Charlie Marie: “Signs”

El último álbum de Charlie, “Signs”, trata sobre su épico viaje de autodescubrimiento tras una profunda pérdida. Un viaje espontáneo desde Rhode Island hasta Alaska fue la inspiración de este excelente trabajo. Producido por These Wild Plains (banda de Boston) con la colaboración de Ben Klise y grabado en Rusty’s Recording Studio de Salem (Massachusetts), el disco ha sido definido perfectamente por ella misma: “country clásico para el mundo moderno”. Acompañando a la voz de Charlie Marie encontramos a Ben Voskeritchian (Bajo), Tyler Tingey (steel guitar), Rob Motes (batería), Josh Minyard (percusión) y Nick Mercado (guitarras). En resúmen, These Wild Plains al completo.

Escucha “Signs” de Charlie Marie aquí:

Tras sobrevivir a una infancia y una juventud marcadas por el trauma, la disfunción, los altibajos y los callejones sin salida, Charlie comprendía profundamente que las personas heridas hieren a otras personas. Tras cargar con gran parte de las responsabilidades familiares desde muy joven, su debut con “Ramble On” (2021), fue muy bien recibido por la crítica.  Sin embargo, ese éxito del álbum le trajo una presión para la que su juventud no estaba preparada. Además, una ruptura con su novio, con su guitarrista y mano derecha y la muerte por Covid de su abuela tampoco ayudaron. El golpe final no tardó en llegar. Fue el inesperado y prematuro fallecimiento de su padre en trágicas circunstancias. 

Charlie lo tuvo claro. No tenía ya nada que perder. Estaba sola en el mundo. Entonces, comenzó su búsqueda de respuestas y redención. Era el momento de enfrentarse a las sombras. Empacó sus pertenencias en su Toyota Yaris y se lanzó a la carretera hacia paisajes lejanos. Recorrió las carreteras estadounidenses sin rumbo fijo. Sin saber adónde iba ni cuánto tiempo estaría fuera ni qué buscaba. Había comenzado su particular “On The Road”. Fue el punto de partida de una nueva vida. Revivir fue cuestión de tiempo.

Mientras conducía, escuchaba cintas y canciones de sus ídolos e influencias. John Denver, Cat Stevens, Joni Mitchell, los Eagles, Linda Ronstadt, … La naturaleza alimentó su espiritualidad, alivió su dolor y la animó a enfrentar sus miedos y a prestar atención a las numerosas señales y situaciones que le enseñaban, ponían a prueba, validaban y reorientaban su vida. Todos esos paisajes y personas que fue encontrando en su camino sanaron su corazón, aprendió a amarse incondicionalmente y descubrió su verdadero ser. Además, las canciones empezaron a aparecer. Un viaje como estos siempre resulta inspirador. 

“Signs” no se puede clasificar fácilmente musicalmente. Se puede afirmar que la composición y la voz de Charlie tienen sus raíces en el country clásico, pero su sonido se enriquece con influencias del folk-rock, la música americana e incluso un toque de pop psicodélico. Linda Rondstad o la Lucinda Williams de los 80s podrían ser los referentes más cercanos y eso son palabras mayores. El disco se abre con la canción que le da título y que resume bastante el espíritu: habla de todos los signos que fue encontrando por el camino. 

Le sigue “Heart”, una de las grandes canciones del disco, fue escrita tras volver de una manifestación de Black Lives Matter en Providence. Volvió a casa, lloró y escribió esta canción donde destaca que “todo ser humano tiene un corazón”. Como alguna otra canción del disco, recuerda a la Lucinda Willams más certera. Versos sencillos pero profundos, voz poderosa y guitarras que hieren. 

“Namaste” es un canto a la libertad, mientras que “Montana” es la típica canción de amores pasajeros llena de emociones con Linda Ronstadt en el recuerdo. “Ponderosa Pine” se acerca a country clásico. Llena de imágenes que evocan huidas y ruedas gastadas, suena a honky tonk de carretera. Más cercana al folk, “Kancamagus Highway”, es su homenaje a los espectaculares paisajes de las Montañas Blancas, que son recorridas por esta carretera de New Hampshire. La naturaleza como inspiración es uno de los temas del disco.

Con “Keleena” empieza nuestro bloque favorito. Su aire a mitad de camino entre Joan Baez y Chris Isaak atrapa en lo que parece un homenaje a un personaje que encontró en su viaje. “Only You Can” es otro medio tiempo con un estribillo perfecto y unas guitarras sencillas que cumplen su función a la perfección. La historia homenajea a una curiosa pareja. “Smoke Smoky Bear/ Tú y Mary Jane hacéis una pareja peculiar/ Los tiempos son difíciles/ Respirad hondo, sentid el amor”. Le sigue otra canción enorme, “Rhode Island”. Llena de nostalgia por un amor perdido (“Cada vez que pienso en ti/ Veo lo que podría ser/ Si aún me amaras”), es otro de los momentos álgidos del disco.

“Buffalo” funciona como un canto de amor a la naturaleza que estamos destruyendo poco a poco. Finalmente, el disco se cierra con una de las favoritas de los fans. “Aspens In Alaska” recuerda a las baladas más crepusculares de Carole King. Su ambiente melancólico es recreado de manera magistral por unos fantásticos These Wild Plains. La banda de Boston es muy poco conocida en nuestro país y tiene varios discos muy recomendables que podemos descubrir en su Bandcamp. Uno de los discos de raíces del año, hasta el momento. Para Charlie, the sky is the limit.

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