Hay momentos en que todos los astros se alinean, y un simple recital se transforma en una noche para el recuerdo. Y es que la posibilidad de poder ver a una leyenda como Gregg Allman presentando el estupendo “Low Country Blues” en el impresionante Symphony Hall de Birmingham (clasificado como uno de los recintos con mejor sonido del mundo) era demasiado tentadora. Pero la experiencia superó, y por mucho, cualquier expectativa previa.


Desde encontramos por sorpresa y charlar con Scott Sharrard (finísimo guitarrista y mano derecha de Gregg) hasta descubrir la comodidad y excelencia del recinto y poder disfrutar del pase como telonera (que se nos hizo corto) de una Tift Merritt en su “prime”, todo hacía presiagar una gran velada. Pero no estábamos preparados para lo que viviríamos a continuación.

Con puntualidad británica Gregg y su banda (auténticos orfebres de la música americana de raíces) salieron al escenario y arrasaron de inmediato : un humeante “Don’t Keep Me Wonderin'” de la banda madre y una rítmica “I’m No Angel” del infravalorado álbum del mismo nombre nos dejaron con la boca abierta desde el principio.

Momentos mágicos en la la jam de “Dreams”, la sensibilidad de “These days”, el toque southern de “Melissa” o “Midnight rider” y el aroma Fillmore de “One way out”,”Statesboro blues” o “Whipping post”: estábamos en una nube!

En contra de su imagen pública, ruda y seria, se mostró de muy buen rollo y comunicativo , explicando el origen de algunas de las canciones y bromeando constantemente con el público.
“Just Another Rider”, “Floating Bridge” o la blusera “I Can’t Be Satisfied” de Muddy Waters personificaron fantásticamente el álbum que presentaba, y recuperaciones como “Before the Bullets Fly” nos supieron a gloria. Después del concierto Gregg se mostró amable y dicharachero y nos firmó unos vinilos.

Que suerte haber podido disfrutar en directo de uno de los gigantes de la música americana, que noche la de aquel día!!!
Fotos Albert Barrios.
