La Burla sigue añadiendo fechas tras anunciar hace unos meses su regreso a los escenarios. El día 20 de agosto serán uno de los nombres importantes del festival Soundcity en su Torrelavega natal. Ellos celebrando su 40 aniversario y el festival su primera década. Además, el 11 de septiembre estarán en la sala Azkena de Bilbao. La banda siempre tuvo mucho predicamento en Euskadi. Ello fue debido a la cercanía con Cantabria y el respeto que ganaron tras conseguir el segundo premio en la primera edición del mítico concurso Villa de Bilbao. Aquel premio incluyó la edición con Discos Suicidas de “Molestando a Los Vecinos”.
La Burla es una de las bandas más representativas del rock surgido en Cantabria durante la década de los ochenta. Formados en Torrelavega en 1985, el grupo irrumpió en la escena local con una propuesta que combinaba rock urbano, punk, hard rock y rock & roll clásico, siempre aderezada con un marcado sentido del humor, letras irreverentes y una actitud desenfadada. Tequila, Burning o los Stones eran referencias claras de la banda. Su apuesta era, sin duda, el rock más vitalista.
Su triunfo en el concurso Marejada (un certamen increíble, donde también estuvieron Los Deltonos y Melopea), les llevó a grabar un disco con nada más y nada menos que Julián Infante como productor. Una grabación llena de anécdotas. Encontramos, por ejemplo, a un recién llegado a España Andrés Calamaro. El argentino, desconocido entonces, aportó un fantástico solo de piano en “Vamos a armar el jaleo”, uno de los clásicos ”burlescos”. La idea de Los Rodriguez pudo surgir en aquellos días. La propuesta de La Burla pudo ser una inspiración a la hora de definir su sonido.
A lo largo de quince años de actividad, La Burla compartió escenario con numerosas bandas nacionales y construyó una sólida base de seguidores gracias a unos directos enérgicos y festivos. Su discografía, integrada por trabajos como “Molestando a los vecinos”, “Vamos a armar jaleo”, “Deprisa” y “Sex Appeal” (1995), refleja una evolución musical que mantuvo intacta su personalidad, alternando guitarras contundentes, estribillos pegadizos y un espíritu callejero que conectó con varias generaciones de aficionados al rock.
Tras poner fin a su primera etapa en el año 2000, el grupo dejó una huella imborrable en la historia del rock cántabro. Décadas después, coincidiendo con el 40.º aniversario de su formación, La Burla ha vuelto a reunirse con su alineación más recordada para celebrar su legado sobre los escenarios, reivindicando un repertorio que sigue conservando la frescura, la energía y el carácter inconformista que siempre definieron a la banda. En febrero, repasamos su historia en una entrevista que se puede leer aquí.
