ROD STEWART, ELEGANCIA, ROCK Y CLASE MAGISTRAL EN EL ROIG ARENA

Martes 30 de junio. Roig Arena, Valencia.

Hay artistas que viven de la nostalgia y otros que convierten su pasado en un argumento para seguir conquistando escenarios. Rod Stewart pertenece, sin discusión, al segundo grupo. A sus 81 años, el británico apareció en el Roig Arena para demostrar que el oficio, el carisma y un catálogo de canciones inmortales siguen siendo armas suficientes para ofrecer un concierto de muchos quilates.

El sonido de unas gaitas anunció su llegada antes de atacar “Infatuation”, dando paso a un repertorio donde el rock, el soul, el country y el pop se entrelazaron con absoluta naturalidad. Cayeron “Having a Party”, de Sam Cooke, “It’s a Heartache”, popularizada por Bonnie Tyler, “Tonight I’m Yours (Don’t Hurt Me)” e “It Takes Two”, el clásico de Marvin Gaye y Kim Weston que Stewart inmortalizó junto a Tina Turner.

Arropado por una banda de primer nivel y unas coristas que tuvieron momentos de auténtico protagonismo, Stewart fue alternando cambios de vestuario mientras desgranaba clásicos como “Forever Young”, adornada con brillantes solos de bombo y violines, “The First Cut Is the Deepest”, de Cat Stevens, o una emocionante “I Don’t Want to Talk About It”, convertida en un gigantesco coro por un público completamente entregado.

La temperatura siguió subiendo con “Hot Legs” y una irresistible “Maggie May”, recibida con una ovación de las que ponen la piel de gallina. El concierto también dejó espacio para el blues de “I’d Rather Go Blind”, de Etta James, el pulso ochentero de “Young Turks” y “Rhythm of My Heart”, antes de ceder el protagonismo a las coristas con una magnífica interpretación de “Jolene”, de Dolly Parton.

De vuelta al escenario con una llamativa chaqueta azul de lentejuelas, Stewart firmó una sentida “People Get Ready”, de The Impressions, seguida de la emotiva “Have I Told You Lately”, de Van Morrison. Las coristas volvieron a lucirse con “Proud Mary”, de Creedence Clearwater Revival, mientras el británico preparaba otro cambio de vestuario para afrontar la recta final con “Baby Jane”, “Da Ya Think I’m Sexy?” y una monumental “Sailing”, convertida una vez más en el gran himno colectivo de la noche. Como broche, “Love Train”, de The O’Jays, puso el punto final a una celebración de la música en estado puro.

Rod Stewart no necesita demostrar nada a estas alturas. Sin embargo, sigue haciéndolo cada vez que pisa un escenario. Conserva esa voz rasgada inconfundible, un sentido del espectáculo impecable y una elegancia que muy pocos artistas de su generación mantienen intacta. No hubo artificios ni necesidad de esconder la edad. Solo un veterano del rock disfrutando de su oficio y haciendo disfrutar a miles de personas.

Porque sí, ahí estuvo Rod Stewart, con 81 años, impecable. Y eso, en tiempos de carreras efímeras y fuegos artificiales, merece todo el respeto.

Texto Álex Ruiz. Fotos Sergio Ladedonia.

More from Equipo de redacción de Dirty Rock Magazine

Arizona Baby keep yourself to yourself

Crónica del concierto de Arizona Baby en Loco Club de la mano...
Leer Más

Deja una respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.