Concebido bajo cielos eclipsados, “Path of Totality”, el nuevo álbum de The Montvales, une a la diáspora estadounidense en un tapiz colectivo y cósmico. Producido por el guitarrista de Chris Stapleton, Mike Eli LoPinto, el disco marca un paso adelante en la carrera del dúo formado por Molly Rochelson (guitarras) y Sally Buice (banjo). También participaron en el disco Mary Meyer (violín, mandolina, guitarra, banjo), Aaron Goodrich (batería), Eddy Dunlap (pedal steel) y Jesse Noah Wilson (bajo, teclados). Edita Free Dirt Records.
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Inspiradas por la larga tradición de artistas radicales de country- folk radicales, las dos amigas de Cincinnati se foguearon en su adolescencia tocando en la calle en Knoxville, Tennessee. El dúo optó en esta ocasión por un sonido más potente. Para ello, eligieron a Mike Eli LoPinto para lograr grabar un disco de indie-country alternativo. Tras años de carretera y cambios de ciudad, el dúo canaliza experiencias personales y observaciones sociales en un álbum cohesivo que mantiene sus raíces folk-country mientras incorpora nuevas texturas.
El arranque con “World of Trouble” sitúa de inmediato al oyente en un entorno de incertidumbre y reflexión. La canción, escrita en la carretera, es una observación de un mundo que se está desmoronando entre problemas que la gente normal nunca ha buscado. En la misma línea, “Hellbent on Colorado” se inspira en un problema mucho más personal, como es la de quedar a la deriva en medio de la América profunda, con el coche averiado. El viaje reina también en “Carolina” y en “The Wicked”. “En la concurrida parada de camiones no había ni rastro de ti/ Juraría que desapareciste en la tristeza/ Me dijiste que tú también lo sentías”.
Pero no todas son canciones de carretera. Sally y Molly utilizan su pasión por la literatura y la narración para crear personajes de lo más peculiar aparecen en medio del caos definido en estas canciones. Un fanático religioso inadaptado incapaz de amar reina en “Loud and Clear”, un tema preciosista que se queda en el recuerdo. Hay más personajes que aparecen desesperados. Por ejemplo, la mujer desesperada por salvar a su comunidad de la instalación de un gasoducto en “Plains of Ohio” o la anciana devota que viaja a Yugoslavia en busca de la Virgen María en “Our Lady”.
La melancolía desgarradora de “Cincinnati” marca uno de los momentos más hermosos del disco. Es la canción más antigua del lote, pero el paso del tiempo ha hecho que gane relevancia. “Llámame si me necesitas/ Estaré escondida en Cincinnati/ Intentando disfrutar de los buenos tiempos”. Escenas fragmentadas de caídas emocionales tras escapar de la seguridad del hogar en una canción que podría haber firmado una joven Lucinda Williams. Lo mismo se puede decir de “Runaway Horse”. Excelente la aportación del banjo por parte de Mike Eli LoPinto.
El final del disco ahonda más en la tristeza y la desolación de una generación que no ve claro el futuro. “Overtime” denuncia la brutalidad de un sistema laboral injusto. “Funeral Singer”, por su parte, aborda la pérdida de esperanzas en un small town donde tienes a la gente en contra. Más decantada hacia el bluegrass, “Eastern Bluebird” cierra el disco con buenas sensaciones.
“Path of Totality” es la confirmación del talento que había asomado en sus discos anteriores. Molly y Sally han conseguido esta semana llegar al número 1 de las listas de alternative country con un disco sincero que se beneficia de un sonido más expansivo y rico en matices. Algo que sienta de maravilla a sus canciones, llenas de metáforas certeras sobre su generación. Ojalá con este disco obtengan el éxito que merecen y puedan dejar su trabajo de camareras. Increíble que gente con este talento siga necesitando otros trabajos para sobrevivir.
