Soberbio tercer álbum de Brit Taylor “Land of the Forgotten” lanzado el pasado 6 de marzo donde la norteamericana producida hace tres años por Sturgill Simpson nos vuelve a transportar a su tierra natal, los Apalaches, un lugar tan comentado e incomprendido, con canciones que revelan la complejidad del entorno y la singularidad de su gente.
El tema que da título al álbum centra la atención en su natal Apalaches donde creció en la misma región del este de Kentucky que vio nacer a Loretta Lynn, Keith Whitley, Sid Griffin, Sturgill Simpson o Tyler Childers, entre otros. Sin embargo, aunque muchos pilares actuales de la música de raíces provienen de allí, la región y su gente, como muchas otras en Estados Unidos, son prácticamente ignoradas.
Ella y Adam Chaffins, su esposo, coautor, junto con Adam Wright y productor, han creado canciones que reflejan las realidades que enfrenta la mayoría. Captura y transmite las preocupaciones, quejas y crisis que quitan el sueño a la gente, en otras palabras, y proporciona catarsis en el camino. Sin embargo, no es un viaje sombrío, ya que las canciones a menudo están salpicadas de alegría y humor: los buenos momentos quizás no compensen los malos, pero los buenos momentos están por venir.
Además de Chaffins (bajo, guitarra acústica, coros), la acompañan Stuart Duncan (violín, mandolina, banjo), Justin Schipper (dobro, steel guitar), Adam Wright (guitarra acústica, piano), Jedd Hughes (guitarra eléctrica) y Chris Powell (batería, percusión).
La vida de esta treinteañera, Brit Taylor, no ha sido nada fácil. Después de una década de cambios y proyectos tambaleantes, renunció a su contrato discográfico en 2018 y comenzó un negocio de limpieza para financiar y auto editarse su álbum debut limpiando de noche los sótanos de las iglesias.
“Land Of The Forgotten” es un magnífico disco de 11 temas empapado de dulzura country y acompañado de maravillosas cuerdas, pianos melancólico a través de la narrativa personal de Brit navega por los detalles difíciles y espinosos de su narrativa personal en canciones cuyas emociones y revelaciones van desde la amargura hasta la nostalgia y la comprensión personal evocando en muchas de sus canciones a la gran Linda Ronstadt. Un disco como sabor a tradición y mirando al futuro, hermoso disco.