Sammy Volkov: “Songs From the Goodbye Garden”

El tercer álbum de Sammy Volkov, “Songs From the Goodbye Garden”, se lanzó el mes pasado. Producido y mezclado Renny Wilson (Faith Healer), fue grabado en los estudios Riverdale Recorders de Edmonton. Todas las canciones fueron escritas por Sammy Volkov, con la excepción de “Strangest Thing”, coescrita con Cassia Hardy. Secundan a Sammy más de una decena de músicos que contribuyen a enriquecer la extensa paleta musical del conjunto. Una excelente colección de diez canciones que fusiona folk psicodélico, rock indie y chamber pop.

Escucha “Songs From the Goodbye Garden”, de Sammy Volkov aquí:

Sammy Volkov se perfila como una figura poco común dentro del panorama actual. Está claro que mira hacia el pasado, pero intenta no quedar atrapado en él. Su propuesta recoge el espíritu de cuando los discos se concebían como obras completas, construidas con precisión y sensibilidad. Lo traslada a un lenguaje propio marcado por una voz cristalina capaz de emocionarnos. Los arreglos de cuerda de Drew Jurecka son vitales en muchas de las canciones, consiguiendo que el disco suene a clásico. Todos los músicos aportan sin buscar protagonismo. La voz de Sammy reina en todo momento, con su exquisita sensibilidad.

Volkov ha hablado abiertamente de su deseo de crear una obra que acompañe a otros como la música lo acompañó a él durante su juventud. En ellas encontró un refugio emocional y una forma de explorarse. Podemos imaginar largas noches de invierno escuchando a Roy Orbison, Chris Isaak, Walker Brothers y Neil Young. Son influencias que recorren todo el disco.

 “Siendo un joven queer en las praderas canadienses, encontré en la música la aceptación y el consuelo que tanto anhelaba. Buscaba canciones, nuevas y antiguas, para nutrirme y explorar cuando no me sentía cómodo haciéndolo con personas reales. Quiero ser ese consuelo para las futuras generaciones de jóvenes. Creo que con este nuevo álbum, por fin he creado algo que perdurará en el tiempo”.

El disco se abre con “A Matter of Time”. Una balada contenida donde su voz no solo transmite dolor, sino también una extraña serenidad ante la pérdida. “Ya no se trata de lo que necesito / Se trata de rendirse / Porque cuando llamo espero que no contestes el teléfono”. Nos recuerda al Andrew Combs más emocional, por poner un referente más contemporáneo.

“Marjorie” y “Marianne” son dos canciones que miran definitivamente hacia atrás. Podemos pensaren Roy Orbison o Joe South. Dos espejos en los que se mira para componer dos temas que transitan entre la inmortalidad del amor (“Piensa en mí, Marjorie / No estés sola otra vez esta noche / Piensa en mí, estaré allí / Al menos hasta el amanecer” ) y el desgaste de toda relación (No necesitamos llorar otra vez, preguntándonos dónde nos equivocamos / Porque yo también he sido malo en eso.) El tono cambia completamente con “It’s Not Your Fault”. Sentimos la crudeza de alguna de sus guitarras como intrusas que no han sido invitadas a este jardín de emociones.

A partir de la mitad, el disco sube en intensidad. Sammy vuelve a ponerse sentimental en la fabulosa “The Way You Smile”, donde los arreglos de cuerda marcan el camino en todo momento consiguiendo sonar a clásico. Jim Croce podría afirmado esta maravilla. Por su parte, “Strangest Thing” introduce una energía más misteriosa, con guiños psicodélicos que nos hacen recordar al Neil Young más oscuro. “In A Little While” trae un soplo de aire fresco y de optimismo. Una canción que empieza con una trompeta muy desértica pero que enseguida se transforma en una melodía de surf rock. La trompeta sigue presente en “Over The Hardest Part”, pero con otro enfoque completamente distinto. Aquí es el northern soul el que entra en escena en una canción llena de fuerza.

“Blue” vuelve a desarmarnos sentimentalmente. Su pop orquestal es grandilocuente y melodramático y nace de un intento de escribir una balada a lo Elton John. La letra no es triste, va sobre disfrutar de esos preciosos y tranquilos momentos que compartes con un ser querido. El cierre acaba con “Halloween Is Over”, una balada crepuscular muy orbisoniana. Un cierre a la altura de un disco que merece no pasar desapercibido entre los cientos de lanzamientos que nos llegan cada semana.

Sammy Volkov es un artista único. Por un lado, evoca una época en la que la música pop era creada por artesanos expertos que sabían cómo crear magia mediante la combinación perfecta de músicos, melodía y letra. Por otro, la pureza de su voz y la gama de emociones que transmite son suficientes para cautivar a cualquier público. Es buen momento, también, para rescatar el delicioso The Day Had to Come” que editó en 2024 junto a Dana Wylie. Una absoluta maravilla de disco para los amantes de los sonidos camperos más clásicos.

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La voz. El miedo. Las sombras. El Cielo. La Lun.El miedo. Las sombras. 
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