Corrosion Of Conformity presentan músculo nuevo y viejas cicatrices

Once años después de su última visita a la ciudad, Corrosion Of Conformity regresaron a Barcelona para demostrar que atraviesan uno de los mejores momentos de su carrera. Con el reciente “Good God / Baad Man” compartiendo protagonismo con clásicos como “Deliverance”, la banda ofreció en Razzmatazz una descarga de stoner, metal y actitud que apenas dio respiro durante dos horas.

Cuando Corrosion Of Conformity anunciaron un nuevo trabajo y su consiguiente gira, resultó una alegría poder ver que Pepper Keenan y Woody Weatherman se ponían en pie tras las sensibles bajas en el seno de la banda. Y no solo eso, sino que mostraban una evolución en su sonido, mucho más duro y agresivo, cambiando las pinceladas alternativas de los noventa por brochazos de stoner y metal.

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Hacía once años que la banda no pisaba un escenario de Barcelona, y las ganas se notaron tanto encima del de Razzmatazz como entre el público que llenó la sala. Sin teloneros, tampoco necesitaron que se calentara el ambiente. No se hicieron de rogar y, con el técnico de sonido comprobando los últimos preparativos, por los altavoces sonaba una sección instrumental. En un muy acertado movimiento, Bobby Landgraf fusionó su bajo con lo que sonaba para comenzar junto a Nick Shabatura el primero de los misiles sonoros. Los chicos nuevos de la banda abrieron “Asleep on the Killing Floor” para que la ovación a los miembros fundacionales fuera enorme. Un inicio que siguió con “My Grain”.

Con este inicio dejaron claras dos cosas. La primera, que tanto su reciente “Good God / Baad Man” como el clásico “Deliverance” iban a ocupar un espacio importante en el repertorio. Y la segunda, que la brutalidad de su sonido iba a ser otra de sus señas de identidad. “Who’s Got The Fire?” y “Seven Days” eran suficiente excusa para que el público ya pusiera a prueba sus cuellos y comenzara a botar.

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Bobby Landgraf ha sido un acierto como fichaje. Más allá de su calidad como músico, desprende esa actitud y carisma que da la sensación de llevar mucho más tiempo en la banda. Las canciones nuevas suenan incluso más contundentes en directo de lo que reflejan los surcos del disco. Dos muestras más como “Lose Yourself” y “You and Me” les auguran formar parte de repertorios futuros sin desentonar.

Pero no solo de esos dos discos sacaron material para ensordecer los entregados oídos. A Pepper Keenan y Woody Weatherman se les vio entregados y conectando con el público en todo momento. Se les veía disfrutar sobre el escenario y quizás por eso añadieron por sorpresa “Paranoid Opioid” al repertorio del día tras “Diablo Blvd”. “Shake Like You” y “Señor Limpio” mantenían el pulso de un concierto que no tenía visos de frenar. Ni siquiera un pequeño problema con la amplificación de la sección rítmica durante “13 Angels” fue capaz de conseguirlo.

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“Baad Man” y “Gimme Some More” suenan a nuevos clásicos de la banda desde ya y representan perfectamente la etapa en la que Corrosion Of Conformity están inmersos. Por eso probablemente ya ocupan posiciones destacadas en un final de show para terminar por todo lo alto. Coladas entre “Born Again for the Last Time” y una brutal “Vote with a Bullet”, llegamos al final del setlist en una hora y media que voló sin apenas descansos. Únicamente algunos momentos de Keenan maldiciéndose por llevar más de diez años sin venir o agradeciendo el apoyo que siempre han recibido en estas tierras servían de pausa.

Pero estaba claro que la cosa no se iba a quedar ahí. Aún faltaban dos de sus grandes canciones para el fin de fiesta. “Albatross” y “Clean My Wounds” consiguieron que el crowd surfing formara parte de la locura entre el público. Un cronómetro que se paró cerca de las dos horas con resultados gratamente satisfactorios.

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Si hubiera que decir algo negativo del concierto, sería el sonido. Los decibelios que Corrosion Of Conformity se encargan de despachar a nivel instrumental hacen que la voz de Keenan quedase enterrada por momentos. Pero más allá de ese detalle, da gusto ver lo compenetradas que suenan las dos guitarras de los fundadores y la poderosa base rítmica que tienen en la actualidad.

No puedo comparar cómo sonaban con la formación más clásica porque hace treinta años de eso y no les presté la debida atención. Pero poco importa cuando la actualidad nos ofrece a una banda en plena forma y con un sonido tan contundente como compacto. Y lo más importante, muchas ganas de continuar.

Fotos: Desi Estévez

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