro en el que se siente de maravilla. Un disco sobre crecer en estos tiempos de una intérprete dotada que busca su propio camino. Y lo hará sola. Como canta en “Los Angeles”, “siempre elegiré la libertad, nunca te elegiré a ti”. Oiremos hablar mucho de ella en los próximos años…
