Hay músicos que interpretan canciones y otros que viven cada nota como si les fuera la vida en ello. Johnny Mullenax pertenece a la segunda categoría. El guitarrista, cantante y compositor de Tulsa (Oklahoma), criado en una familia donde la música era el idioma cotidiano, aterrizó en el Loco Club de Valencia el pasado 2 de julio dentro de una gira española que también hizo escala en el Huercasa Country Festival para demostrar que el country del siglo XXI puede mirar al bluegrass, al rock, al funk, al jazz, al reggae e incluso al hip hop sin perder un ápice de autenticidad.

Con influencias tan dispares como AC/DC, The Ramones o John Coltrane, Mullenax ha construido una personalidad propia que ya apuntaba maneras en This Joint’s For You (2023) y que terminó de consolidar con Friend Like You (2024). Sobre el escenario esa mezcla cobra todavía más sentido.
Respaldado por una banda de enorme nivel, con violín, guitarra, bajo, teclados y batería, el concierto arrancó con una poderosa “Gravel Yard”, de Malcolm Pulley, dejando claro desde el primer compás que aquello no iba a ser una actuación convencional. El violín comenzó pronto a reclamar protagonismo, dialogando continuamente con la guitarra de Mullenax en una combinación explosiva.
Los aromas hillbilly de “Home Sweet Home” dieron paso a “Used To Work For Living”, una de esas canciones donde el country se cruza con el reggae de forma tan natural que parece haber existido siempre. Sin artificios ni poses, simplemente música bien entendida.

Uno de los momentos culminantes llegó con “This Joint’s For You”, probablemente una de las mejores composiciones de su repertorio, una auténtica joya del country contemporáneo interpretada con una mezcla de elegancia y sentimiento que conectó de inmediato con el público.
El viaje continuó con una impecable lectura de “Swervin’ In My Lane”, de Robert Earl Keen, antes de elevar todavía más la temperatura con el demoledor “Got Fucked Her Up” y una vibrante revisión del clásico “Sittin’ On Top Of The World”, donde la banda terminó de desmelenarse.
Si algo quedó claro durante toda la noche fue el extraordinario nivel del grupo que acompaña a Mullenax. Especialmente brillante estuvo el violinista, auténtico motor del concierto, enlazando solos incendiarios con un gusto exquisito y aportando una energía desbordante a cada tema. No hubo apenas respiro entre canciones; el repertorio fluyó con una naturalidad admirable durante una actuación intensa, dinámica y cargada de oficio.

Johnny Mullenax representa a una nueva generación de músicos americanos que respetan profundamente la tradición, pero se niegan a vivir atrapados en ella. Su música bebe de las raíces, sí, pero también mira hacia delante. Y en directo esa filosofía se convierte en un espectáculo vibrante, honesto y tremendamente divertido.
Valencia pudo comprobarlo de primera mano.
Texto: Alex Ruiz. Fotos: Sergio Lacedonia.